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Verborum vetus interit aetaa, Etjuvenum ritu, florent modo nata vigentque.

ORIGEN FILOLÓGICO

DEL ROMANCE CASTELLANO

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Ofioefi Filolooico íei Rofuaiice Castella

DISERTACIONES LINGÜÍSTICAS

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FUERO JUZGO

su LENGUAIE, GEAMÁTICA Y VOCABULAEIO

OBRA ESCRITA POR

m f MoangujE

Frofesor Normal, Bachiller en Artes, ez-Jefe de Hacienda 7 Comendador ordinario de la Orden civil de Alfonso XII

AUXILIADO POR SU DISCÍPULO

Doctor en Medicina

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!S-A.lSr'ri-A.GK3

ESCUELA TIPOGRÁFICA MUNICIPAL 1905

Es propiedad del Autor,

ÍJSCmTURA DE CIEaOíí

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1

pl autor enseñando el mecanismo del aparato de su invenci9n

Verborum vetas intei it aetas, Etjuuenum rítu, florent modo nata vigentque.

AL EXCMO. SE. D. QABmO EUGALLAL

Al evocar recuerdos de personas para de gratísima me- moria, y si al editar mi Estudio Clásico sobre el Análisis de la Lengua Española, fuhte el Mecenas que guió las primi- cias de mi ingenio por la senda de la luz pühlica, ¿á quién sino á tí., querido Gahino, Imhiera dedicado con más placer y mejores títulos, las elucuhraciones de mi poh'e obra Jilológ ico-gramatical?

Escñbir los orígenes de nuestro idioma patrio, exponer sus evoluciones lingüísticas, las transiciones morfológicas de sus pala- bras, en fin, sus vicisititdes históricas, es labor harto difícil, ím- Xyroba, ábstrnsa y benedictina, especialmente para un ser á quien está vedado abordar con mano propia Archivos y Bibliotecas, y hacerse partícipe de las riquezas que atesoran tales custodios de la Ciencia, legada jior nuestros mayores á las fiduras generacio- nes; por eso mi pobre libro no estará exento de errores que sabrás perdonar con mano pródiga y benévola condescendencia; pero tal cual es mi trabajo, así te lo ofrezco con indecible júbilo.

Sea pues el Origen Filológico del Romance Castellano la más bella demostración de mi cariño y un expresivo búcaro de fiores que mi coraeón agradecido coloca en el altar de tus bondades.

Pl/

UTOR.

prOloqo

Solamente la ignorancia ó la superficialidad de un espíri- tu irreflexivo puede poner en duda la profunda trascenden- cia de los problemas y estudios filológicos.

Como el alma informa al cuerpo y se trasparenta princi- palmente en los rasgos fisiognómicos del rostro varonil, aso- mándose, por asi decirlo, con sus pasiones, entusiasmos y fragilidades al cristal magestuoso de la mirada, asi las cos- tumbres, la ciencia y el valor, las creencias y preocupacio- nes, el modo de ser típico y genial de un pueblo informan admirablemente el lenguaje de las diversas razas y naciones, viniendo á ser el idioma patrio algo así como el efluvio de la historia, el perfume de una sociedad, el epifonema perfecto de la epopeya que lentamente van escribiendo los pueblos en su paso por el mundo.

No negamos que á los ojos perforadores del genio está reservado el placer de escudriñar verdades tan profundas en lenguaje, pero no por eso podremos dudar de su existencia, ya que la filosofía y la historia de consuno demuestran con claridad meridiana lo que hoy pudiéramos llamar principio axiomático ó inconcuso. Asi la belleza de los seres natura- les, reservada en gran parte á ese gran traductor de las obras de Dios que llamamos poeta, no deja de existir lujosa y exuberante en los más sencillos seres de la creación, por- que el vulgo adocenado ó inculto la desconozca ó extrañe.

vm

Por eso g1 lenguaje universal, á lo menos para la vida íntima y familiar, es y será siempre una utopia que sólo la insipit'ncia pueril sueña ver realizada, ya que la unidad de la esencia en el ser racional reclama la palabra como dis- tintivo del hombre, del mismo modo que la variedad de accidentes y multiplicidad de educación, temperamentos y caracteres exigen imperiosamente las diversas modificacio- nes y aspectos distintos del lenguaje.

Así observamos que no sólo las razas diferentes y los pueblos notoriamente distanciados en sus gustos y consti- tuciones, sino aún los habitantes de una misma nación presentan matices varios y gradaciones bien notorias en el modo de trasmitir su pensamiento á los semejantes. Más aún: dentro de una sola región, en el seno de una ciudad, circunscribiéndonos á la misma familia, preciso es convenir en que el mismo lenguaje presenta carices diversos y varias facetas, llegando hasta el extremo de poder señalarse el sello característico del nidivíduo en el empleo, enlace y contextura de idénticas voces, originándose el estilo que en frase de Buffon es el hombre mismo.

De tales premisas se deduce, en buena lógica, que el len- guaje fatalmente ha de irse modificando de una manera lenta y progresiva en el decurso de los tiempos y que si la historia no nos lo atestiguase, la filosofía nos habría de con- vencer de aquella conclusión que con tanta galanura y pro- piedad nos dejó escrita el gran vate de Venusa:

Ut sylvae foliis pronos mutantur in annus, Prima cadunt; ita verborum vetus interit actas, Et juvenum ritu, florent modo nata, vigcntque.

Examinar, por lo tanto, la formación del lenguaje caste- llano, asistir al espectáculo interesante de su evolución y desarrollo, notar en documento tan antiguo é interesante como el Fuero Juzgo la gramática y el vocabulario, con el tino, precisión y profundidad que se hace en esta obra, la- bor es que no sólo debe llamar la atención de sabios y eru- ditos filólogos, sino que puede educar é instruir ventajosa-

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rüenie á todos los espíritus que no estén k)ialm©nte divorciados con la Historia patria y desligados por completo de los modernos adelantos científicos.

Ardua, en efecto, es la empresa acometida en este libro por el inteligente maestro, Sr. Rodríguez, para la cual no bastan esos conocimientos superficiales, tan de moda en nuestro siglo, con que quieren encubrir su manifiesta igno- rancia los eruditos á la violeta, que fácilmente disputan necia- mente de todo, cuando nada saben con solidez y precisión. Requiérese algo más que el fárrago insustancial de palabras rimbombantes y bueras con que llenan las columnas de pa- pel de nuestros diarios esos dogmatizadores ridículos y pre- tenciosos críticos que en el pedestal contrahecho de un ar- tículo, donde se ultraja tal vez tanto la gramática como la lógica, han cimentado su fama de intelectuales como ellos se llaman y á coro les predican los aduladores y parásitos ó la plebe servil que aturde y aniña, envanece y engaña al es- critor raquítico que inmericidamente aplaude.

No: esa palabrería del diputado charlatán; ese doctrina- rismo fútil del cacique presumido; esa locuaci'lad incipiente del periodista hoy en boga, se estrellarían en su misma im- potencia al acometer una obra que supone conocimiento nada vulgar de la historia y maduros estudios del latín y del romance castellano.

El libro, por consiguiente, que no por mói-itos de nuestros escasos estudios, ni siquiera en virtud de nuestras pobres aficiones, sino sólo por el espejismo amistoso que al Sr. Ro- dríguez le ha hecho ver en nuestra humilde persona talen- tos y prerrogativas con que no plugo adornarnos á la Pro- videncia, el libro verdaderamente magistral que presenta- mos hoy al público y que el autor, ya conocido y afebado en España y en América, por rubores de su modestia nos ha forzado cariñosamente á prologar, no es una publicación más, que contenta, repite ó desfigura lo publicado en el extranjero 6 en nuestra misma Nación, según costumbre por desgracia muy generalizada entre los modernos publi- cistas, sino fruto de vigilias fecundísimas, de originales in- vestigaciones, llevadas á cabo con una fe, un entusiasmo y

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una abnegación que bien merecen ver abiertas pftlra el cas- tizo escritor las puertas de la inmortalidad.

Porque este trabajo difícil de suyo y fatigoso, que irá pasmando al lector atento, según vaya recorriendo las pá- ginas de la obra, este concienzudo estudio, digno de elogio en cualquiera erudito filólogo y perseverante operario de la inteligencia, ha sido compuesto y llevado á término feliz por un hombre solo, que hace más de veinte años se encuentra privado del don inapreciable de la vista. No ha podido el Sr. Kodríguez ver por sus propios ojos las múltiples citas con que prueba sus asertos, ni compulsar los textos dife- rentes, ni conocer, sino mediante el auxilio de sus laborio- sos discípulos, esa riqueza de« ejemplos que ilustran su libro, ni las teorías que sobria y valientemente refuta, ni los docu- mentos que fundan y comprueban sus aserciones y co- rolarios.

Bien es verdad que parece que el próvido Gobernador del Universo, en su infinita sabiduría y bondad sin límites, y atendiendo siempre á ley de las compensaciones, parece que ha querido —y así nos lo atestiguan ejemplos inolvida- bles de la Historia— que los ciegos de los ojos corporales vean extenderse más y mejor el horizonte de su vista inte- lectual y los campos lujosos de su fantasía; sólo así se expli- ca que el mejor poema épico rehgioso del mundo, El Paraíso perdido, se lo dictase el ciego Milton á sus hijas, para que los hombres todos del orbe civilizado viesen las bellezas que sembró el Creador entre sus obras y que sólo un genio que no tenía luz en sus pupilas pudo señalar á los ojos atónitos de sus semejantes.

Asi Fawcet vio dentro de la cárcel de su ceguera los admirables Principios de Economía política que ilustraron á los abogados; y, según la tradición más autorizada, el ciego de Chios, el inmortal Homero, empuñó la trompa épica con aquella verdad y sublime belleza tan potente y briosa que aún hoy conmueve y encanta á todos los amantes de la hermosa Literatura.

Lo confesamos con franqueza: más que los aciertos, in- vestigaciones profundas y claridad pedagógica excelente del

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libro que examinamos, nos conmovió, embelesándonos dul- cemente al recorrer sus páginas, la consideración de que todas las lucubraciones importantísimas de tan meritorio trabajo fueron elaboradas en una mente tan iluminada de lleno por la luz de la verdad, como privada de las impresio- nes del mundo externo que los ojos comunican con variedad encantadora al alma del hombre. Unos niños, que atraí- dos por la lucidez de la explicación, acuden con ansia á escuchar las diarias lecciones del Sr. Rodríguez, llegaron á encariñarse tanto con el benemérito pedagogo composte- lano, que con satisfacción, con orgullo y á porfía se disputan el honor de sacarle de la mano á pasear después de la clase, interrogándole á cada paso, y ansiando con curiosidad in- fantil completar con la aclaración de sus dudas las instruc- ciones recibidas en el aula. Estos mismos niños, dirigidos por el sabio preceptor, manejan los libros que pone en sus manos el maestro, leen los mejores y más antiguos monu- mentos de nuestra Literatura y dan materiales al Sr. Ro- dríguez, para que el clarísimo talento de este espirita supe- rior al infortunio que le cerca, relacione, ordene y ajuste, formando, en fin, el bien planeado y i)erfecto estudio que sólo pudría atribuir á un ciego, quien como nosotros haya pre- senciado la elaboración lenta y valiosísima de tan snigula- res escritos.

Perdóneme el desgraciado amigo, que no ha de conocer este Prólogo hasta que figure impreso ante su precioso trabajo, que yo en este momento haga traición á sus repe- tidos consejos de que evitara toda alabanza mortificante para su delicada humildad; pero no quedaría satisfecha mi juüta admiración por su virtud y laboriosidad infatigable, si en estas deshilvanadas frases que al correr de la pluma me atrevo á estampar en su libro, no aprovechara esta ocasión para manifestar la profunda simpatía y aún el asombro que me causa tan varonil y paciente empeño, tan constante y fecunda aplicación en medio de tamaña desgracia.

Se ha elogiado, y no sin motivo, á Cervantes, porque en la prisión, que para adocenados y pusilánimes espíritus suele ser causa de desaliento y ocasión de tristísimos desmayos.

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emprendió la obra incomparable del Quijote. Ah! que es más amarga y sola y desventurada la estrechísima cárcel de la ceguera para quien, como el Sr. Rodríguez, ha gozado durante muchos años de la libertad embelesadora y del goce purísimo de la vista, cansada en la lectura de los clásicos que formaron sus delicias. Tan enorme tribulación abatiría otras energías, arrojaría en brazos de la pereza á la mayor parte de los eruditos y escritores que hoy dan muestras ga- llardas de su actividad intelectual, pero el Sr. liodríguez, conforme con su desdicha y manifestándose grande y supe- rior á la calamidad que envuelve su existencia, sigue salvan- do esas, al parecer insuperables dificultades, y cumpliendo gloriosamente la misión gloriosa que le marca el destmo.

Como D. Juan Valera en su postrer discurso de la Aca- demia Española, que hubo de leerle Octavio Picón, puede decir el Sr. Rodríguez: «ya que no me distraen las superfi- cialidades del mundo exterior, tengo tiempo sobrado para leer mis recuerdos, y necesito contarlos en los escritos que voy dictando para solaz de mi oscura y solitaria vejez.»

Y ahora que he lastimado su modestia, preciso es que cumpla un deseo nobilísimo del autor, haciendo pública su gratitud, por el auxilio que con generosidad y celo le ha prestado para la redacción de su obra D. Ángel Longa Fer- nández, al examinar, por su orden, las páginas de nuestros escritores clásicos, al redactarle ejemplos buscados bajo su dirección, y al cotejar las citas, de cuya comparación y aná- lisis surgieron las conclusiones que siguen en este estudio.

Quien conozca el Estudio Clásico sobre el análisis de la Lengua española del mismo autor, echará de ver que esta obra estaba destinada á formar la segunda parte de aquella celebrada publicación, puesto que ambas completan admi- rablemente el estudio de nuestro lenguaje.

La Diputación provincial de Orense, siempre patroci- nadora, noble y generosa de todas las empresas que tien- dan al progreso y á la cultura, fué la que editó la primera producción del Sr. Rodríguez, boy ya conocida y ensalzada lo mismo en nuestra Península que en toda la América latina.

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JDedicábalo el autor preferentemente á los maestros de primera Enseñanza; y en efecto, con los dos trabajos que completan el estudio gramatical de nuestra lengua y el exa- men filológico del idioma patrio, tienen los maestros el ar- senal más completo y la fuente más i ica para sacar prove- chosas lecciones, que eleven el nivel intelectual y la cultura harto raquítica de los alumnos que pretenden ingresar en nuestros Institutos y aún de los que aspiran al título de Bachilleres.

Ojalá que las enseñanzas sencilla y magistralmente ex- puestas en este libro, difundan en nuestra patria el conoci- miento sólido de la hermosísima y magestuosa lengua cas- tellana, para que vuelva á ser la propiedad, elegancia y pureza de nuestro idioma, símbolo de la tan precisa regene- ración de España.

José ^," Ruano.

Santiago de Compostela, 15 Junio de 1906.

DOS PALABRAS AL LECTOR

Sin méritos para ello, temiendo desvirtuar la gran obra filológica, que cual precioso monumento habrá de constituir la admiración de las presentes generaciones y el cariño y respeto délas venideras, se va á permitir el honor de decir algo acerca de la misma, quien no figura por ningún con- cepto científico en la república de las letras; pero bien es verdad que no se trata de novel ó desconocido escritor, cu- yas producciones necesiten ser presentadas al público pre- cedidas de necesario séquito de nombres ilustres que reco- mienden al recién venido, demandando la benévola simpa- tía de sus lectores

Por eso yo no vengo á desempeñar en este caso el inne- cesario papel de padrino que responda de su ahijado, sino que, honrado por la benévola amistad del Sr. Eodríguez, mi antiguo profesor, pretendo presentar al público su biografía. Voy, pues, someramente á recordar la vida del autor del Origen Filológico del Romance Castellano.

D. Manuel Rodríguez y RodrígueE

(1)

Profesor, filólogo y escritor eminente, el Sr. D. Manuai Rodríguez y Rodríguez merece que no le olvide El Eco de Galicia en la galería de ilustraciones galicianas que esta ue- vista viene publicando. ,

Tuvo el autor de eStaá líneas, hace más de una yekit^na de años, la buena suerte de conocerle y tratarle perspnal-

^ 4

(,1) Tomada d* Kl Uro Galicia do üuenos Aires, correspondiente ai 90 dtí Mayo áe 1ÜÜ2; roviíta literaria, dirigida por el in»igne publicista lucenss, Sr. D. Ma- nuel Catiro López.

tuente en la antigua y amurallada Liicus Augusti. Era en- tonces el Sr. Eodríguez celosísimo funcionario público, y gOEaba de la claridad de los ojos. ¡Quién había de decirnos que, al cabo de tanto tiempo habíamos de llorar, él, la pér- dida del más benéfico de los corporales sentidos, y nosotros la ausencia de la Patria!

El Sr. Kodríguez nació en la villa de Viana del Bollo, cabeza de ayuntamiento y partido judicial, coirespondiente á la provincia de Orense. Al lado del excelente latino don Manuel Jares, cura párroco de Quintela de Edroso, aldea inmediata á la villa dicha, hizo estudios gramaticales. Des- pués pasó al seminario de Astorga, en donde aprendió Filo- sofía y Sagrada Teología, siendo apreciadísimo del claustro de profesores y del cabildo de aquella catedral, ya por su aplicación, ya por sus conocimientos musicales, que demos- traba en la capilla de música de la propia iglesia. Causas es- peciales le determinaron á abandonar la carrera eclesiástica para dedicarse á la del magisterio, concluida la cual hubo de cursar en las universidades de Santiago, Madrid y Ovie- do varias asignaturas de la facultad de Derecho; pero cuan- do pensaba obtener el titulo de licenciado, la suerte, para iA ingrata, le privó de la vista, quedando así inutilizado para llevar á cabo este propósito, por el que venía suspirando deide su más tierna juventud, y por cuyo ideal aún aotual- menti sueña en medio de sus infortunios.

Antes de la triste ceguera de sus ojos, y alternando con sus estudios, había desempeñado diversos empleos en go- biernos civiles y en Hacienda. En este ultimo ramo fué jefe en las provincias de Lugo y Zaragoza.

«Tan luego como llegaba á una población para ejercer cualquier cargo,— decía el Sr. D. Prudencio Sánchez en un extenso estudio que, en La Unión Mercantil c Industrial, de Sevilla, ha hecho de un libro del Sr. Kodríguez, y que El Eco de Orense reprodujo en el mes de Abril de 1892,— su primer afán era buscar discípulos para enseñarles las diver- sas asignaturas que forman el soberbio ramo dfe sus conooi- mieotos científicos, dando á éstos lecci¿)nes de Graoiática, á aquéllos de músi«a, á los otros de Filosofía, etc., eté. Cuan»

XVII

tas horas le dejaba libre la oficina, otras tantas consagraba á la penosa misión de enseñar. Asi se deslizó la vida del ilus- tre profesor, y cuando se hallaba en lo mejor de su edad, á los treinta y cuatro ó treinta y seis años, sobrevínole la des- gracia de la ceguera, que cortó su destino, inhabilitándole en las funciones del empleado, sin que le quedara jubilación ni otros consuelos que los de una esposa bendita y santa, y los de dos parientes que le dan prueba de singular estimación.»

Dice también el Sr. Sánchez que «los dignos maestros gallegos han abierto suscripción en casi todos los distritos, ansiosos de dar una prueba de admiración y de adhesión al compañero ilustre, queriendo ayudar con su óbolo á la cura- ción de la enfermepad que hace algunos años privó de la vista á tan esclarecido genio;» más, añadiremos nosotros, el Sr. Kodríguez, teniendo en cuenta el mezquino sueldo con que el gobierno retribuye la ruda tarea de los profesores de instrucción primaria, no ha aceptado, en su delicadeza, la aludida suscripción, por lo que se devolvió á sus queridos compañeros la cantidad que se había recaudado.

No pudiendo sus nobles parientes obtener otro destino que se acomodase á las circunstancias excepcionales del desgraciado ciego, recabaron del Gobierno un estanco en Compostela, destino que mas tarde confirmó la Compañía Arrendataria de Tabacos, con cuyos escasos emolumentos, y los que le proporciona un Colegio preparatorio de maestras, cifra su actual subsistencia

Consignados estos apuntes biográficos, daremos noticia de las obras literarias del Sr. Rodríguez.

La primera de ellas en el orden cronológico, es un Estu- dio Clásico sobre el análisis de la- lengua española. Se publicó á expensas de la Excma. Diputación provincial de Orense, en el año de 1891; forma un volumen de XLVI 276 páginas, en 8.", muy bien impreso por los Sres. Dióguez y Otero, de Santiago de Galicia, y dice el autor del prólogo, D. Alfre- do Brañas, «la dictó, primero á la querida compañera de sus infortunios y más tarde á unos pobres niños que le acompañaban en sus soledades y con él gustosos compar- tiau las útiles é instructivas veladas que dedicaba á la cuse-

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ñanza de la gramática castellana:» eran los niños, según el mismo Sr. Brañas, los alumnos del Seminario Central don Ángel Longa Fernández y D. Ricardo Garcia Viizquez.

El Sr. Brañas, cuya prematura muerte, dicho sea de paso, llorarán siempre los buenos hijos de Galicia, juzga asi dicho libro: «Entender bien y conocer el genio del idioma de Cervantes, conocer los vicios de concordancia y sin- taxis, fijar con claridad el oficio de cada palabra en la oración y el discurso, desenvolver en múltiples y bien aph- cados ejemplos las reglas variadísimas y difíciles de la cons- trucción castellana, tal ha sido el intento de mi estudioso é infatigable amigo D. Manuel Rodríguez, de hoy más gramá- tico de justa nombradía y que viene á inscribir su nombre en el largo catálogo de los hijos distinguidos de Galicia.» Y, des- pués de consignar el vacío iimienso que, en tal sentido, se notaba en la bibliografía filológica española, expresa el ma- logrado catedrático de Derecho de la Universidad de Com- postela y fecundo escritor: «Emj)resa tan arriesgada, más qae temeraria, y expuesta á un fracaso, fué llevada á cabo con ánimo esforzado y resuelto por 1). Manuel Rodríguez, para quien juguetes de su asombrosa memoria y dócil retentiva fueron las producciones científicas y literarias de Cervantes, Fray Luís de León, Santa Teresa de Jesús, Solís, Quevedo, el Padre Sigüenza, Argensola, Lope de Vega, Moratín, Jo- vellanos, Iriarte y tantos otros ingenios de la historia de nuestras letras.»

Por su parte, el antes citado Sr. D. Prudencio Sánchez, en el también mencionado periódico de Sevilla, afirmaba del Estudio Clásico: «Con delirio hemos saboreado las páginas de este libro incomparable, cuya doctrina filológica, excelente método y examen profundo de las cuestiones gramaticales, sólo podrá apreciar quien lo leyere, porque no hay forma de dar á conocer, tal como ella es, la importancia de esa obra destinada á causar una revolución en los conocimientos del idioma patrio.»

También otros buenos escritores dedicaron á la produc- ción del Sr. Rodríguez elogios no menos merecidos.

Si el Estudio Clásico es interesantísimo para toda España

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y para las repúblicas de América que hablan la lengua del autor del Quijote, igualmente lo es para Galicia otra obra del Sr- Rodríguez. Nos referimos á los Apuntes gramaticales que, accediendo á deseos del Sr. Martínez Salazar, escribió para la Crónica Troijana, por este ilustre amigo nuestro pu- blicada, como saben nuestros lectores, hace un año, y para la cual ordenó, además, el tír. Rodríguez, un precioso Voca- bulario. De los Apuntes gramaticales se hizo separadamente en el año 1898 una edición, que constituye un tomo de 88 pá- gidas en folio. Trátase en él, después de Preliminares, déla formación del romance gallego y del exarmen filológico de las partes de la oración.

Del mérito de la hermosa colaboración del Sr. Rodríguez en la Crónica Troyana baste recordar lo que el Sr. D. José María Asensio, vocal de la lieal Academia de la Historia, informaba á la insigne corpoiación con fecha 14 de Junio del año último. Es esto: «Con la descripción de Los Códices ga- llegos de la Crónica Troijana hecha por su editor y los Apun- tes gramaticales, áehidios como los Vocabularios insertos al fin del libro al notable gramático ciego D. Manuel R. Rodrí- guez, eficazmente auxiliado en tan importante labor por el joven D. Antonio Ángel Longa, según expresión de aquél, se completa la importancia de la publicación, que si gran in- terés ofrece en la liistoria de nuestra literatura, ñola presen- ta menor para el estudio del antiguo dialecto gallego.

Documento importantísimo por la época en que fué es- crita la Crómica Troi/ana, y por la manera acertada y llena de erudición en que se publica con los estudios indicados, es de gran utilidad, digna de figurar en todas las bibliotecas, y merece por lo tanto la recomendación de esta Academia.»

Además, el Sr. Rodríguez ha escrito en El Eco de Sa?i- tiago, la Bevista Gallega, de la Coruña, Faro de Vigo y otros periódicos, artículos de crítica literaria.

Tal es, en compendio, pues, para hacerla de cumplida manera, necesitaríamos más de un número entero de El Eco de Galicia, la semblanza del eximio gallego que hoy ofrecemos á nuestros lectores. De inteligencia esclarecida, de ingente memoria, estudioso hasta el extremo, amante del

trabajo, a^loracior de la familia y amigo del amigo, D. Ma- nuel K. llodriguez merecía los favores que, despiadado, le niega el destino. Pero á su bendito nombre no negará Ga- licia los esplendores de la gloria.

Juicios encomiásticos ban merecido siempre las obras del querido maestro, pero la de que vengo ocupándome bien puede asegurarse, rindiendo culto á la verdad, que está es- crita con profundo conocimiento de la materia que trata, que en todas y cada una de las páginas de que consta, ba- ilase abundantísima y selecta erudición filológica, siendo muy de alabar el buen gusto que campea en el fondo y for- ma del libro.

Sólo privilegiado cerebro puede emprender tan ardua tarea lingüistica para dar á la sociedad algo nuevo, un libro en donde pueda aj^renderse la verdadera etimología del len- guaje, su estructura y metamorfosis á través de los tiempos, fijando con precisión el .significado de todas las palabras con que se hallan escritos nuestros antiguos Códices y en espe- cial quizás el monumento literario más antiguo de nuestro idioma patrio, que los juristas de la dinastía visigótica de- nominaron Filero Juzgo, cuyo libro de los Jueces sobrevivió á la vergonzosa batalla del Guadalete.

De ahí que también la obra literaria titulada Origen Filológico del Komance Castellano, ha de reportar muchísima utilidad á nuestros jurisconsultos, para los cua- les tienen su especialidad por la traducción fiel y exacta de aquellos monumentos históricos, de los Códices expresados, fuente de donde emana el Derecho español en casi todas sus manifestaciones.

Y no creáis que esta grandiosa obra fué un efímero estu- dio, breve y sencillo, no. Trátase de ímprobo trabajo, de continuo desarchivo de Hbros, meditación profunda y con- trariedades sin cuento.

Veréis: corría el año 1895 de gratísimos recuerdos para el que escribe estas humildes cuartillas y para mi querido amigo Ángel Longa, que á la sazón nos hallábamos cursan- do, él estudios eclesiásticos y yo el magisterio, bajoladirec-

cióndel infortunado ciego, del insigne maestro, que ponien- do á nuestra disposición todo su valer intelectual, nos ense- ñaba con gran cariño, como se enseña á queridísimos hijos. Cuando surgió en el Sr. Kodríguez la feliz idea de componer el Origen Filológico del Romance Castellano, para completar el Estudio Clásico sobre el Análisis de la Lengua Española, y con firme resolución interesó nuestra ayuda material, que solícitos y sin vacilaciones, aunque asombra- dos, le prodigamos. Amanuenses era lo único que precisaba, y la razón huelga apuntarla.

En la actualidad, apesar de la lobreguez de sus apaga- das pupilas, merced á su ingenioso aparato denominado Bégla movible para la escritura de ciegos, inventado y cons- truido por el mismo Sr. Eodríguez, cuyo privilegio de inven- ción ha obtenido por el Ministerio correspondiente, en 28 de Octubre de 1903; escribe en la soledad del retiro, las cuarti- llas de sus producciones literarias que ha de dar á la prensa. ¡Ojalá que tan prodigioso invento para los ciegos y enfermos de la vista, hubiera surgido en la mente del Sr. Rodríguez 14 ó 16 años antes! ¡Cuántas cavilaciones! ¡cuántas torturas de imaginación! ¡cuántas angustias se hubiera evitado el laborioso maestro! más, prosigamos.

Creímos en un principio que le faltaría al maestro el empeño de coloso que se necesitaba. ¡Terrible decepción! Hoy reconozco que aun no nos habíamos percatado de la grandeza de alma é ihmitación de inteligencia que poseía, pero es disculpable, éramos jóvenes y en la edad de las ilu- siones no se piensa con gran acierto. En cambio D. Ma- nuel, que leía nuestro interior con los ojos del alma, siem- pre desconfiaba que Longa llegara á vestir manteos y yo á ejercer el magisterio, cosa que también nos asombraba, pues no nos dábamos cuenta de nuestro sentir y estudiába- mos con gran entusiasmo; y he ahí como la preconización del profesor tuvo efectividad. Próximo á concluir sus estu- dios optó Lojiga por ser médico y sin saber el por qué aban- donó la carrera emprendiendo la otra y hoy es doctor en Medicina y Cirugía, al igual que yo, se me dio por ser Procu- rador de Tribunales, de cuya profesión vivo,

xxn

Con decisión, por parte del autor, y ayudado por sus dis- cípulos comenzaron los trabajos, cuyo desarrollo, p(jr lo in- trincado déla materia, fué sucediendo con lentitud, pero sin desmayo. Y discurrieron los años y en cada uno de ellos [cuántas vicisitudes! ¡cuántos desvelos! ¡cuántos siíi sabores! Concluyóse la obra y faltó lo indispsnsable para sacarla á la faz pública, el dinero, ese vil metal que siempre entorpece la realización de los más grandes pensamientos, razón por la que permaneció inédita hasta que algunas entidades be- névolas tuvieron la dignación de favorecer tan loable em- presa.

Particularizando diré, que la obra del Sr. Rodríguez re- viste gran interés para todas las personas eruditas y espe- cialmente para las que se dedican á la difícil tarea de la ense- ñanza, ó mejor dicho, encierra verdadera necesidad, porque en ella se enseña la etimología del lenguaje, sus románceos y gérmenes primitivos, cuyo aprendizaje no debiera ser desco- nocido por nadie, á fin de que la cultura nacional fuera un he- cho. Y con eso bien pronto desaparecería de la escena social la terrible sombra de la ignorancia, bastante general, que desde ha luengos años se cierne sobre esta desdichada Espa- ña, víctima de víctimas; porque es indudable, está ya sancio- nado por los genios de la ilustración, que pueblo que no se preocupa de su lenguaje, del fonógrafo con que esparcir por los ámbitos sus pensamientos, en forma correctísima, no puedí! nunca, ó por lo menos muy tarde relativamente á otras naciones, llegar al pináculo de la cultura.

De ahí porque os decía yo que cariño merece y admira- ción se le debe á quie)i, como el Sr.' Kodríguez, se consagra al estudio de tan importante materia, para que luego los de- más, el resto de los españoles, nos aprovechemos de sus producciones filológicas, sin más trabajo que un poco de in- terés, de preocupación por aprender lo que tanto nos con- viene, y con eso también pronto desaparecería el temor que en los actuales tiempos todos abrigamos, de que la patria, tantas veces regada con sangre de nuestros ascendientes, perezca y naufrague en el mar, que salpicado de escollos, nos crearon la negligencia de los de arriba y el índiferentís-

I xxnt

tno de los ele abajo, qno cual mansos corderos asentimos, tácitamente, acaso por prudencia mal entendida, á que se perpetre y consolide tanto desacierto, tanta desgracia, tanta hecatombe, cuyo remedio estriba en la instrucción, en la cultura.

Desaparezca, pues, ese indiferentismo pernicioso en to- das las manifestaciones de la vida social y contribuya cada uno con su granito de arena para la elaboración de la gran obra que hemos convenido llamarle regeneración: imiten los cerebros privilegiados la conducta del hombre que para hon- ra de la patria y bien de sus compatriotas, se ha pasado la mayor parte de su vida en las regiones ideales de la especu- lación filológica.

Una palabra más y tei'mino. El autor de los comentarios lingüísticos Vocabulario del Códice de la Crónica Troyana, con su Estudio Clásico sobre el Análisis de la Lengua Espa- ñola y el complemento Origen Filológico del Komance Castellano, ha sabido hacer de los áridos campos de la filología y la lingüística, un rico vergel de cultura poniendo al alcance de todos, de modo ameno y sencillo, los hasta hoy intrincados problemas filológicos, facilitando así el estu- dio de la incomparable lengua de Cervantes y Lope de Vega.

¡Qué el cielo premie su trabajo!

Iticardo García*

Santiago, Junio de 1905.

introduooiCn

su MAR lO:

Los invasores. Cómo se formó la población española. Lucha de razas. El romance. Idiomas progenitores del habla castellana. Problema de la lengua única primitiva. Lenguaje del Fuero Juzgo. Opinión del historiador Romey. Probabilidad de una versión gallega de dicho Có- dice.— Corrupción del latín. Excelencia de la lengua castellana (i). Elevación del lenguaje vulgar ó romance á la categoría de idioma oficial.

I. Llena de dificultades y erizada de obstáculos se nos presenta la materia, que será objeto de esta obra. Asi lo he- mos llegado á comprender en los estudios preliminares y en el acopio de datos necesarios para intentar tan difícil tarea, como es la de analizar el organismo gramatical de los docu- mentos que figuran en la primera edad de nuestro lenguaje castellano. Esto equivale á estudiar el origen y descomponer el complicado mecanismo del idioma primitivo, analizando la construcción sui generis, su propia sintaxis y su valor le- xicológico.

Labor es ésta que requiere algo más que el conocimiento de los principios fundamentales de la Filosofía del lenguaje, de la Filología y de la Gramática; pues, siendo el idioma como la fisonomía de los pueblos y el sello personalísimo de las nacionalidades, indagar las fuentes de que proviene, se- guir sus evoluciones y señalar sus cambios, supone un estu- dio profundo de las lenguas matrices, de las razas aborigiua-

(I) Los enunciados, que con distinto tino de lotia se encuentren en el sumario, indican que la materia á ellos referente se consigna por \ia de notas.

1

rias y ele las transformaciones sociales y políticas que han ido modificando por medio de sucesivas metamorfosis el es- tado nacional hispano.

II y III. España ha sido como el campo neutral, donde todas las naciones antiguas y modernas se dieron cita. Los celtas y los iberos dominaron en los obscuros tiempos prehis- tóricos, y no es posible afirmar nada acerca de su filiación; los fenicios y los griegos se mezclan con los aborígenes; los ro- manos triunfan de los naturales y de los invasores, y, al em- puje de sus aguerridas legiones, cede Indibil y Mandonio, Istolacio é Indortes, lo mismo que Viriato y luego los grie- gos de la costa de Levante y los fenicios, que llaman á sus hermanos naturales los cartagineses, los cuales después de la segunda gueiTa púnica, abandonaron á su vez la Península á la rapacidad de los pretores romanos.

Tras los romanos vienen los bárbaros, ora civilizados y nobles como los godos, ora altivos, pero dóciles y valientes, como los suevos, ora sanguinarios como los ala?ios y los ván- dalos. Leovigildo vence á los suevos y la raza visigótica rei- na en España sin rivales ni adversarios; pero desde Wamba se prostituye la nobleza y el trono, las ambiciones y los odios personales preparan la traición, que se consuma al fin en el reinado de D. Kodrigo; y, teñidas las aguas del Guadalete en sangre gótico-romana, avanzan triunfadoras las armas sa- rracenas á través de España, amenazando á Europa, que hu- biera rendido la cruz ante la media luna á no haber vencido la primera con Carlos Martel en Poitiers y con el gran Pe- layo en Covadonga.

Durante la Reconquista otros pueblos acuden á probar su valor contra la raza agarena, auxiliando á los españoles en la obra santa de la redención gloriosa. Guerreros de Borgoña, de Inglaterra, de Fortugal, se agruparon bajo la bandera de Alfonso VIII para lograr la victoria de las Navas de Tolosa, que asombró al mundo. Los aragoneses y los catalanes, en BUS expediciones á Itaha y al Oriente, 1a:aen consigo nuevos elementos de cultura. En diferentes épocas las luchas intes- tinas, como las de Sancho IV con su familia, las de D. Pedro con su hermano Enrique y otras semejantes, atraen como

aliados multitud de guerreros del centro de ííuroí)£t, que, establecerse ó arraigar en España, influyen con sus costum- bres y con su lenguaje en los naturales del país. Por último, las conquistas de los primeros austríacos, las relaciones con los pueblos más ^lejanos, la invasión áe Jlamencos y valones, que con Carlos I vinieron de Gante, han contribuido á modi- ficar también el carácter hispano, que en vano intentó resis- tirse á tal vergüenza en las Comunidades de Castilla y en las Germanías valencianas.

IV. Ante tal cúmulo de elementos, que, mezclándose, fundiéndose y amalgamándose entre sí, llegaron á formar un extraño mosaico de reinos y nacionahdades regionales den- tro de la Península, es difícil, peligroso y arriesgado señalar con precisión el origen y los progresos que fué realizando en el transcurso de los siglos el romance castellano.

V. Desde luego que es ya mucho el haber por cierto y seguro que el carácter, la idiosincracia, la forma típica del romance están constituidos por dos elementos principales: el latino y el lenguaje primitivo. Estos no excluyen otros de menor importancia, como el árabe, griego, fenicio, etc.; pero es indudable que estos elementos ocupan un lugar muy se- cundario y apenas perceptible en la formación de la lengua de Castilla.

El romance del Fuero Juzgo no es ciertamente el habla vulgar del siglo XIII, época en que fué vertido del latín por orden de San Fernando. El traductor del Forum Judicum, á usanza de aquellos tiempos trataba de romancear la lengua del Lacio, acomodándola á los giros populares. Una prueba de lo que decimos es que las frases y modismos, que se ven en la Carta-puebla de Aviles, el monumento más antiguo que conocemos en romance, y en el Poema del Cid, cuya antigüedad es ya más dudosa y nos parece del final del si- glo XII, difieren notablemente de los empleados en la céle- bre traducción del Fuero Juzgo, hecha expresamente para la ciudad de Córdoba, conquistada por el Rey Santo.

La corrupción del latín, que el clero y las altas clases so- ciales empleaban, ora en sus obras, ora en sus conversacio- nes oficiales desde los tiempos de la dominación romana, co-

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inenzó en los primeros reinados de la época visigótica. No es que creamos que el latín fuese el lenguaje único, desde que los Escipiones hicieron á la Península campo de batalla contra Cartago, y sobre todo desde las guerras cantábricas de Augusto, que sometieron por completo á los españoles: los romanos impusieron su lengua, como sus leyes, su organiza- ción y su política; pero antes de ella los naturales del país, que constituían una masa de población de bastantes millo- nes, tenían su lenguaje propio, que, obrando sobre el latín por vía de reactivo lógico y gramatical, provocó una descom- posición, de la que nacieron sin duda el gallego y el latín háV' baro, progenitores legítimos de la hermosa habla castellana.

Sucedía entonces lo que ahora sucede: el latín era el len- guaje común, el de los eruditos, de los sacerdotes, de los le- gisladores, el más extendido y general; pero, así como hoy al lado del castellano, que todos hablamos, existen el gallego, el vasco, el bable y el catalán ó lemosín, etc., entonces al lado del idioma latino conservaron los godos el suyo, exactamente lo mismo que los galaicos, cántabros y los vascones, y tam- bién los de la Marca hispánica, que recibieron su inspiración del Eosellón, el Langüedoc y la Provenza.

Del latín bárbaro y del gallego se formó lentamente el ro- mance de Castilla, que tiene pu infancia en el Poema del Myo Cid, su juventud en las Partidas y en las Querellas del Key Sabio y su plena lozanía y virilidad en las obras de Cervan- tes, Quevedo, Solís, etc.

Pero entiéndase que, si bien admitimos un romance po- pular mucho antes del siglo XII y XIII, no así la opinión de Eomey, emitida en el capítulo XVIII, tomo I, de su His- toria de España, donde á vueltas de bastantes inexactitudes se da por cosa corriente é indubitable que en el siglo XI se hizo una tosca traducción del Codex Legis Wisigothorum ó Fuero Juzgo, afirmación gratuita, que se funda en un pasaje equivocado de Masdeu.

Antes del siglo XIII apenas se empleaba el romance en las leyes y en los libros. Los fueros municipales eran redacta- dos en latín: el más antiguo, ó sea el de León, dado en 1020 por Alfonso V, por cierto educado é instruido en Galicia y

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por maestos y ayos gallegos, fué escrito en lengua latina; y, á semejanza del de León, corrían los demás fueros redacta-, dos en la lengua de los eruditos. El Fuero Juzgo perdió su fuerza legislativa durante los primeros siglos de la Kecon-- quista, y sólo la adquirió en parte cuando San Fernando díó á Córdoba en concepto de Fuero Municipal. En esa ópooa es cuando aparece la primera versión romanceada.

VI. Por lo demás siempre será un bello ideal alcanzar la certidumbre de una lengua primitiva, ó de la que haya sido raíz y fundamento de un grupo de ellas. En vano el famoso Pezron atribuye tal privilegio á la lengua celta, en vano Webb pretende colocar en la China el idioma germinador da los indo-europeos y Astarlos conceder al vascuence una anti-» güedad remotísima y prehistórica. Siempre será éste un problema filológico sin resolución.

Por distinto camino han ido otros sabios. Demostrar el parentesco de las lenguas, descubrir sus analogías, comparar la construcción de sus palabras, ha sido la tarea predilecta de hombres sabios como Bopp, el Cardenal Wisemán, A.bel Kemusat, Adrián Balbi, el jesuita Hervás, Adelung el joven, Humbold, Klaproth, Murrayy tantos otros sabios que ocioso sería citar por ser demasiado conocidos. Con este procedi- miento de análisis y descomposición se ha llegado á descu- brir la fihación de muchas voces, que á veces se creían indí- genas del griego ó del latín.

Nuestra labor no se extiende únicamente al terreno de la filosofía del lenguaje en sus relaciones con la etimología. El tema, que dilucidamos, es más completo; nos exige algo más práctico, algo más útil como es el estudio de la Gramática, es decir, de la analogía, del régimen, de la sintaxis del roman- ce empleado en los primitivos documentos, estudio que de- bería llevar como corolario y apéndice el repertorio más com- pleto de las voces antiguas, cuyo significado, ni ha sido bien entendido, ni mejor expuesto y desentrañado hasta la hora presente.

VII. Mas, antes de entrar de lleno en la investigación gramatical, que es nuestro objeto predilecto y único, juzga- PJ03 conveniente decir cuatro palabras sobre el famoso Fo-

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rum Judicum, como punto de partida y base fundamental para desarrollar después nuestras doctrinas sobre el primiti- vo romance, y en especial sobre el que ae emplea en la ver- sión de ftquel magnífico y admirable monumento jurídico y lingüístico.

No hemos de exponer aquí las cuestiones que promovie. ron los anotadores y editores dol Fuero Juzgo acerca de su confuso origen. Después de leer á Sempere y Guarinos, Á Ijardizábal, á Pacheco, á Alfonso de Villadiego y al ilustre catedrático corapostelano, Gil Villanueva, el lector se queda i obscuras, y no sabe si el autor de la Ley Visigótica fué Ee- oaredo, si debe atribuirse á Sisenando, ó si, como parece más probable, nada se hizo en el sentido de compilar las le- yes de los vencedores hasta los reinados de Chindasvinto, Kecesvinto, Ervigio y Egica. En este sentido es preciso con- fesar que ningún historiador ni bibliófilo jurídico dio una solución satisfactoria á los origines del Fuero Juzgo. Y es que lo mismo Villadiego que Pacheco, Lardizábal que Sem- pere y Guarinos el único criterio, que adoptaron, fué el de las enmiendas, comentarios y anotaciones de los traducto- res, que muchos siglos más tarde hicieron las versiones ro- manceadas de aquel Código.

VIII. Algunos escritores, asegura Komey (1), han emiti- do una opinión original, que no deja de tener un fundamen- to serio, es á saber: que San Isidoro de Sevilla , á quien se debe la primera colección canónica de los Concilios de Es- paña, bien pudo ser el recopilador del Codex Legis Wisigo- thorum, lo cual parece dudoso á Romey tan dado á admitir patrañas. Y, sin embargo, no hallaríamos esa opinión tan descabellada, si se atiende á que, siendo formadas las leyes del Fuero Juzgo en los Concilios toledanos, pudo ocurrírsele aj insigne Autor de las Etimologías recopilarlas en un solo volumen, y á que en casos semejantes siempre los reyes en- cargaron á los juristas y hombres doctos la redacción de loa Códigos. Es inverosímil que en un solo Concilio se hubie- se presentado una colección completa de las leyes dictadas

(1) l^oco cita^,

desde Becaredo hasta Witiza. Otra razón hay además para creerlo así, y es que se hicieron varías colecciones de leyes , cuyos autores son hasta el presente desconocidos, y que ta- les leyes pertenecen á fechas diversas y fueron escritas y dic- tadas bajo distintos reinados. Mientras la investigación eni- dita y la paciencia arqueológica no descubran en los archivos algún códice primitivo, seguiremos creyendo que el Fuero Juzgo aparece como una colección completa á fines del si-. glo VIII, y corregida y modificada en las versiones roman- ceadas á fines del siglo XII y principios del XIII.

Extrañará que digamos esto así rotundamente, pero ya probaremos que la versión romanceada del Fuero Juzgo no fué única, ni hecha tan solo en lengua castellana, ni es la primitiva versión quizás la verificada de orden del Rey San- to, según atrás dijimos.

Este notabilísimo código de leyes llegó á nosotros en len- gua latina y fué conocido en los escritos visigóticos bajo los nombres de Codex Legum, Codex Legis Wisigothorum, Lí- ber Legum, Liber Gothorum, Liber Judicum, hasta que más tarde recibió el de Forum Judicum.

IX. Cierto que no aparecen hasta ahora indicios de una versión completa del Fuero Juzgo antes del siglo XIII; pero es de suponer que debió de existir por lo menos una hecha en lengua gallega: 1." Porque en tiempo de San Fernando se cultivaba esta lengua por los escritores, poetas y trovado- res: 2.*> Porque, como dice el Sr. Menéndez Pelayo, el galle- go estaba completamente formado antes del siglo XII, en atención á que en los Cancioneros de la Vaticana hay trovas de Ayras Nunnes, Pay da Cana y otros troveros de siglos an- teriores, lo cual demuestra que el idioma gallego se hablaba correctamente antes de escribirse en él, pues los poetas y prosistas no crean las lenguas: 3.° Que, siendo asi, y dada la afición que al gallego mostraba Alfonso el Sabio, que ayuda- ba á su padre en vida, tanto en las armas, como en las letras, parecía natural que se romancease el código visigodo en el lenguaje vulgar, que fuera más usado y general, como á la sa- zón lo era el gallego. Corrobora tan probable opinión la cir- cunstancia bien notoria, y creemos que indiscutible, de ha-

liarse oscrito el titulo preliminar en un lenguaje diverso del de los doce libros siguientes. Hoy se hizo mucho lugar la idea de que ese título preliminar debió de haberse escrito en Gali- cia. Las palabras, los giros, la sintaxis, la factura de las cláu- sulas son en efecto genuinamente gallegas.

X y XI. No faltan escritores que aseguren que la lengua primitiva, en que fué escrito este importantísimo documenr to de la Legislación española, no fué la latina, sino otra, con» jeturando que quizá el idioma natural de los godos no era precisamente latín, sino la lengua gótica de Mesía, que llegó hasta nosotros en las bíblicas traducciones de Ulfilas fl); mas tales conjeturistas debían tener presente que la tribu visigótica adoptó el latín por idioma oficial haciendo acuñar BUS monedas y extender sus documentos en esta lengua, que era la que comunmente hablaban los españoles, y que habían adquirido, según queda dicho, de sus antiguos dominadores los romanos; pero, aunque es más 'natural que el siervo in- terprete el pensamiento del señor que el señor el del siervo, no se observó esta ley de obsequio y vasallaje en la domina- ción gótica, pues los invasores conocían muy bien que la len- gua latina sobrepujaba en excelencia á la suya (2), por eso no formaron gran empeño en imponerla al pueblo sojuzgado,

(1) Entre los jfodos occidentales nació el célebre Ulfllas, o Wnlfllas, que más tarde llegó á ser obispo arriano. pues, habiendo fiirmado parte de los individuos Jóvenes mandados por el pueblo godo como rehenes al emperador romano de Consta ntinopla en el año S28 se dedicó alli al estudio del latin y del griego. Con- vertido al cristianismo, profese» la secta arriana. y se prepuso inculcar esta doc- trina ásu pueblo, dedicándose al culto religioso del cristianismo gótico. Durante estaocapación, y como la lengua gótif>a carecía de signos gráfleos, pues era sim- plemente un idioma oral, inveit ') un alfabeto adaptado á ella: este trabajo le granjeó grandísima celebridad. Del grado de lector pasó al de obispo en 311. Vuelto á pasar el Danubio reunió los prosélitos, que había hecho con sus predi- caciones, y fué á establecerse en Mesia el año 348 en las tierras concedidas por el Emperador Constancio á lospequeíws godof, como asi les llamaban. Murió el380 en Constantinopla. Dicese que tradujo toda la Biblia á la lengua gótica, excepción hecha del Libro de los Reyes, el Antiguo Testamento sobre la versión de los Se- tenta, y el Nuevo; pero no se conserva sino un fragmento de los Evangelios, las Epístolas de San Pablo (excepto algunos pasajes) y trozos de un salmo del Libro deEsdrasydel de Neheniias. Son documentos notabilísimos para la Lingüistica y los más antiguos de las lenguas germánicas.

(2) Acerca de la excelencia del latín dice un escritor: «Menos copioso que el grie- ^0, menos susceptible que el francés, ojeaos delicado que el italiano y menos poiQ»

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antes bien gustaban mucho de hablar en latín hasta el ex- tremo de adoptarlo por idioma oficial de la nación; sin em-r bárgo, como los nuevos dominadores tenían sii lengua y des^ conocían la latina, al hacer uso de ésta, habrían de adulterar-- la, introduciendo giros y voces propios de aquélla; así, desde el momento en que el pueblo gótico fijó su planta avasalladora en el territorio español, como su única ocupación era la gue* rra, poco le importaba conservar incólume la pureza del len<. guaje propio, ni el del pueblo vencido, y esta incuria dio mar- gen á la decadencia y corrupción de la lengua latina, ya des-. echando muchas de sus voces y sustituyéndolas por otras, ya

poso qiio el ospañül: i)ori) más compacto y nervioso que ninguno do estos idiomas reclama el Inlín nuestro interés ámás .'dto titulo que otra léníjua cualquiera. «

Nosotros no vacilaremos en contestar que, á pesar de tan decantpdas excelen- cias, siendo la len<?un latina dura en la expresión de sus vocablos, como el carácter bélico de! pueblo á que pertenecía, anfibológica y casi incomprensible por el exce- sivo laconismo de su frase y la oxanjerada trasposiciiin de sus palabras jiara conci- liar la combinación armóTÚca de sus sintaxis, ilógica en sus construcciones y en el significado de multitud do voces y absurdas perifrases, finalmente pobre por la es- casez de sus vocablos, no puede competir con la lon!?un que tenemos la dicha de ha- blar los españoles, la cual, á pesar de haber nacido espontáneamente, creciendo y desarrollándose sola y sin cultivo, á la manera que la sümilia, desprendiéndose del fruto maduro, arraijra en la tierra y crece fresca y lozana sin el trabajo del agricul- tor, es melodiosa como el canto do los ruiseñores, suave como la brisa de la maña- na que arrastra el perfumado aroma de las flores de nuestros jardines y las oloro- sas hierbas de nuestras praderas, subliuic en sus combinaciones harmónicas, pues parece que fué concedida á los hombres para hablar con Dios, riquísima y socorri- da en su dicción, y por i'iltimo galana y pomposa, como todo lo que procede de nuestro envidiable y privilegiado suelo.

Acerca del particular hemos leído en el número 8.89.3 de «El Liberal», correspon- diente al 17 do Febrero do lOOt. las siguientes palabras, que el Dr. A. Pulido dirige á la «Sociedad de israelitas españoles de Viena»:«No reneguéis jamás de esta hermo- sa habla española, y defeufledla contra las invasiones de otraslenguas. Muchos pue- blos adelantados y cultos, donde la madre ¡¡atria consumió sus seculares r¡(|uezas y energías, la emplean y la difunden; ninguna otra habla la aventaja en bellezas y re- cursos fonéticos. Como diria nuestro gran Castelar, ipiien fué verbo divino de sus grandilocuencias posibles, es la creación por excelencia del ingenio esi)añol, y nin- guna otra lengua se muestra tan cesárea por sus varias y entrelazadas raices, por sus múltiples y acordes sonidos, por sus musicales ononiatopeyas, por sus dulzuras melódicas y sus atronadoras energia.s, por sus énfasis sobrenaturales y su picaresca familiaridad. i)or su bien proporcionada distribución de vocales y consonantes, que tanto la diferencian asi de la dureza del alemán como de la melopea del italiano, y por aquel exquisito aroma (|ue en ella han dejado el celta y el germano, el griego y el latino, el árabe y el hebreo todos los cuales la han adornado con sus alicata- dos esmaltes y guirnaUlas, con sus sonoridades y matices, con su léxico riíiuisimo y genial, haciendo en fin, de ella ese nuídio do expresiiin con el cual dicen vuestros poetas y prosistas, en hiperbólicas intuiciones, ijuo Dios habla á sus ángeles^.

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enracnclándolas y aumentando su vocabnlarin, ya finalmen- te cambiando en todo ó en parte las reglas de sintaxis, pro- sodia y ortografía. De esta manera principió ¡í hablarse entre el vulgo un nuevo lenguaje, que. por ser compuesto en su ma- yor parte de palabras latinas adulteradas, se llamó romance, que quiere decir lenguaje rústico.

Aseguran escritores de reconocida autoridad que el latín principió á corromperse sucesivamente en toda España, pero con especialidad en las comarcas de Asturias y Galicia, que sirvieron de refugio y parapeto á los restos del ejército godo vencido por los sarracenos en las márgenes del Guadalete.

Este aserto se prueba de una manera incontestable, ob- servando la semejanza que existe entre ,1a estructura de las palabras del nuevo lenguaje y la de las voces que constituyen el gallego, bable y portugués, según tendremos ocasión de observar en el transcurso del trabajo que nos ocupa. En estas regiones quedó la nueva lengua en mantillas, porque cesaron los móviles para su elaboración, desenvolviéndose con más rapidez en las comarcas restantes de la Península, al paso que los reyes de Asturias iban adelantando en la Eeconquis- ta; y, al mismo tiempo que se formaban los reinos de León y Castilla, acudían allí trovadores, juglares y otras gentes ex- tranjeras atraídas por el brillo y esplendor de aquellas cor- tes, en donde dejaron parte de su vocabulario.

XII. A pesar de que en las comarcas mencionadas exis- tía ya el romance, y á pesar de su rápido desenvolvimiento, desarrollo y elaboración, la nueva lengua era siempre el idio- ma vulgar, y ningún documento se extendía en él, á no ser ligeras composiciones en verso y algunas historietas y cuen- tos dirigidos á personas de baja ilustración, para que fuesen entendidos de las mismas, pues, como el latín se hallaba en decadencia, su comprensión era tan sólo patrimonio del cle- ro, única clase que se dedicaba al cultivo de las letras, porque los aristócratas no pensaban en otra cosa sino en adelantar en la Keconquista, siendo el ejercicio de las armas su exclu- siva ocupación.

Así se hallaba la lengua vulgar ó romance en las regiones septeiit}iou^es, (^uebs^biau qued£^4o libres del yugosarrapeno,

ll- enando cl rey San Fernando y su liijo Alfonso X la elevaron á la categoría de idioma legal, pues desde aquella fecha prin- cipió á comparecer en los actos públicos y en los tribunales, adquiriendo el elevado tono del lenguaje forense, porque el Santo Bey mandó traducir el Liber Judicuní bajo el nombre bárbaro de Fuero Juzgo, quitó el embarazo del latín en los Beales Despachos, introduciendo por este medio el romance en todos los instrumentos públicos y privados, quedando confinado exclusivamente el idioma latino en la mitad del siglo XIII á las escrituras eclesiásticas,

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CAPITUDO I

AlteracKíii ó caiiiliio de la eNtriictiira de las palabras latinaN*

SUMARIO:

Causas de la corrupción de la lengua latina. Conceptos bajo los cuales se convirtió en romance castellano. Alteración de la estructura material de las voces latinas. Palabras que pasaron incorruptas á la nueva len- gua tomadas del nominalivo y del ablativo de singular y del nominativo y acusativo de plural. Romanceo de los nombres neutros. Conceptos bajo los cuales se romancearon los vocablos del latín. De las vocales. Su valor fonético. Corrupción de las palabras latinas por supresión de vocales. Suprimiendo la a. Las ae en e, auen ay au en u. Supre- sión de la e. ídem de la /. Formación de los nombres verbales acaba- dos en ble. Suprimiendo la o. ídem la «.inAlteración de las vocales por permutación. Cambio de la a en e. Afinidad fonética entre am- bas.— Mutación de la a en ei, en i y en o. Ae en ei, en / y en ie. ,^4u en 0. Causa filológica que originó este cambio y como lo modificó el idioma gallego. La ¿ en a y en ei, La e en ;'. Afinidad fonética en- tre estas dos letras. La e en ie. Como se modificaron más tarde al- gunas de estas voces. La e en o. La i en a.— La / en e. Origen fo- nético de la anterior mutación. La t en ie. O en a. Motivo del cam- bio de la o en e.— La o en u. Causa que produjo la mutación de la o en uc con detrimento de la energía de la dicción.— La o en y. Oc en ie. La u en a, en c y en /. Razón del cambio de la u por la o. La u en ító y modificación que sufrieron más tarde estos vocablosjnPor (uiicion. Añadiendo la letra a. ídem la c. ídem la i. La o. La u.

Queda ya expresada la manera como los bárbaros, que in- vadieron la Iberia en el siglo V, adulteraron la hermosa habla latina; mas ahora debemos mencionar que la corrupci6n lin- güística no acaeció solo en nuestra Península, sino también en otros puntos de Europa, especialmente en el Bajo Impe- rio, en donde empezó la decadencia del latín, cuyas princi- pales causas fueron:

!•• La insiflicción cristiana hecha en lengua plebeya y

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rústica, pues, aproximándose el latín literario al vulgar, el sinnúmero de barbarismos y solecismos, que solo se observa- ban en boca de la gente del pueblo, salió á relucir en los es- critos religiosos, que luego han subsistido como parte cons- tituyente en el lenguaje litúrgico de la Iglesia occidental.

2." La traslación de la Silla apostólica del Imperio ro- mano á Constantinopla, adquiriendo el latín de esta época, ó sea el del Bajo Imperio, su propio nombre, siendo conoci- do este lenguaje decaído con el de baja latinidad, cuya co- rrupción 88 verificó por el cambio de significado en las voces latinas y por la creación de expresiones nuevas.

3." Lo que acabó de dar el golpe de gracia á la lengua latina fué la invasión del Bajo Imperio por tribus bárbaras, tales como los godos, vándalos, alanos, etc., y más tarde los lombardos, quienes, acarreando vocablos propios de su natu- ral lenguaje, infestaron el latín de palabras y giros, que no poseía, hasta el extremo de convertirlo en un idioma comple- tamente desconocido.

La corrupción de la lengua latina, al convertirse en ro- mance castellano, se verificó bajo los conceptos siguientes:

Por alteración ó cambio de estructura de las palabras en general.

Por corrupción del verbo latino y formación de la conju- gación castellana.

Por alteración del género en los nombres.

Por alteración en los números.

Por la introducción de voces nuevas derivadas de un ra- dical latino.

Por la introducción de palabras nuevas formadas por composición.

Por la introducción de vocablos procedentes de otras lenguas.

Por aglomeración de varias dicciones corruptas con el significado de una sola, procedentes de la lengua latina.

Por la desaparición del hipérbaton.

Por la desaparición de letras del alfabeto latino y apari- ción de otras nuevas en el moderno.

Por la alteración de las reglas ortográficas.

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l'ales son los puntos sobre que vamos á establecer nuestra obra, verificando su estudio y la metamorfosis de los voca- blos latinos por el orden que dejamos expuesto.

Alteración de la estnicttira material de las voces latinas.

Antes de citar las voces latinas, que sufrieron modifi- cación en su estructura material, nos parece oportuno fijar aquellos vocablos, que permanecieron incorruptos, pasando al romance sin alteración alguna.

Palabras tomadas del nominativo de singular: actor, bestia, concordia, familia, honor, ira, labor, miseri- cordia, par, sol, usura.

ídem del ablativo: anno, argento, baptismo, carcere, décimo, forte, gente, honesto, medio, panno, séptimo, uno.

ídem del nominativo y acusativo de plural: ar- ma, calendas, festa, tres, volatilia.

Los nombres neutros se han romanceado bajo las re- glas sentadas en el masculino de su propia terminación, tanto en el singular, como en el plural; así el plural de la palabra regno, por ejemplo, no se formó del acusativo de la declinación neutra (regna) , sino de la masculina (reg- nos). Lo mismo sucede con los neutros de la tercera decli- nación, V. gr. : tempo no se formó de la propia declinación tempus,-oris, sino de la ficticia masculina tempus,-i, á donde se aplicó esta palabra, asi como otras muchas, para la for- mación del nuevo vocabulario.

La alteración de las voces latinas se ha verificado bajo los conceptos que siguen:

1.° Por supresión de letras.

2." Por permutación.

S." Por adicción.

- 16- De laH vocales. (1)

Por surRESióN:

Suprimiendo la a al principio de la palabra: assi- inilare, semeiar (2).

ídem al medio: monacha, müucha (3).

Ac en e: aequalitate, egualdad; hacretico, hereche; prae- sentia, presencia; quaestione, qüestión; saucillo, seglo (4).

Au en a: a2¿gurio, agorio (5).

AiL en u: aut, u.

Suprimiendo la c al principio: episcopo, bispo (6).

(1) Siondo la boca una cavidad, en donde se modulan los infinitos sonidos del lenguaje producidos á expensas del aire pulmonar, y no teniendo este aparato de la fonación otro instrumento (jue la longun y los labios ¡¡ara la articulación de las roces, no está de más que sentemos algunas reglas relativas al valor fonético do las letras de nuestro alfabeto, para explicar de una manera satisfactoria las diver- sas causas (jue dieron origen á tan regular morfología en la corrui)CÍón del lalin para la formación laboriosa del castellano.

Todos saben <jue los sonidos simples son cinco á saber: a, e, i, o, u. El primer sonido simple, a, se produce abiiendo el aparato vocal en toda su plenitud, y se arroja con fuerza el aire hacia el exterior, teniendo la lengua en posición natural; jiero, si SL- cierran algo más los labios, y se expele el aire en dirección recia, reco- giendo la punta de la lengua, y levantándola ligeramente en su parte posterior, se tendrá la pronunciación de la e C). Resultará el déla ¿alzando la lengua hasta el corte de los dientes de la mandíbula inferior con una ligera elevación en su parte media, y dejando deslizar el aire entre este miemliro y el velo del paladar, des- pués de bajar los labios en ambas |)artes laterales y extenderlos un poco hacia fue- ra. Para pronunciar la o se ensancha la cavidad bucal, y, {)oniendo los labios en for- ma circular, se arroja el aire con fuerza, lo mismo que |)ara la |)ronunciación de la a y déla e. Finalmente se obtendrá el de la u estrechando la cavidad bucal, frun- cieudo los labios, extendiéndolos hacia fuera y emitiendo el aire suavemente en dirección recta.

(2) En esta y notas sucesivas consignaremos voces romanceadas que hallemos en documentos anteriores y contempor;ineos del Fuero Juzgo. De esta regla encon- tramos estronomia, stroloniya (Alfonso de Cotom— XIl y XIII)

(3) Monacha, monja (Alfonso Eanes de Cotom— XII y XIII); niajor domo, ma- yordomo (Carta do Foro dos Cregos da Crunna— Xlí).

(4) Jcstate, estye(Ayras Nunnes— XII,; hacreditate, erdade «Alfonso IX— XIII}; laeto, ledo (Joham de Regueixo— XIJl .

(5) ^Hgurio, agoyro (Joham Ayras—XIll^; auscultare, ascuytar (Ayras Nun- nes— XIII).

(6) J?piscopo, bispo (Ayras Nunnes— XII).

(*) El Sr. Ualmes dice (|ue deben torcerse los labios para la pronunciación de esta letra: salvo el respeto que nos merece tan insigne Autor, no consideramos en su lugar el aserto, pues de ser asi, con. o las vocales se pronuncian lo mismo solas (¡ue acompañadas délas consonante?, ridicula y molesta resultaría la vocali- zación por los visajes y gestos á que darían origen la formación de las palabras.

-17--

Idem al medio: aperire, abrir; eleemosina, el mosna, lancea, lanza; liberare, librar; littera, letra; temperare, temprar (1).

ídem al fin: abundare, abundar; abusione, abusión; cla- mare, clamar; altare, altar; bene, ben; cañe, can; cathedrale, catedral; deinde, dend; jure, iur; grande, grand; guale, gual; vile, vil (2).

Suprimiendo la i al principio: ¿Ha, lia; ule, lie; ¿lio, lio (3).

ídem al medio: ah'quo, algo; best¿a, besta; convenien- tia, convenencia; domzno, domno; nobile, noble; solido, sol- do; stabile, estavle (4).

Pocas son las palabras, que, como la última mencionada, se encuentran en el Fuero Juzgo; mas en el segundo roman- ceo ya van apareciendo amable, admirable, perdurable, etc.

ídem al fin: consiliar¿, conceiar; mercara, mercar; par- tiri, partir (5).

ídem la o al medio: diabolo, diablo; dúos, dus (6).

ídem al fin: archangelo, arcángel; bono, bon; fructo, fruch; malo, mal; mano, man (7).

Suprimiendo la o del diptongo oe: coeleste. celestial; foeno, feno; poena, pena; poenitentia, penitencia (8).

Quitando la u al medio: aliwnde, alende; autiqwo,

(1) Venlrc, vlr; comcdore, comer (Payo Gomos Cliaiiulio— XIII); hacreditart', er- dar; operare, obrar (Pero da Ponte— XUI)

(2) Quale, (¡ual (Tensón entre Bernal de Bonaval y Abril Pérez— XII); sine, sea (Martin Codax— XII y XIII); marr, mar (Fuyao Bolseyro— XII y XIII); faceré, facer (Martin de GUzo— XII y XIII); bene, i)om (Pero de Beas— XII y Xlll).

(3) Illic, la (Roy Paez de Ribela— XII y XUI).

(4) Solido, soldó (Foro del Monasterio de Arnoya— XI); comité, conde (Historia gótica de I). Servando— XII); sonmio, sonó; homíne, lionic, (Payo Gomes Cha- riidiü— XIII;) verítate, verdade; bonitate, bondade ((¡onrarEanesdo Vinhal— XIII): viríde, verde ,Pero Meogo— XII y XIII).

(5) Mentir», mentir (Pero Meogo— XII y XIIT; parliri. partir(Martin Mo\a -Xlll). ((>) Laborare lavrar(Estebam Coelho— XIII); honoraro, honrar (Curta do Furo dos

Cregos da Crunna— XII).

(7) Bono, bom (Alvaro Gomes— XIII); bello, bel ;Pero da Ponte— Xlll); sonó, som (Alfonso— IX y Xll).

(8) Cocna, (Va, (Joham Soares do Payva— Xll); poena, pena (Foro del Monasterio de Arnoya- XI); codo, ceo (Carta de honieuujc al obispo de Lu^o— Xlll).

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antígo; q?nnque, cinco; discípulo, deciplo; áuoB, dos; miractí- lo, miraglo; revoh¿to, revolto (1).

Por permutación:

Cambiando la a ene: carcerario, carcerero; facto, fecho; monasterio, monesterio; operario, obrero (2).

Según lo explicado en la nota 1.* de la pág. 16 la a y la e son muy parecidas en su actitud fonética, y por eso son afi- nes en su pronunciación hasta el extremo de verse emplea- das indistintamente en una misma voz, lo cual se observa en muchísimas palabras del idioma gallego, tales como: jantar, jentar (comer); ja, je (ya); antroido, entroído (carnaval); ai- xada, eixada (azada); aírexa, eirexa (iglesia), y así en otras.

La a en ei: basio, heiso (3).

La a en i: mona^ha, montcha.

La a en o: calce, coz; fornace, forno; rapto, robo (4),

El diptongo ae mudado en ei: aetate, eidade.

Ae en i: aequale. ¿gual; Gallaecia, Galicia; judaeo, iudio; laesione, lision (5).

Ae en ie: de caeco, c¿egadas; quaero, quiero.

Au en o: a2¿dire, odir; aurícula, oreía; auro, oro; cawda, cola, lawdato, loado; pauco, poco; thesawro, tesoro (6).

Bien se echa de ver que es bastante violenta é ingrata al oído la pronunciación del diptongo au por la adversa actitud de los órganos vocales. El idioma gallego modificó su aspe- reza, cambiándole en ou en muchísimas dicciones, como se nota en: paiíco, powco (Ayras Nunnes XII); thesaia'O, te- sowro; mawro, mowro (Pero da Ponte— XII y XIII); awro,

(1) Regiílato, regrado (Ayras Nuimcs— XII); Dews, des Tensón entre Bernal de Bonavol y Abril Pérez— XII); lua, sa (Alfonso— IX y XII); miracwlo, miragro (Al- fonso X).

(2) Loico, leigo (Tumbo del Obispado de Mondoñedo— XIIJ ; monnsterlo, moes- tcyro (Ayras Nunnes— XII).

(3) Primario, primeíro (Alfonso IX). Para esta regla y la anterior véanse las ter- minaciones de los nombres en el articulo correspondiente.

(4) Algunas de estas voces se romancearon al gallego con el diptongo ou, según se ubser\a en: coi/ce, rowbo, souto, etc.

(5) .-letate, «dadc Poema da Cava— IX).

(6) Laudato, loado (Payo üonies Charinho— XIIl); orelha (Historia gótica de D. Servando— Xir.

19--

ouYo (Pero Meogo— XII y XIII). Más tarde la lengua caste- llana cambió dicho diptongo en o, según se desprende de los ejemplos arriba citados.

Mudando la e en a: crucifigere, crucifigar die, dia; elee- mosina, alimosina; pietate, piadade; premere, apremar; re- fugere, refugar (1).

La e en ei: légale, leigal; lex, ley; vex, rey; sex, seis (2).

La e en i: apparescieute, aparicieute; crédito, crtido; destruere, destruir; meo, mió; sequente, siguiente; veneno, "v-inino (3).

Grande es la analogía que hay entre estas dos letras, por lo cual se observan en gallego muchas palabras que se pro- nuncian indistintamente con e ó con i, tales como: servir ó sirvir, encrenque ó mcrenque (enclenque), febilla ó fibilla (hebilla), falsedade ó falsidade, senreira ó sinreira (ojeriza), lendea ó lendia (liendre), meólo ó m*olo (meollo), meudo ó miudo (menudo), etc.

La e en ie: aperto, abierto, bene, bien; vespera, viespera, casteJlo, castiello; cento, ciento; complemento, cumplimien- to; confesso, confieso; exemplo, exiemplo; instrumento, es- trumiento; quem, quien; temperare, atiemplar.

Esta regla se modificó más tarde, y aun en la misma épo- ca, con relación á algunos vocablos, pues de éstos, unos vol- vieron á usarse como en su origen, y otros conservaron la i de las ie, en que se habían modificado, como se observa en: confeso, ejemplo, instrumento, vispera, castillo, etc.

La e en o: abscouse asconso; jure, iuro; osse, huesso; per, por; vasse, vaso; restro, rostro; (4).

Cambiando la i en a: autiquitate, antiguadade; finito, finado; gélido, helado; illic. alí; nihil, nada; viro, varón (5).

La i en e' assimilare, asemellar; bibere, beber; capillo,

(1) ^"vanfTi'liü, avangelliü 'Alfonso— IX y XII); vírrero, varrer (Joh.-ini Soares de Payva— XIP; passcrc, passrtro (Ayras .Nunnes— Xll).

(2) Lri/ Pero da I'oiitf— XIIl); leij (Fcrnao Fernandez Cogoninho— Xlll); s«x, seíx (Alfonso do Cotom—Xll y Xlll); Ifí (Carta de la Sinagoga do Toledo álndeJeru- salem— XI); sexo, seíxo (l'ocma da Cava— IX).

(3) Ridere, riír (Joham Soares de I'ayva— Xll): aciesia, iglesia (Tumbo del Obis- pado de Mondoftedo— XUr; créalo, criado (Alfonso do Cotom— Xll y Xlll).

(4) Voso (Foro del Monasterio de Arnoya— XI); por(Ayra3 Nnnnes— Xll).

(5) .41y (Pedr'Amigo-XIIl).

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cabcllo; circa, cerca; imbibí'to, embcbdado; in, en; tninot, menor; timor, temor; vtcino, vecino (1).

La nueva lengua prefirió, á pesar de la afinidad de ambas vocales, la dulzura y suavidad de la e al agudo sonido de la i, y por eso ha prevalecido esta regla, siendo muy pocas las vo- ces que se encuentran con el cambio contrario.

La i en ie: capite, cab/eza; falsitate, falsiedade.

Mudando la o en a: diácono, diagano; locusta, langosta; Salomone, Salamon.

La o en e: firmo, firme; formoso, fermoso; magistro, maes- tre; monasterio, monesterio; obscuro, escuro (2).

Bien se echa de ver que el sonido de la o es más lleno que el de la e, y, como la nueva lengua antepone la dulzura á la energía, de ahí nació esta sustitución.

La o ení¿:bove, hue; complere, ciímplir* demonstrare, de- mostrar; fronte, frwnte; longo, h/.ngo (3).

La o en ue: apposito, ap?¿esto; bono, hueno; corvo, cuer- vo; fonte, fwente; hoste, h?¿este; morte, mwerte; osse, hweso.

Siempre buscando la dulzura y suavidad con la adicción de vocales ante vocales, pero posponiendo la energía de las voces latinas.

La o en y. odioso, yáioso.

Oe en ¿e: coelo, cielo.

La u en a: s?¿ccutere, sagudir.

La u en e: annwlo, anello; ap2¿d, cabe.

La u en i: monumento, monumento; (4).

La u en o: abundare, ahondar; hueca, boca; confundere, confonder; Corduba, Cordova; cwm, con; fwgere, fogir; gober- nare, gobernar; miniís, menos; pwrpwra, porpora; superbo, sobervo; z¿nda, onda; (5).

{i) Sí'ntstro, scestro (Alfonso— IX y Xll): cito, cedo; síne, sen (Martin Cú- dnx— Xll y XIII ; vVride, verde (Pero Meogo— Xll y Xlll;; ímperator, emperador (Pe- ro da Ponte —Xlil).

(2'; Fremoso (Berna! de Bonaval— Xllj; firme (Carta do Foro dos Cregos da Crun- na— Xll); bona, bens (id.)

(3) Amico, amiga Condal Eanes do Vinhal— Xlll).

(í) Abula, Avila (Despoblación de Avila— XI) .

(5) Funda, fonda Historia gótica de D. Servando— Xllj; turr, torre (Payo Gomes Charinho— XlllJ; puncto, pronto; mttliere, niolher (Alfonso do Cotom— Xll y Xlll); Mspirare, sospirar; «nda, «nda (Martin Codax— Xll y Xlll); metu medo (Alfon- 390— IX y Xlll); cum, com (Roy Paez de Ribela— Xll yXlll).

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Al sonido chillón de la u reemplazó en la formación de las nuevas voces el más lleno y sonoro de la o.

La w en Me: c?^m, cwerao; fjírto, fuevio; luto, Iwedo; ri¿m- pere, n<emper; p?¿lvere, p?íelvo; m2¿lto, m?¿echo; cwrato, cue- dado; burgo, huevgo.

Los vocablos de este género volvieron á sufrir nueva mo- dificación, pues unos cambiaron la u latina en o y otros la conservaron, como se ve en las modernas: como lodo, rom- per, polvo; hí¿rto, mi¿cho, bwrgo: tan solo cuedado se con- virtió en cuidado. Algo de esto sucedió también en las palabras que permutaron la o en ue, si bien fueron muy po- cas, V. gr.: anteponere, antepwener, hoy anteponer; demons- trare, dem2¿estrar, demostrar; rogato, rííegado, rogado.

Por adicción.

Añadiendo la a en principio de dicción: breviare, abreviar; circa, acerca; comendato, aconmendado: faceré, afacor; foras, afora; sic, asi; tale, atal (1).

ídem al medio: raptor, robador.

E añadida al principio: scandalo, escándalo; scripto, cscripto; scujto, escudo; sponsalia, esponsaias; stabile, es- table (2).

ídem al medio: de post, depoes; factor, facedor (3).

ídem al fin: in tune, entonce.

Aunmentando la i al medio: adulterator, adulter¿a- dor; membro, membrio; post, pois; recepto, recibido (4).

ídem la o al fin: cum, como (5).

ídem la u al medio: longo, longwo; novo, nwovo; pas- aba; pascua; plagara, lagiíar.

(1) Monstrare, «mostrar (Bernal do Bonaval— XIT : sporaro, asperar (Berna de Bonaval y Pero Meogo— XII y XIIIV

(2; Sturno, estoniinlio (Ayra* >'uiines— XII); escudo (Alfonso IX); scriptura, es- critura (Alvari» (íomes— Xlllj.

(.3) Seniper, siempre (Carta do Foro dos Cregos da Cruima— XIi;.

(4) Octo, oícto. (Historia gótica de D. Servando— Xri; poís (Alfonso .\\

(5) Como (Carta de venta de heredad y voz en San Jurjo das Marinas— XIII).

23-

CAPITUDO II

Coiitiiiiiación fiel anterior*

SUMARIO:

Modificación que experimentaron las dicciones latinas en sus consonantes.-— Preparación del alfabeto para estudiar el valor fonético de las consonan- tes,—División de las mismas atendiendo al órgano vocal de su pronun- ciación y á su valor fonético.^—Corrupción de las consonantes por íu- />rí;íío«.— Suprimiendo la b. Tendencia de la nueva lengua á deshacer la duplicidad de consonantes.^ Omisión de la c, d, f, t;, h, j, I, vi, n, p, r , S, t,v y x.'zzY'or permulación. Cambio de la b en p y en v. La c en f. —Valor fonético de la k, ó sea el sonido fuerte de la c, y el de la g. Razón filológica de tal mutación. La c en / ó y, en q, en ch y en :;;. La ch en c. Las el en ch. Las ct en ch. Explicación del valor de la c (ce), d, t, ch V s. Causa de la sustitución anterior. La d en /. La/ en /;.— Fo- nación de la í y de la v. Las fl en ch y en x. La g enh y en i ó y. Las j^n en nn.—^Valor fonético de la n. Porqu¿ se verificó la transforma- ción anterior. ^4rticulación de la n. La / en ch, en (^ y en i. La / en y, i ó V. Fonación de la y. La / en II. Su valor fonético. Las li en //. Cómo se romancearon estas voces. Valor de la j. Las U en ch. La m en ». La » en / y en w.— ^Las ng en nn. ^Las ni en gn ó nn. La ph en fy en p. La p en b. Explicación del valor fonético delah, p y m.— Causa de esta mutación. Las/)/ en II y en x. La q en c y eng. La r en 1. Los terminados en cr mudaron la desinencia en re. Razón de este cambio. La t ene ó i. La t en (/. Causa de esta transformación. Los terminados en ate, ó más bien la/ final cambiada ená. Su fun- damento.— Cambio de la t en d en los participios tus, la, tum. Muta- ción de la desinencia tor en dor. Th en d. V en b. La x en sv, en c ó ^;. La y en /.zrPor adición. Añadiendo la b, c, d,f, n, p, r, s y t. Al- teración en dos ó más letras. Supresión de silabas. Frecuencia de la sincopa en las dicciones romanceadas. Aumentando silabas. Nombres romanceados con irregularidad.

De las coiisonaiiteN. (1)

Por SUPRESIÓN:

Suprimiendo la b al medio de la palabra: aiscon-

(1) Pora dar una explicación clara de las consonantes, y cümprender cual es el valor fonético de cada una, se hace necesario prescindir de la duplicidad do vocales en su pronunciación aislada, psto es; hacerlas todas mudas; y asi emplea-

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ditor, ascondedor; am6os, amos; fatula, faula; obscuro, os- curo; saibato, sábado (1); suftnuttere, someter (2).

ídem al fin: snb, so (3).

Quitando la c del medio: accrescere, acrecer; dicto, dito; mactare, matar; sancto, santo; vacca, vaca; victoria, Vitoria (4).

ídem del ñn: ilHc, alí; sic n^í (5).

La d suprimida al principio: áestruere, estruir.

ídem al medio: aífjuto, aiudado; benedicere, beneicer; cayere, caer; crucZelitate, criieldade; jufZicio, juicio; parad'iso, parayso; radfix, raíz; tracZitione, traizon; viíZere, veer (6).

ídem al fin: ar?, a; apueZ, cabe (7).

Supresión de la /al principio: /lamma, lama.

remos para ello la e por ser la letra más comiinmeate admitida en sn formación alfabética do la manera sijíuiente: be, ce, d'., fe, ge, (g'ie), che, je, le, lie, me, ne, ñe, pe, qe (que), re, rre, se, te, te, xe, ye, ze.

ClasificareniDS las consonantes, atendiendo al ór.sano vocal de su pronunciación, en: labiales, dentales y paladiales. En el primer grupo incluiremos la b, p, m, V, y f, siendo el regulador del aire, en las tres ¡¡rinn'ras el concurso del labio su- perior con el inferior, y en las dos liltimas los dientes de la mandíbula superior para la primera y el labio inferior para la segunda. Pertenecen al segundo grupo la /, d y r (ce): su regulador la l='n»ua. Al tercer grupo corresponden todas las de- más: g, ch, j , I, II, n, q, r, s, X é y, siendo el regulador de su pronunciación la lengua pegándose al paladar en diferentes actitudes.

Dividense también las consonantes atendiendo á su valor fonético, en: deío- nantes y blandas, ósea de pronunciación rápida y fuerte ó suave. Bajo estos dos conceptos es como conviene estudiar las consonantes, para conocer la fonación genuina de la lengua madre en la pronunciación de las palabras, y los móTÜe? que han contribuido al romanceo de las mismas en la formación de la lengua castellana.

(1) A pesar de que en el vocabulario del Fuero Juzgo hay muchísimas voces que tienen aún las letras dobles de su original latino; sin embargo se observa la tendencia á desterrar tal duplicidad, ya para facilitar la pronunciación, ya la escritura.

(2) Afiscondere, ascender (Ayras Nunnes— Xll *, amóos, amos ("Tumbo negro de la Catedral de Santiago— XII).

(3^ So (.\yras Nunnes— XII).

(4) Dito (Foro del Monasterio de Arnoya— XI); mactare, matar; piando, pran- to (Historia gótica de D. Servando— XII); punrto, ponto (.Vlfoii.so do Cotom— XII y XIII); cincta, cinta (Alfonso— IX).

^5) Asi (Carta do Foro dos Cregos da Crunna— XII).

(8) Credere, creer 'Alfonso do Golom): audire, oyr (Joham Ayras— XIII); medi- cina, meezinna (Alfonso— X).

(7) Ad, a (Foro del Monasterio de Arnoya— XI): apud, cabo fAyras ?íua« nes— XII),

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ídem al medio: di/famare, defamar; di/ferentia, defe- rencia; su/ferre, sofrir.

Quitando la g al principio: S'elido, elado; grermano, ermano; f/laride, laude (1),

ídem al medio: assigínare, asinar; corrigria, correa; eli- ^ere, esleer; ingexe, fuir; mag'istro, maestro; vegno, reno, vi- gmi\, veinte (2).

H omitida al principio: /tabere, aver; Hispania, Es- panna; /¿omicida, omiciado; /¿ordeo, ordio; /^ypocrisis, ipo- crisia (3).

ídem al medio: arr^a, arra; aut/ientico, autentico; pre- /¿endere, prender.

ídem la y del medio: ma/or, maor; pejor, peor (4).

L suprimida al medio: aZienar.e, aienar; ablegare, ale- gar; beHo, balo; vuZture, butre (5).

M quitada del medio: co7?immiale, comunal; conde??i- nato, condanado; fla?nma, flama (6).

ídem al fin: jaw, ya; nove?;i, nove; numquaw, nunqua; septem, siete (7).

La n al medio: annulo, aniello; defenso, defeso; de- monstrato, demostrado (8).

ídem al fin: non, no.

La p al principio: ^llagare, lagar; plano, laño; j^leno, leño; pluvia, luvia.

(1) Irmana (Ayras Nuimes— XII)-

d) Quinyeiitos, (|iiiiientos (Koro dfl Monasterio de Ariioya— XI); leyere, leer: niayistro, maestre; raagis, niais (Alfonso ilo Cotom— XII y XIII); libare, lyar (Pero Meogo— XII y XIII); navi//io, navio (Payo Gomes Charinlio— XIII).

(:<) //odie, o,je(Bernal de Bonaval— XIIj; Aaereditate. erdade CAlfonso— IX'i; Aerba, erva (Pero Meogo— XII y XIII ; /tora, ora i l'ero da Ponte— XIII : Kspania (Historia gótica de D. Servando— XII).

f I) Peor (Alfonso IX\

(5) So/ere, soer fHt-'rnal de Bonaval)— XII): nia/o, mao (Martin Moxa— XII y XIIP; mu/a, mua (Joham Ayras— XIII); do/or, door; sa/ute, saude (Alfonso— X)- ga/lina, f;.diña iPleita entre los vecinos del Pousadoiro de Reboredo de Aranga y el Monasterio d(! Sobrado— XIII).

ÍO) Dawino, daño (Johnm Ayras); somnio, sonó (Payo Gomes Charinho— Xlli); committert.', tometer (Tensón entre Bernal de Bonaval y Abril Pérez).

(7) Nove (Foro del Moaasterio de Arnoya— XI); ja (Ayras Nunnes— Xll ; sele (Alfonso-lX).

8) Anno, ano (Ayras Nunnes y Pero da Punte'; avena, avea 'Roy Paez de Ri- bela— Xll y Xill ; venire, viir (Juyao BoLseiro— XII y Xlll); poneré, poer (Pero da Ponte-XU y Xill).

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ídem al medio: a^jparare, apareiar; ba2)tismo, batisrao; riípto, roto; Hoptem, setc (1).

La /• suprimida al medio: adversario, avesario; pro- pno, propio; resurrectione, resurescion; rubro, rubo; trans- verso, travesó (2).

ídem al fin: error, erro.

La s al medio: acrescere, acrecer; confessione, confe'» BÍon; inÍ5cere, amecer; possessioue, posesión (3).

ídem al fin: foras, fora (4).

La t al medio: aítendere, atender; listera, letera; pos¿- poneré, pusponer; sagi^ta, saeta (5).

ídem al fin: posí, pos (6).

La V al medio: boye, boe; fovea, foya; ñvo, rio (7).

La X al fin: cal.c, cal; lea;, le; rea:, re.

Por permutación:

Cambiando la b enp'. ¿lasphemare, aplasmar.

ídem en v. ha6ere, aí^er; Corduia, Cordoí;a; detitor, de- vedor; scrióere, escri^er (8).

La c en ^ (9): acuto, aj^udo; decreto, degrredo; judicare, íudí/ar; lacrima, laí/rima; periculo, perigílo (10).

(1) Sete (Alfonso— IX).

(2) Percontare, peguntar ^Pero Meo.so— Xll y XIII): persona, pesoa (Carta do Foro dosCrogos ila Crunna— Xllj: fratre, frade(AyrasNunnes— III).

(3) Abbatiísa, abadesa (Foro del Monasterio de APnoya— XI); na*cere, nacer (Ayras Niinnes— XII); Aíccnsione, Acenssom (Alfonso— IX).

(4) Pora (Alfonso— IX).

(5) Pe/ro, Pero (Joiiam Ayras Pero .Meogo, Pero da Ponte, etc.: listera, letera (Tumbo del Ol)is[)ado de Mondoñedo— XIII); jurisdic/ione, jurisdicioQ ("Foro del Monasterio de Arnoya— Xl).

(6) Pois (Alfonso— X): et, e (Pay da Cana-Xlll).

(7) Rio (Pero .Meogo).

(8) Liftro, lirro (Alfonso do Cotom— XII y Xlll); biftere, bcDcr (Alfonso— IX): alior, alíior (Joliain Ayras).

(9) El sonido do la k, ó sea el de la r fuerte, se produce juntando la parte pos- terior de la lengua con el paladar y separándola con rapidez al verificar la emisión aérea, como en: rapa, copa, cupo. Se verifica el de la g pegando también la lengua al paladar en su parte posterior, como en la c; pero, para la pronunciación de la g, se deja deslizar el aire suavemente al .sefiarar la lengua del paladar. Llaman al- gunos gutural á este sonido, porque se produce cerca de la garganta, como en: gala, gola, gula.

(10) Clerieo, clérigo (Alfonso do Cotom); laco, la^o (Fernand ' Esquyo— XII y Xlll); amiro, amiyo (Alfonso Eanes do Cotom— XII y Xlll); miraculo, mirayro (Alfonso— X"; meeum, mi^o ;Martin Codax— XII y Xlll).

27-

Síendo estas dos letras muy afines por verificarse su pro- nunciación en el mismo órgano vocal, como se observa en la nota correspondiente, de aquí que, al efectuarse el romanceo de las voces anteriormente consignadas, se haya preferido el blando sonido de la g al percuciente de la c.

ídem en i ó y. fructo, fruito; malfector, malfcT/tor (1).

ídem en q: cremato, g-uemado; duce, du^ue; flaccido, flaffuo; piscosa, pesquera (2).

ídem ch: arca, arc/ia; diácono, diac/¿ono.

ídem en ^: decem, die^; ducentos, do^ientos; faceré, fa- ^er; lancea, lan^a (3).

La ch en c: arc/¿angelo, arcángel; c/iaracter, caractara; c/iarta, carta; c/irístiano, cristiano (4).

Las el en ch: cZamare, c7iamar (o).

Las ct en ch (6): cocto, coc/¿o; dicío, dic/io; directo, dere- cho; fació, íecho; frucío, frucAo; nocíe, noche.

Para pronunciar las palabras latinas, que tienen ct, esta doble articulación hace la fonación demasiado mecánica, y difícil y áspero el martilleo que produce, por lo cual el ro- manceo prefirió el sonido de la ch por ser más suave, aunque bastante análogo al anterior, como se demuestra en la expli- cación que en la nota se hace acerca del valor fonético de di- chas letras.

(1) Fructo, froíto (Foro del Monnsteiio de Arnoyn— XI); facto, feíto (Alfon- 80— IX); cocto, coyto(id.): norte, noite Roy Paez de Ribela— Xll y Xlll;.

(2) Calendas, galendas Carta do foro dos Cregos da Crunna— XII).

(3) Faceré, faser; placeré, praser (Bernal de Bonaval— XIIj; acies, azes(Alfon- so— IX): dicere, diser; (Alfonso Eanes).

(4) ArcAiepisco|)0, arcebispo; PascAa, Pascoa Alfotwo— IX): carta (Tunil)o de la Catedral de Mondoñedo— XIII).

(5) Chamar (Pero da Ponte y Alfonso Eanes— XII y XIII).

(G) Para entender las causas morfológicas de esta regla es muy conveniente ex- |ilicar el \alor fonético y articulaciones de la c (ce;, d, t, ch y *. La /, d y r se pro- nuncian en el mismo órjiano \ocal, pues son dentales las tres, si bien li.iy entre las mismas diferentes particularidades de fonación, según \amos á manifestar. La < se pronuncia colocando la lengua en In parto posterior de los dientes superiores, se- parando ambos órganos al emitir el aire. Si se coloca la lengua en el borde de los mismos dientes, y so separa con sua\idad, al hacer la emisión, se conseguirá el so- nido de la d. De lo dicho se desprende ([ue es más áspera la fonación de la /, y por es > en la elaboración do la nue\a lengua, (]ue busca siempre las articulaciones blandas, la ha sustituido con la d, perdiendo, sin embargo, gran ¡larte de su ener-

30-

Las U en II: aZ¿eno, aZZeno; aZránde, atiende; cnciiio. QOiicello; consiíiari, conseZ/ar; evangeZ¿o, evangeZ¿: Uio, ñllo] melior, raellor.

En el primitivo lenguaje estas dos letras se convtieron en Ih (1), después en II, como aún se conserva en el allego, y más tarde en el segundo romanceo se convirtieron ii j en la generalidad de las voces con el propio valor que he tiene en español (2).

Las U en ch: culteic, coc^iello; multo, mucho-

La ni en n: circumcisio, circuwcisio; cuw, coí? nuw- quam, nuwqua (3).

La n en I'- animalia, aZimalia (4).

ídem en m: i?ividia, e?;ibida; shíe, sem (5).

Las ng en 7in: constri^t^ere, constriwiir; jung'ere,amiir; low^i, lonni; ta,?igeve, tsDiner.

Las ni en gn ó nn: sénior, segiioc ó sewnor; testnonia, testimu?ma (6).

La i^/i cambiada en/: or2?/¿ano, or/ano; i?/í.ysico/isico; proj9/¿eta, pro/eta; soi:>/¿isma, so/ismo (7).

ídem en ;^: Josep^, Jose^?.

La^J en b (8): aparto, abierto; ba^^tismo, bautismo; apere.

i

(I) Fiíta, fi/Aa (Bernal de Bonaval— XII); alieno, alhco (Joham Soai. de Pay- va— XII"); evaiTge/jo. evangeí/io (Alfonso— IX) consi/to, conse/Ao (Aaro Go- mes—XIII); melior, melhor; muíier, nmlfiLT (Alfonso do Cotom— XII y 'S\).

(1) I,a J, si bien de procedencia árabe, es geniiinamcnte castellana; hsido mo- dificada en su sonido gutural. Poi* más que otros autores explican de raí diversa manera el valor fonético de la;, nosotros diremos que esta letra en suonacion castellana es de protiunciación blanda, pues se artfíula pegando la partoosterlor de la lengua al paladar, haciendo deslizar el aire, para (¡uc resulte el soiio que la caracteriza, en las silabas ja, Je, ji,jo,ju.

(3) Comité, conde (Carta do Foro dos Cregos do Crunna— XII): nuncflistoria gótica de D. Servando— XIIJ.

(i) Astronomía, stro/omya (Alfonso do Cotom); Barci/iona, Barce/on (Tumbo negro de la Catedral de SanTiago— XIIJ.

(5) Non, nom; homine, honicni (Alfonso do Cotom— XII y XIII); sinc.em (Pa- yo r.omes Channho— XIII): bene. be»n (Ayras Nunnes- XII).

(6) Sennor (Carta do Foro dos Cregos da Crunna— Xll).

(7) f'isico (Alfnsü do Cotom).

(8) Para indicar el motivo de esta transformación es indispensable mocer el valor fonético y articulación á que alude la regla; pero, como la h, p y forman un grupo, por articularse en el niismo órgan , vocal, indicaremos las difencias y valor literal de cada una. La 6 yp tienen entre si una afinidad muy intim porque se pronuncia^n ambas en el mismo órgano y producen un solido muy soejante;

:i^

al- cacer; apillo, ca&ello; ciipiditate, co&dicia; duplo, do61o; opera, 6ra; sapieiitia, sapiencia (1).

Si i)s fijamos en la analogía dela^; y de la 6 con referen- cia á S' articulación, se observará la sequedad de la primera y la bhidura de la segunda; pero, si bien es cierto que las palabra con b han ganado en suavidad, también lo es que han peñido toda la arrogancia de las voces latinas.

La pl en U: ^^Zagare, ZZagar; j?;¿antare, ZZantar; ple- no, Un. o.

Idaí en x: plB.gsí, ícaga; ^^¿eno, íceno.

La en c: coguere, cocer; guale, cual; guingue, cinco ; propinao, propinco (2).

Ide.l en g: aliguo, algo; agua, agua; conseguere, conse- guir; eaa, egua (3).

La en I- arbor, arboZ; carcer, carceZ; rubncato, robla- do; temerantia, tempZancia (4).

Lo; terminados en e?- mudaron la desinencia en re: inte, entre; semper, semprc; supcr, sobre (5).

La ^ndencia de la anterior regla no es otro sino suavizar el áspej y estridente sonido de la r final de las palabras lati- nas, haiéndolas terminación vocal.

mas la b ; pronuncia juatando los labios y (lejaiido deslizar el aire suavemente por éntreos mismos; en \a p se unen también los labios, y, al hacer la presión 'interior, íseparan bruscamente; de manera que el sonido de la b es más prolon- gado que I de la/>. Se producirá el sonido de la m juntando los labios en toda su extensióny separándolos rápidamentu como en la /^, al hacer la emisión, parte por la boc y parte por las fosas nasales; esta pronunciación labi-nasal se prueba como qucí dicho para la « y ñ.

De lo (iho se deduce la razón fonética en que se apoya el empleo de la m antes de 6 y í lo cual consiste en que, verificándose las pronunciaciones de las tres en el miso órgano, fácilmente predispone el sonido labi-nasal de la m para las articulacines labiales de la 6 y p,cuya fonación entorpecería de una manera desastrosel sonido de la n, como sucede en: campana y no canpana; combina- ción y no onbinacidn.

(1) A/rto (Historia gótica de 1). Servando— XU; r'ipa, ryfta (Fernaiid' Es- quyo— Xll' Xlll); caéelo (Pero Meogo-X|l y 111).

{•2) C'a, '•a (Roy Paez de Ribela-Xll y Xlll); í/uatordecim, catorce (Tumbo negro delCatedral de Santiago— Xll); num^uam, nunca (Ayras Nunnes— Xll).

(3) Al'uem, alffuem (Kcrnao Fernandez Cogoninho— Xlll): a^ua, agua (Archi- vo de laSncomienda de San Juan de Portomarin— Xlll); ])erse7uere, persiyuir (Carta de Sinagoga de Toledo á la de .lerusalcm— Xl;.

{A) Aíitrari, a/vidrar (Canción de Ouroana— XI).

(.')) Sopre (Ayras Nunnes— Xll)- sobre ("Payo Gomes Charinho— Xlll).

-28-

La í? en 1: canrZa, cola; horaicitZio, omeciifio; medicina, melec'iua.

La /en // (l):/ebruario, hehrevo.

En el segundo romanceo fueron muchísimas las voces que siguieron esta regla, por la cual ha quedado sin valor Ifi/. y. para indicar su omisión, se ha sustituido en la actua- lidad con la h, según se des])rende de las siguientes; /acere, /acer, /¿acer; /ames, /'aml)re, /tambre; /acto, /echo, /¿echo; /oeno,/eno, /ieno;/erro, /¿ierro; /ilio, /ijo, /tijo; /ugere, fniv, huir; etc.

Las./7enc/¿: in/?atione, ino/iacion (2).

ídem en x: y/amma, «ama.

La g en h: .germano, /¿ermano.

ídem en. ¿6 y- ego, yo; gente, ¿ente ó yente (3).

Las gn en 7in (4): co^noscere, conwoscer; \\gnsi, lenna; pu(7;¿are, punnar; pug'^io, pu?i«o, stag'?io, esta«no (5).

gia las palabras latinan. La e en su soiiiil ) suave es idéntico al do la s con las cinco vocaleS| prodúcese esta articulación colocando la lengua en el borde de los dientes superiores, haciendo deslizar el aire suavemente y separándola con rapidez des- pues de verificar la emisión. La articulación de la rh es paladial, pues, para origi- nar 8U sonido, se arrima la lengua hasta su parte media al velo del paladar desde el cuello do 1(js dientes, se hace la emisión del aire separando la lengua con fuerza H fin de que se verifi((ue el chasquido especial que la caracteriza. La de la s es muy parecida á la de la anterior; se verefica colocando la punta de la lengua en la parte anterior del paladar cerca de los dientes, haciendo deslizar el aire suavemente.- for- ma su fonación un sonido particular, y por eso se le ha dado el nombre de letra sibila» te.

(1,1 La articulación de la fes análoga á la de la f; sin embargo existen entre am- bas algunos |)untos diferenciales, que constituyen el carácter distintivo da cada cual. Para pronunciar la v se ensancha el labio inferior, y uniendo sus bordes en toda su plenitud al de los dientes de la mandíbula superior, se separan rápida- mente al hacer la emisión aérea; pero, para efectuar la de la /", se colocan los dien- tes en la parte anterior del labio, haciendo la emisión prolongada antes de se- pararlos.

(2) In/7are, encAer (Alfonso— IX).

(3) Saga, saya (Roy Paez de Ribela— XII y XIII).

(4) Para comprender las causas de esta trasnformación filológica, se hace preci- so conocer el valor fonético de \a g y de la n. El de la primera ya se ha indicado. Prodúcese el de la segunda |)ogando la punta de la lengua al paladar, expeliendo el aire con fuerza y separando aquélla del paladar.al salir el aire por la boca y por las fosas nasales: evidenciase la nasalidad ea que tapando perfectamente los con- ductos nasales, y haciendo la emisión aérea, no dará por resultado el sonido de la n|s¡nó el de la t.

(5) Rejítante, rennante (Foro del Monasterio de Arnoya— XI); connoto, con- noszudo (Carta de venta de heredad y voz en San Jurjo das Marinas— XIII).

-29

En viflta de la explicación hecha en la nota, fácilmente se comprenderá que, pronunciándose la í/ y la n cada una en distinto órgano vocal, resultarla difícil la articulación de las gn, y, para simplificar la vocalización, la nueva lengua las sustituyó con la n doble, cuya pronunciación pesada y dura se abrevió y suavizó más tarde con la introducción de la ;7 (1),

La y en c/í: /anuario, c/ienero.

ídem en {7:yejunare, í/eiunar, /actare, ^etar (2).

ídem en ¿: adjuvare, aiudar; conjuntione, coniuncion, cuyo, cuio; /acere, ¿acer (3).

La I en i, en i ó en y, éstas con el valor de la pri- mera (4): meZiorato, me/orado; muíier, mu/ier; fi¿io, fi¿o, ó fiyo; consiíio, consei'ro.

Esta mutación la hizo la nueva lengua para evitar la áspe- ra pronunciación de la I, debiendo advertir que la i en las pa- labras citadas equivale á la,; latina, que tenia fuerza de .con- sonante, articulándose de la misma manera que se articula hoy la y en las sílabas ya, ye, yi, yo, yit.

IjB, I en II (5): annuZo, ane¿¿o; simiíare. seme¿¿ar; pestiZen- tia, pesti¿¿enzia; reíucere, reíZucir; taZe, ta.ll.

(n La articulación de la fi es igual á la de la ch; diferéncipse tan sólo, en que se verilira la emisión aérea, parte |i ir la boca, y parte por las fosas nasales, cuya nasalidad se prueba como en la n, dando por resultadu el sonido de la ch.

La íi, puramente española, era desconocida en la primera época de nuestro ro- mance. Somos de (¡areccr que tuvo su orifíen en las comarcas de Galicia, porque ca- racteriza por su suavidad el blando lenguaje de los gallegos, como se obser\a en las palabras, muiím, fariíia, galiña, etc. y en las ternísimas expresiones: o meu fiiliíto, o meu minino, a meu quiridiñu y otras. Algunos opinan (jue esta letra eg de importación extranjera; pero, si esto fuera asi, debieran |)oseerla también algu- nas délas lenguas romanceadas: y sin embargo, el francés, portugués, italiano, etcé- tera carecen de esta letra, usando en su lugar de las gn.

{i) fietar (Tumbo negro de la Catedral de Santiago— XII).

(3^ Pe^or, peíor (Martin Moxa— XIII): nia^or, maíor (.Mfonso— IX).

(i) La y es una letra doble eijuiv alentó á la; latina, y por eso su \alor fonético os igual á dos iei. Se pronuncia vocalizando primero ligeramente una i, juntando después la parte media de la lengua ai velo del paladar y haciendo deslizar el aire suavemente en dirección recta.

(5) La explicación del valor fonético y articulaciones de la / y de la // aclarará la de esta regla. Pronunciase la / pegando la punta de la lengua al velo del paladar, y, después de acanalarla ligeramente en >u partí' nuterior y de dejar deslizar el airo por los bordes en su parte media, se corta de improviso la emisión lateral separan- do la lengua del paladar. La // se pronuncia juntando la parte media de la lengua al velo del paladar, y, verilicando la omisimí ai'rea por log bordes de la «lisnia, se corta U corriente, separando aquélla de impro\ iso.

30-

Las li en II: alieno, a//eno; a/mnde, a//ende; concilio. concello; coiisi/iari, conseZ/ar; evaiige/¿o, evangelio; ñlio, ñllo; melior, xnellor.

En el primitivo lenguaje estas dos letras se convirtieron en Ih (1), después en II, como aún se conserva en el gallego, y más tarde en el segundo romanceo se convirtieron enj en la generalidad de las voces con el propio valor que hoy tiene en español (2).

Las It en ch: culter, coc^iello; multo, mucho

La m en n: circumcisio, circuwcisio; cuw, con; num- quam, iiunqua (3).

La n en I- ammalia, aíimalia (4).

ídem en m: invidia, e7;ibida; sine, aem (5).

Las ng en nn: constrÍ7M7ere, constri^mir; jungúete, iunwir; \ongi, lo?mi; tangiere, tanner.

Las ni en gn ó nii: sénior, segnoc ó seiinor; testimonia, testimu/ína (6).

La p// cambiada en/: or/;/iano, or/ano;^/ty8Íco,/isico; pro^j/íeta, pro/eta; so^j/nsma, so/ismo (7).

ídem en ;): José/?//, José;;.

Lai:> en h (8): alerto, abierto; ba^ítismo, bautismo; ca2;ere,

(1) Fiíía, fi/Aíf i;nernal de Boimvnl— XII); n//eno, a/fcco fJohaní Soares de Pay- va XII"); evan£rc/jo. ('van.ire//io (Alfonso IX) coiisi/ío, conselho (Alvaro Go- mes—XIII); nie/íor, nie/Aor; muííer, iiiuíAer (Alfonso do Cotom— XH y Xlll).

(1) l,a j, si bien de procedeiicin árabe, es genuinamente castellana; ha sido mo- dificada en su sonido gutural. Por más ¡(ue otrijs autores explican de muy diversa manera el \alor fonético de la;', nosotros diremos que esta letra en su fonación castellana es de i)roiiunciación blanda, pues se artfPula pegando la parte posterior de la lengua al paladar, haciendo deslizar el aire, ¡lara (|uc resulte el sonido que la caracteriza, en las sUahari ja, je, ji, jo, ju.

(3) Comité, conde (Carta do Foro dos Cregos da Crunna— XII): nunca (Historia gótica de D. Servando— XIIj.

(í) Astronomía, stro/omya (.Vifonso do Cotom); Barclnona, Barceíona (Tumbo negro de la Catedral de SanTiago— MIj.

(5) Non, nowi; homine, lionicm (Alfonso do Cotom— XII y XIII); sinc, sem (Pa- yo Gomes Channho— XIII); bene. bem (Ayras Nunnes- XII).

(6) Sen/ior (Carta do Foro dos Cregos da Crunna— Xll;.

(7) físico (.\ir nso do Cotom).

(8) Para indicar el motivo de esta transformaci(>n es indispensable conocer el valor fonético y articulación á que alude la regla; pero, como la b, p y m forman un grupo, por articularse en el niismo órgun > vocal, indicaremos las diferencias y valor literal de cada una. La b v p tienen entre si una afinidad muy intima, porque se pronuncian ambas en el mismo órgano y producen un soíiido muy semejante;

al- cacer; cabillo, cabello; cupiditate, coidicia ; duplo, doblo; opera, otra; sapientia, sapiencia (1).

Si nos fijamos en la analogía de la í? y de la b con referen- cia íá su articulación, se observará la sequedad de la primera y la blandura de la segunda; pero, si bien es cierto que las palabras con b han ganado en suavidad, también lo es que han perdido toda la arrogancia de las voces latinas.

Las i?/ en U: _/9Zagare, Zíagar; ^;Zantare, ZZantar; j?;Ze- no, lleno.

ídem en x: jjZaga, ¿caga; ^íZeno, a;eno.

La q en c: coguere, cocer; quale, cual; r/uin^ue, cinco; propincuo, propinco (2).

ídem en g: aliguo, algo; agua, a,gusi; conseguere, conse- gnir; egua, e^ua (3).

La r en /•• arbor, arboZ; carcer, carceZ; rubricato, robla- do; temperantia, tempZancia (4).

Los terminados en e?- mudaron la desinencia en re: Ínter, entre; sempcr, semprc; supcr, sobre (5).

La tendencia de la anterior regla no es otro sino suavizar el áspero y estridente sonido de la r final de las palabras lati- nas, haciéndolas terminación vocal.

masía b se pronuncia juntando los labios y (lejaiido deslizar el aire suavemente por entre los mismos; en \a p se unen también los labios, y, al hacer la presión ■interior, se separan bruscamente; de manera (¡ue el sonido de la b es más prolon- gado que el de \ap. Se producirá el sonido de la m juntando los labios en toda su extensión, y separándolos rápidaniento como en la p, al hacer la emisión, parte |)orla boca, y parte por las fosas nasales; esta pronunciación labi-nasal se prueba como queda dicho [lara la n y ñ.

Ue lo dicho se deduce la razón fonética en ([ue se apoya el empleo de la wi antes de Ifi 6 y p, lo cual consiste en que, \erificándo3e las pronunciaciones de las tres en el mismo orejano, fácilmente predispone el sonido labi-nasal de la m para las articulaciones labiales de la 6 y p , cuya fonaci()n entorpecería de una manera desastrosa el sonido de la ii, como sucede en: campana y no canpana; combina- ción y no ronbinarión.

(1) AAerto (Historia gótica de I). Servando— Xll ; r\pi\, ryéa (Fernand'Es- quyo— Xll y Xlll); caftelo (Pero Meogo— X|l y 111).

(•2) Cuia, ra (Roy Paez de Kibela-Xlly Xlll); ^uatordecim, catorce (Tumbo negro déla Catedral de Santiago— Xll): numiyuam, nunca (Ayras Nunnes— Xll).

(3) Ali^uem, al(/uem (Kernao Fernand^'Z Cngoninho Xlll); a^ua, agua (Archi- vo de la Encomienda de San ,Iuan de Portomarin— Xlll); perse^uere. persiyuir (Curta de la Sinagoga de Toledo á la de .lerusalcm— XI ).

{\) Arbitrari, a/\idrar (Canción de Ouroana— XI).

(."i) Scnipre (Ayras Nuuncs— Xll)- sobr« fPayu Gomos Charinho— Xlll).

32

La t encóz: accusañone, acusación; capi¿e, cabe-^a; con- cliíioiio, condición; diligencia, diligencia; gracia, gracia (1).

La t en d: capiculo, cabilíZo: cubico, cobáo; debiía, dcbáa; dubiCare, dubíZar; laírone, lacZron; moneda, moneda; peíra, pedra; re¿e, red (2).

La nueva lengua también ha sido muy sabia en este par- ticular, cambiando el percuciente sonido de la t por el blando de la d, toda vez que una y otra son muy parecidas en su fo- nación, según dejamos explicado.

Los acabados en tas ínominativo) cambiaron la terminación ate, ó más bien la í! final en d: adversitaíe, adversidad; bonitaíc, bondad; caritate, caridad; dignita¿e, dignidad; libertare, libertad; Nativita¿c, Navidad; pietaíe, piadadc; universitaíc, universidad (3).

El romanceo de esta clase de voces está fundado en la re- gla anterior en cuanto al cambio de la t figurativa ó final de las radicales en d.

Mudan igualmente la t en d los participios aca- bados en tus, ta, tum: assato, asado; celaío, celado; daCo, dado; formaío, formado; mutaío, mudado; staío, estado; tem- poraío, atemplado (4).

Cambian finalmente la t en d los terminados en tor: acusaíor, acusador; debiíor, debdor; facíor, facedor; mercaíor, mercador; pecoaíor, pecador; salvador, salvador (5).

Las th en d: goíAos, godos (6).

(1) Serviíio, servicio (Carta do Por) dos Cregos da Cruniia— Xil:; sapicníia, sa- bencia (Carta de la Sinagoga de Toledo á la de .lerusak-ni XI;.

(2) Frafre, frarfe I Ayras NuiínesJ; lueíu, nierfo Joham Soares de Payva— XllJ; pra/o, prarfo (Pero Meogo— Xll y Xlll : ñto, cedo; paire, parfre; maíro, madre (Al- fonso do Cütoin y Martin Codax— Xll y Xlll); peíere, pedir (Payo Gomes Cha- rinho— Xlll,.

(3) Veritaíe, verdade (.\yras Nuiíiies— Xll) ; malignitoí*" , nialdrtde (.Mfon- so— IX); intlrniitfl/r, eiirermedndí" (Alfonso— X).

(-4) Amaío, amado; |)riva/o, privado ("Martin Codax— Xll y Xlll); na/o, nado (Pedr 'Amigo— Xlll); traiisfuma/o. traslfuraado (Joham .\yras— Xlll;; armaío, arma- do vHistoria gótica de D. Servando- Xll).

(5) Serviíor, servidor (Tumbo del Obis) ido de Mondoñedo— Xlir; tradi/or, traido?- (Historia gótica de D: Servando— Xll); commendaíwr, comendador (Roy Paez de Ribela— Xll y Xlll).

(6) Codos (Historia gótica de D. Servando— Xil).

33

La if en b: ad^^enire, avenir; aí;o, a6olo; vacca, ¿acá; i^iro, iaron; ?;ivo, Mvo (1).

La X en s: ej:cusare, escusar; ea;emplario, esemplario; ex- planare, esplanar; eajquirere, esquerir; sea;, seis (2).

ídem en c ó ^: cervia;, cerviz; crua;, criu; áux, düz; judea;, jue^r; pax, pa^ (3).

La y en i- ahyssu, abiso; hypocrisis, ipocresia; paral?/ti- co, paralitico; ph?/sico, físico; ST/llogisDio, silogismo.

Por adición:

Añadiendo la h al medio: fame, famJre; vidua, biida.

La c al principio: apud, cabe (4).

La d al medio: dubia, dubí^a; honorare, onárar.

La/ al principio: allicere, /alagar (5).

La n al medio: donatione, donnación; dono, downo; exemplo, ewxemplo (6).

ídem al fin: scriba, escriban; viro, varo;z. (7).

LajtJ al medio: calumnia, calumpnia; condemnato, con- dem^nado; damno, dam;;no.

La ral medio: fame, fambre; Israel, Isn-ael; labio, labro.

ídem al fin: loco, logar; pila, pilar (8).

Añadiendo la s al medio: capite, cabesza; denegare, desnegar; patiente, pasciente; sic, assi (9).

ídem al fin: ambo, ambos.

La t al medio: secundo, segunído (10).

(I) Wnron (Alfonso do Gotom— XII y XIII); cioitato, ciédnde (Carta de homena- je al Obirtpo de Lilgo^Xlll).

{1) EíCtraneo, oítrao (Carta do venta de hcrudad y voz en Saa Jurjo das Mari- haa— XIII); deí-lro, de»tro (Alfonso— IX).

(3) Pal; \ox, vos (Carla de venta de heredad y voz en San .lurjo das Marinas); \ux, lus (Joham Soares de Payva— XII); rapax, rapa» (Alfonso do Cotoin— XU

y xiii).

(4) Cabo (Ayras Nunnes— Xil).

(5) Faceré, /'fazor (Ayras Nunnes— XlH; íormoso /"frenioso (Fornad 'Esquyo-XI! y Xlll).

(6) Regina, reynna; medicina, meeziwna; venire, vennir (Alfonso— X): straneo, cslranno (Carta do Foro dosCregos da Crunna— Xil).

(7) Barón (Alfonso do Cototn— Xil y Xllh.

(8) Luga»* (Carta do Foro dos Cregos da Crunna— XII,.

(!t) Sat, aísas (Ayras Nunnes— XII): Ascensione, Acen»som (Alfousu— IX . de- dignaro, «leídeühar (Roy Paez de Ribela— XII y XlllV

(10) Quatuor, qa/tro (Carta do Foro dos Creaos da Crunna— XII).

3

En muchas dicciones se han suprimido silabas enteras (1): aliuiu/e, aliur; chcido, circo; circuin eidero, cir- cuiiicir; coUigere, coger; cordado, cordo; ánodecim, doce; ex- co//imiin¿ca¿¿one, escomunon; íide, fe; forinicí/íio/ic, fornicio; mansueto, manso; molcndino, molino; ven(í¿tione, ven- ción (2).

Hay en nuestra lengua muchas voces con aumen- to de sílabas enteras: amaro, amargoso; cor, cora^ion; defeso, defesado; haerede, heredero; ove, oveia; translato, translatacZo; valido, validero (3).

Nombres que se han romanceado con irregula- ridad: a6?;uníi'ere , a¿un¿ar; upe, ateta; ■JMgur, a,goirador; judicar, ¿ulgsn'; o6scm¿ía¿c, oscure^a; qua-draginta,, cua- renta (4).

(1) La sincopa se empleó con mucha frecuencia en el romanceo, tanto en ios nombres, como en los verbos, se};tin ya veremos en su lu<;ar respectivo.

(2 Nomí>ie, nomo (Carta do Foro dos Crejros da Crunna— Xll; archipresftytcr, arzipreste (id.); unrffcim, once (Historia gótica de D. Servando— Xll): deíctnrfer?, ducer (Ayras Nunnes— Xli): aliuní/c, alhur (id.); friyorr, frió Alfonso— IX); uéí, u (Fernand ' Esquyo— Xll y Xlll).

3; Clero, clerezífl (Carta do Foro dos Cregos da Crunna— Xll: hnmile, ho- mi\doto (Carta de la Sinagoj,'a de Toledo á la de Jerusalem— Xlj; corrtf«w (Ayras Nunnes— Xll).

(4) Jun^ere, juntar Historia gótica de D. Servando— Xll): .sept«a^enta, setenta (Ídem); verpcunrfía, veryunAa (Ayras 'Nunnes— Xll; tympano, atamior (.Vlfon- so— IX}— EJíi esta reiila subrra vamos las letras suprimidas y modilicadas.

CAPITUDO III

Comipeióii del vei*l>o lafiíit» y fonimolóii de la C4»iijii^aeióii. cantellatin.

SUMARIO:

Explicación de las conjugaciones latinas. Radicales y terminaciones. Le- tra. Ji ¡curativa y caructcríslica. Cómo pasaron al romance las conjuga- ciones latinas. Observaciones generales sobre el romanceo de los ver- bos.— I.* Modificación general que sufrieron los infinilivos. .Va pasa- ron incorruptos al nuevo idioma. 2.* Romanceo de los tiempos termi- nados en m. >.* Cambio de la característica en el pretérito imperfecto de los verbos de la segunda y tercera conjugación. 4.'' Alteraciones que sufrieron los pretéritos perfectos y sus derivados. 5.* Omisión de la / en las terceras personas. 6.''' Cambio de la desinencia de las prime- ras personas rnus en mos. 7."* Origen de las terminaciones ades, edes é ides. 8." Reducción de los tiempos del verbo. Observaciones particu- lares de cada tiempo: Indicativo Presente. Pretérito imperfecto. Pretérito perfecto. Pluscuamperfecto. Futuro imperfecto: Origen de su especial estructura. Composición de la segunda forma del pretérito imperfecto de subjuntivo. ,^iberración resultante de aquel compuesto. Futuro perfecto. Imperativo. Subjuntivo. Presente. Pretérito im- perfecto.— Derivación distinta de su primera y tercera forma. Preté- rito perfecto. Pluscuamperfecto. Futuro imperfecto. Futuro perfec- to.— Gerundio. No se romancearon ni el pretérito de infinitivo ni los circunloquios de futuro del mismo modo.

Cuatro 8011 las conjugaciones para la variación de modos, tiempos, números y personas de la lengua latina, raíz y fun- damento principal de nuestro idioma castellano. El inmor- tal Nebrija propuso como modelos en tales cuadros de desi- nencias los verbos siguientes: amo, -as, -are, para la primera; doceo,-e8,'ere, parala segunda; lego, -is, -ere, para la tercera, y au¿dio,-is,-ire, para la cuarta.

La terminación de los infinitivos y la cuantidad de los miamos servía de norma para llevar cada verbo á su respec- tiva conjugación, á cuyo paradigma se ajustaba el verbo sin

36-

Variar en nada sus letras radicales y las terminaciones áe los modelos, y en tal concepto era reputado como regular, é irre- gular en caso contrario.

Es de suma importancia, para reconocer la regularidad ó irregularidad de los verbos, saber cuales son sus radicales y sus terminaciones. Serán letras radicales las que anteceden á la terminación, mejor dicho; la primera parte literal que ini- cia la lectura de la palabra y permanece invariable en todos los tiempos, números y personas del verbo regular; y termi- nación aquellas que finalizan la expresión gráfica de la mis- ma, ó sea la letra ó letras que siguen á las radicales; así por ejemplo en los infinitivos aviar, temer y cumplir serán radi- cales am, tem y cumpl, y terminaciones ar, er, ir.

Se llama letra, figurativa la última de las radicales, así en am será la wi, en tem la m, y en cumpl la /.

Característica se denomina á la primera vocal de las ter- minaciones, de manera que en los infinitivos ar, er, ir será la única vocal que tienen, así como en amemos será la e.

De lo dicho se desprende que en todo verbo hay dos par- tes, la una que significa la acción del mismo y la otra que ex- presa la época en que se verifica y la persona ó personas que la ejecutan.

La nueva lengua adoptó tres conjugaciones, que sirven de tipo para la variación de los modos, tiempos, números y per' sonas, á cuyas terminaciones, sin alteración, de las radicales, debe ajustarse el verbo de conjugación regular. Las desinen- cias de los infinitivos ar, er, ir nos dan á conocer los verbos que corresponden á cada uno de dichos modelos.

Los verbos pertenecientes á la primera conjugación lati- na, al ser romanceados, se sujetaron al modelo de la prime- ra conjugación castellana, v. gr.: de amare, amar; de cojiser- vare, conservar; demo7istrare, mostrar; de separare, sepa- rar; etc.; pero los correspondientes al segundo, tercero y cuar- to modelo han romanceado sus verbos indistintamente á la primera, segunda y tercera conjugación, como se observa por el romanceo de los siguientes:

De la segunda á la primera: nú^cere, mezclar; apparer«, apareiar.

-37-

De la tercera á la primera: ovnoiñgere, Gnialñgar; juugere, juntar; rapere, robar; secernere, sarcenar; premere, apremar,

Pe la cuarta á la primera: de abortiVe, abortar.

Pe la segunda á la segunda: arderé, arder; habere, haber; pertinere, pertenecer; valere, valer.

De la tercera á la segunda; abscondere, asoonder; bibere, beber; oapere, caber; defenderé, defender; poneré, poner.

De la cuarta á la segunda: de blandiré, blandecer.

De la segunda á la tercera: complere, oumph'r; noce- re, nuciV,

De la tercera á la tercera: adducere, aducir; consequere, conseguir; fugere, foguir; petere, pedir; scribere, escribir.

De la cuarta á la tercera: ferire, ferir; partiré, partir; sen-* tire, sentir; serviré, servir.

Notable fué la alteración que sufrieron los verbos, al ser romanceados, no sólo en sus radicales, sino también en sus terminaciones, siendo esta última circunstancia la que im- primió al verbo castellano su verdadero carácter y distintivo. Enumeraremos primero las variantes generales de cada con- jugación, á fin de proceder después á explicar las alteraciones particulares de cada tiempo; para ello tomaremos por mode- los los tres verbos castellanos amar, temer y cumplir.

1.* Los infinitivos, además de sufrir otras modificacio- nes en las radicales, perdieron la última vocal de la termina- ción, como: de amare, aviar; de temeré^ temer, de cojtiplere, cupmlir (1).

2.» Todos los acabados en w, pertenecientes á las prime-

(i) sin embargo so encuentran en el Fuero Juzgo unos infinitivos, que conser- van la vocal final, como se \e en las siguientes citas: Peche la tercia parte lic (luan- es de suso dicho, que dove pechare el orniie libre (libro VI, titulo IV. ley lU). Si no la quisiere pagare lib. V, tit. VI, ley III).

Con sumo esmero hemos inciuirido más infinitivos de este género en el célebre Código de leyes godas, y no los hallamos, por lo cual cieemos que quizá sean los úni- eos existentes en aquel mnre revolutum, en aquel arsenal de materiales db|>ür$os ó de palabras en embrión sea á medio formar), que ¡iroclaman la primera edad da la lengua castellana. Acaso otros sean más afortunados en la busca de tan soso vocablo.

Muchos versificadores y prosistas gallegos de ésto y del pasado siglo, sin reparar que llenan de barbarismos y latinismos el idioma regional, en que escriben sus lu- cubraciones literarias, se empeftan en hacer gala de tan disparatada vulgaridad, ase- gurando (juü el habla galiciana coqserva como una belleza lingüistica semejante |^-

38

raa personas, ban suprimido dicha consonante, como sucedió en el pretérito imperfecto de ¿ndicativoy subjuntivo y presen- te áe este último modo, v. gr.: áe amabam, amaba; de time-

tinismo, pulabri!.j;i i|Ui; solo pucilc siilir de l.-il)jos di' |)iT.süiias k¡ii cultuiM (¡iie t'S< tropean el idionui. Hii tnstimoiiio de imeslro .isertu ciliinimos algunos ejemplos de )('ngii<ije i;allci;o priiuitivu, en qiiu se hallan apucopados lus inliiiitjvog latino*:

Porque no mundo mcn^'oii a verdade f punhey hmi día de a yr buscar

Que coyla ey tam grande de tofrer. amnr amigu ' o nnoni o ouiar veer

[Ayrai !\'unnet—Il I),

O muy bom ruy que conquis a fronleyra se acabou (|Uiin(o (|iil/. nrahar, e que se fez com razoni verdadeyra todo mundo temer e amar.

Pero da Ponte-IHl).

Quen esto carta britar que sej.i metido con Judas en o Inferno (Foro del Monís- terio do Arnoyn— XI)

El guard' o logu' entom niui bem d' eies, e fez-ihi de destro leirar lealdad, e de seestro teixar tidar

(Alfonto—IXy I ¡I).

Tan Solo hemos encontrado iaivjrruptos los inílnitivos en épocas posteriores, más bien para satisficer la cadencia del verso, que para completar la medida; véase la siguiente cita:

El-rey de Portugale

Barcas mandou labrare,

e iram ñas barcas sigo

mha íilha e voss' amigo!

El-rey iiortugueese

Barcas mandou fazere

Barquas mandou labrare e no mar as deylare

Barquas mandou fazere e no mar as meteré.

(Johan Zorro— XI V).

En cambio esto mismo trovero lega á la posterid.id entre otras la siguien- te cantiga;

t)s meus oltios, o meu cora^om

i;t o lume foy-se com el-rey.

—Que est, ay íilha, se deus vos perdón,

que m' o digades, gracir-vol o ey?

so- bara, temía; de complam, cumpla, etc., cuya omisión se ve- rificó según las reglas del romanceo.

3.' El mismo pretérito imperfecto en los verbos de la se- gunda y tercera conjugación, además de la omisión anterior, cambió la e característica de la terminación latina en í y per- dió la h, de manera que las desinencias de dichos tiempos se convirtieron en ía (1), como; de t¿7neham, temía; de comple^ bam, cumplía.

4.' Perdieron asimismo por síncopa los pretéritos perfec^ tos y sus derivados las letras av, ev, así como también la u característica en los verbos cuyas primeras personas acaban en avi, evi y ui; los de la primera cambian la i final en «, asi: de amaví, amé; de timxñ, temí; de complewi, cumplí.

5.' Las terceras personas de todos los tiempos perdieron la t, tanto en el sigular, como en el plural; v. gr.: de amat, avia; de timei, teme; áe complajú, cumplan.

6.' Las primeras personas de plural de todos los tiempos han cambiado la u de la terminación en o; por ejemplo: de amamns, amamos; de timuimus, temimos; de complamns, cumplamos.

7 .' Las segundas personas de plural en todos los tiempos han mudado la t de la terminación en d y la. i en e, forman- do las desinencias: ades para la primera conjugación, edes pa- ra la segunda é ides para la tercera: de amat\s, amañes; de ti- metis, temedes; de completis, cumpliáes. Posteriormente se modificaron tales terminaciones en los presentes y pretéritos imperfectos de indicativo y subjuntivo, pues perdieron la d, y

Direy-vol-en, et poys que o disser noin vos pés, iiindre, quand' a(|ui veer. Que coyt 'ouv' ora el rey do me levar quanto btiin óvia iiem ey d' aver Noin vos tem prol lilha, de rao negar, ante vol-o terrá do m'o diier. Diroy-vol-en, et poys que o disser nom vos pés, madre, quando aquí veer.

Aconsejamos a nuestros poetas y prosÍRta>iquc purguen sus composiciones de tan punibles desatinos, romo representan las voces amare, comeré, sentiré y sus an.Mogas_

(1) Se encuentran algunos verhos que hacen esle tiempo en le, sopv'in veremos ^ás adelante.

volvieron á adquirir la ípermutaclara/nais, teméis, cumplís (1); an e\pret<:rito perfecto iouxiivowVá, t: afilasteis, temisteis, cum- plisteis.

8.* Otra de las modificaciones, no menos notable que las anteriores, fuó la reducción de los tiempos del verbo, pues sa- bido es que la conjugación castellana cuenta menos tiempos que la latina, como ya tendremos ocasión de observar.

Vistas las generalidades de li conjugación, expondremos ahora las particularidades de cada tiempo.

Indicativo. -Presen/e: Las primeras y segundas perso' fias no sufrieron alteración alguna en las terminaciones, á excepción de la tercera conjugación, que cambia la caracte- ristica ene en. algunos verbos, v. gr.: de atno, amo; áeamas, amas; de times, temes; de complet, cumple; de vendimus , vendemos.

Pretérito imperfecto: Este tiempo lleva en todos los mo- delos latinos las terminaciones haní, has, bat, hamus, batis , hant, las cuales conserva con las midiñcaciones generales la primera conjugación; pero las perdieron la segunda y terce- ra, admitiendo en su lugar, como quada dicho las desinen- cias: ¡a, ías, tamos, iades (2) ía7i; asi: de amabam, amaba; de timebam, temía; de complebam, cumplía (3).

Pretérito perfecto; La primera persona del pretérito per- fecto ya hemos dicho que se habia romanceado, perdiendo unas veces la a y la v, otras la iv y otras la u, cambiando la i final de la primera conjugación en e; v. gr.: de amavi, amé; timui, temí; de complevi, cumplí, cuyas sincopas han pasado R las demás personas de dicho tiempo y á las de sus derivados.

La segunda persona de dicho tiempo ha cambiado la ter- minación isti en aste para la primera conjugación y en iste

(1) Eq e\ pretenle de indicativo de los verbos de la tercera conjugación se ha elidido también la í, según se demuestra en el ejemplo.

(2) En la actualidad iait,

(3) Los verbos de la tegunda y tercera conjugación se ven terminados en te en algún documento antiguo, como se ve en los siguientes pasajes: Si algún omne vende siervo, é non sabe el sennor lo que avie, el sennor puede demandar el siervo (Fuero Juzgo— (Lib. V, tit. IV, ley XIV). Maguer que diga, que non sabie las leyes ni el derecho ("lib. II, tit. I, ley III). Aquel que lo tenie, iure delantre aque|lo| (ídem, lib. IX, tit. 1, ley TIII).

41

para las otras dos; tiene el valor de un pronombre personal en dativo: de amavisti, amaste; de timuisti, temiste; de com- plevisti, cumpliste.

El verbo castellano admite en este tiempo otras dos for- mas perifrásicas con la significación de época pasada, siendo la una próxima y la otra remota. Formúlanse ambas con el verbo haber (1) y el participio pasivo (2) la primera, he ama- do, si bien se halla en tiempo de presente, es trasportado á épocaposteriorporelpar¿*c¿p¿oj9as¿í;oque le sirve de comple- mento directo, pues dicho verbo auxiliar se halla en este ca- so en la significación de tener, y por eso el aludido tiempo compuesto tiene idéntica significación á tengo amado: la otra forma se compone die\. participio pasivo auxiliado del preté- rito perfecto del verbo haber, y, como ambas palabras expre- san ideas de pasado, con mucho acierto se le ha dado al hiibe ainado el nombre deí?re¿éri¿o de singnificación remota, el cual equivale también á tuve amado.

Pluscuamperfecto'. La declinación castellana carece de es- te tiempo, pues el amaveram de los latinos no se romanceó; pero se sustituye por medio del pretérito imperfecto del verbo haber, que, sirviendo de auxiliar oX participio pasivo, forma la perífrasis habla amado, equivalente á tenia amado. A pe- sar de lo dicho el ainaveram latino, si bien pasó como letra muerta en el romanceo castellano, no sucedió así en el ga- llego, en el cual se encuentra el amara i^alabra sincopada con significado de amaveram.

(1) El griego moderno y las lenguas neolatinas adoptaron el verbo haber como auxiliar, á excepción de las lenguas lusitana y gallega que no tienen tiempos coni- pU(!8tos con dicho auxiliar; pero pueden suplir perfectamente tales perífrasis por medio del verbo tener y ol ¡xirliciitio pasivo, v. gr.: leño amado, tina amado, tcrei amado, etc.

(2) Eu cuyo caso el sujeto y el verbo haber nunca forman concordancia con ol participio adjunto; encuéntrnnse sin embargo, infracciones de esta regla en el Fuero Juzgo.

Concordancia del participio con e\ ««yeío: Aunque ella o\ics»e estada mugier dotro (Fuero Juzgo— I.ib. III. tit. I, ley VI).

Formando concordancia cüD el complemento del verbo: Aquellas cosas que los omnes aviaiil mal usadas (Fuero Ju/.go— I'r6l.-I\ Quebrantant la fe, que ant pro- metida Ul.—l'riA.-lK.). Las donaciones que el rey faze a algunas personas, o que a fechas (Id.— lib. V, tit. II, ley II). Ante que la cosa aya recibida (^Id.— lib. V, ti- tqlü II, ley VI),

42 -

Futuro imperfecto: Este tiempo nos ofrece la notable no- vedad de haberse formado del infinitivo romanceado, unién- dose á él cada una de las terminaciones del verbo haber co- rrespondientes al presente de indicativo, perdiendo la h al ve- rificarse la composición, asi: de artiar y he, amarr; de teme y hCy temeré; de cutnpliry he, cumpliré, y en las demás perso- nas amarás, temerás, cumplirás; amará, temerá, cumpli- rá, etc. (1). De la misma manera se romanceó la segunda forma del pretérito imperfecto de subjuntivo , con la sola di- ferencia de que el infinitivo tomó después de las desinen- cias ¡a, las, ía, íavios, íades (íais), ¡an.

La prueba de este aserto es que, cuando el aludido tiempo lleva por complemento directo ó indirecto alguno de los pronombres personales me, te, se, le, nos, vos, suelen verse interpuestos deshaciendo la aludida composición, como se nota en las siguientes citas: Deve recibir L. azotes, é callar- se a de su locura (Fuero Juzgo hb. II, tít. I, ley VII). Todas las cosas que fueren con ellas cochas comerlas emos sin todo enoio (Id.— hb.XII, tit.II, ley XVI). Non te dirán Jacob, mas decirte han Israel (Id. Hb. XII, tít. III, ley XV). Banhar- no8-hemos ñas ondas (Martín Codax— XII y XIII). Morrer- voB-ey con aqueste cuydado (Martín de Güzo —XII y XIII.

Futuro perfecto: Aunque no se ha romanceado elamavero de los latinos, ó sea el futuro perfecto de indicativo, podemos algunas veces suplirlo en castellano con el futuro imperfecto del verbo haber y el participio pasivo, v. gr.: habré amado, habré temido, hibré cumplido.

Imperativo.— Las terminaciones del imperativo perma- necen invariables en el singular: de ama, aína; time, teme; de co7nple, cumple. En el plural conserva la terminación, pe-

(1) Por una de esas anomalías tan comunes en las lenguas se ha sustituido el amabo de los latinos por el amaré, que no expresa en sentido lógico el futuro que .se quiere sifinilicar. toda vez que la primera parte del compuesto es un infinitivo de presente y la segunda parte esotro i>resente representado en el verbo Aa6er(he), cuyas ideas son opuestas á una acción venidera, pues el infinitivo en su significa- ción sustantivada encierra la idea de amor y el auxiliar ht denota la idea de pote- tión ó sea la de poseer ejercitada con dicho verbo en la acepción tener, cuya com- binación ([uiere decir tengo 6 poseo amor, verdadero presente, que está muy lejos de'indicar un futuro en toda regla, por más que 1 ) represente en tan extraña y atre- vida combinación.

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ro cambia la t en d, según las reglas generales del roman- ceo, V. gr.: de amate, amadle', de tímete, temeáe, de complete, cumpliáe (1).

Subjuntivo. Presente: Pocas variaciones sufrió en la conjugación regular el presente de subjuntivo, á excepción de las generales mencionadas, por ejemplo: de amem, ame) de timeam, tema; de compleam, cumpla-, de curram, corra; de sentiam, sienta (2).

Pretérito imperfecto: Después de las explicaciones dadas poco nos queda que decir de este tiempo, sólo añadiremos que la forma amara es, según opinión de muchos escritores, el amarem la^tino (3), ó sea el pretérito imperfecto latino de subjuntivo, y la forma amase el amavissem ó pluscuamper- fecto del mismo modo, si bien sincopada (4).

Pretérito perfecto: Carecemos de este tiempo, por no ha- berse romanceado el amaverim; mas la perifrasis formulada con el presente de subjuntivo del verbo haber y e\ participio pasivo expresa la misma idea, v. gr.: haija ainado, haya te- mido, haya cumplido ó {enga amado, tenga temido y tenga cumplido.

Pretérito pluscuamperfecto: Por más que se ha romanceado el amavissem latino, no figura en castellano como pluscuam- perfecto de subjuntivo, sino que se halla entre las formas del pretérito imperfecto, como hemos dicho, y por eso, propia- mente hablando, carecemos de este tiempo; pero podemos sustituirlo con el ra, ría y se del verbo haber, añadiendo á es-

(1) En la actualidad, por pérdida de la « liaal, se convirtieron en: amad, temed cumplid.

(2) Como se observa en los ejemplos ndiiridos, los verbos de la segunda y cuarta ronjugacióii latinas perdieron respectivamente la e y la ide la terminación.

(3) Aunque no falta quien ase;,'ure que la firma amara se formo del amaveram. plusruamperfeí lo de indicativo, lo más cierto parece que se romancease del a ma r',e m .

(i) La prueba de que el amase es derivación del amai-inem la tenemos en que se hallan en los documentos ant¡p;uo3 alíennos ejemplos con la doble $, según se ve en: Que deviettemot todos guardar (Fuero .Juzgo— lib. XII, tit. II, ley XVI). Si por auetura alguno quitime y fa/.ercasa O'artida 3.*, lit. XXXII, ley XXII). Otor- garon e mandaron que nalesse para seiiipre. (Carta do Foro dos Cregos da Crun- na— XII). Uueria comer que m *()í(6*i»e hem (Alfonso— IX). Se rehest' omeuanii. go a Bonavaleme iiiif(Bcrnal de Honaval— XII),

-44-

tas formas el participio pasivo: hubiera, habría y Imhieae amado; hubiera, habría y hubiese tfímido; hubiera, habría y hubiese cumplido; cuyas formas son equivalentes á las combi- naciones de las mismas desinencias del verbo tener y el par- ticipio pasivo.

Futuro imperfecto: Tenemos otro tiempo simple, que es el amare, futuro condicional, muy parecido al atnara, prime- ra forma del pretérito imperfecto, romanceado á nuestro pa- recer del arnar e7)i\Q.tino, si bien con diverso significado (1).

Futuro perfecto: Finalmente podemos expresar la idea del futuro perfecto por medio del circunloquio formulado con el Siuxilieir haber y e\2)articipio pasivo, v. gr.: hubiese amado, hubiere temido, hubiere cumplido, equivalente á tuviere ama- do, tuviere temido, tuviere cumplido.

Gerundio: Se ha romanceado también el gerundio per. diendo su declinación latina, quedando sólo con la termina- ción del ablativo y sustituyéndose en los demás casos por medio del infinitivo regido de preposiciones; pero conserva la preposición en, equivalente á la w latina, cuando es, gerundio de pretérito, y prescinde de ella, cuando lo es de presente, por ejemplo: amando, temiendo, cumpliendo; en amando, en te- miendo, en cumpliendo, tomados de los respectivos verbos latinos.

No se han romanceado, ni el pretérito de infinitivo ama- visae. ni los circunloquios de futuro del mismo modo ama- turus esse y amaturus fuisse; pero se traducen al castellano por las perífrasis haber amado, haber de amar (poco usado) y haber de haber amado, éste último no figura en la Gramá- tica de la Academia de la Lengua, y rara vez se ve emplea- do por los clásicos españoles.

(I) Este tiempo vese usado con la terminación re breve unas voces y otras sin- copadamente, como se observa en las siguientes citas: Si aquel que lo recibió non lo ficiere saber fasta ocho dias (Fuero Juzgo— lib. IX, tit. I, ley VI). Depues que e' iuez eníendier que la sennora casa con el siervo ("Id.— lib. III, tit II, ley U). Quea cun mao soa sen outra arma ferir, se por eu perder algún membro, perda a mao (Fuero de la Coruña— XU)

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CAPITUDO lY Pérdida de la voz pasiva*

SU M A R IQ:

Tiempos raices de los verbos. Derivados. Romanceo de los verbos au- xiliares.— Haber. Variaciones en Ja primera raíz y sus derivados. Cua- dros y ejemplos. ídem en el pretérito imperfecto. En la segunda raiz y tiempos que de ella proceden. Modificaciones en la tercera raiz y su derivado. Cuadros y ejemplos. ídem en el gerundio y partici- pio.—«Ser: Romanceo del infinitivo y gerundio.- Ejemplos. Alteracio- nes en la primera raíz y sus derivados. Cuadros y ejemplos.- Roman- ceo del pretérito imperfecto.- ídem de la sugunda raiz y sus dcriv.n- dos. Cuadros y ejemplos. ídem en la tercera y derivado.z::Pasiva que adoptó el nuevo lenguaje. Cómo se forma. Clases de pasiva que ha- bla en la lengua madre.— Presente de indicativo y pretérito perfecto.— Pretérito imperfecto y pluscuamperfecto. En los idiomas lusitano v S[a- lUgo se romanceó este iiltimo como tiempo simple. Ejemplos del romance antiguo acerca de dicha forma. Futuro imperfecto. Presente de sub- juntivo y pretérito perfecto. Pretérito imperfecto y pluscuamperfec- to.— Futuro imperfecto. Pasiva de los tiempos compuestos. Cuadro sinóptico. Ej empl os.

Otra de las modificaciones generales, que sufrí ó la conju- gación castellana, fué lo. pérdida de la voz pasiva, ó aeaj^aei- va de tiempos simples, la cual se suple en castellano por la forma empleada en latín con el verbo ser y el p)articipio pa- sivo, si bien modificada en parte, como luego veremos; mas antes será conveniente que expliquemos las modificaciones que ban sufrido los verbos que sirven de auxiliares para la sustitución en la nueva lengua de los tiempos latinos no ro- manceados.

Toda vez que ya bemos bablado de las radicales y termi- naciones, al tratar de las observaciones generales acerca dej romonceo del verbo, juzgamos oportuno, por ser materia po- co común y muy necesaria al esclarecimiento de la doctrma

4*>

«jiir- ji«» .»»-*j]»i>. 'Npiiour l<» fi,-iiii»>< •■ii'ir.s .1.' invi.'iiian<lí<.tl, pueb de ellos se deiivauoti'ua que Lieaeu geutíraimeufce lab mib- nias irrefínlaridafles que aciiióllos. Diclios tiempos raíces son: el presente, (A pretí' rito perfecto y el futuro imperfecto de in- dicativo; de la primera y segunda persona de singular del pre- sente proceden el imperativo y (Aprésente de subjuntivo; de la tercera de singular del pretérito i^erfecto se derivan laiJri- mera y tercera forma diel pretérito imperfecto de subjuntivo y futuro imperfecto del mismo modo; finalmente de la prime- ra persona del futuro imperfecto procede la segunda forma del pretérito imperfecto de subjuntivo, cuya doctrina vere- mos demostrada con el estudio y estructura de los verbos irregulares.

Ilahci*. (1)

La lengua latina cuenta entre sus palabras el verbo habe- re, que significa en su acción más propia tener, cuyo bocablo pasó casi incorrupto en el infinitivo á nuestro romance cas- tellano; pero, tan modificado en las demás desinencias de su conguj ación, que sin disputa puede ret)utarse como uno de los verbos más irregulares, así como también la palabra más necesaria.

Primera iB.hÍYu.—Jjd^ primera persona del presente de in- dicativo pasó al nuevo idioma perdiendo las radicales ab y la o final. LtSLtegunda omitió la figurativa y la característica. La tercera todas menos las dos primeras. Ijo^primera y según- da (2) de plural sufrieron las modificaciones generales. La ter- cera de este número conservó las dos iniciales y la n de la ter- minación.

il) Kstc verbo so liftlla en los documentos nrcnicos unas veces con // y otras sin ella, cuyo precediniieiito dehe atribuirse á falta de Idoneidad en los amanuenses. A esto mismo son debidas las demás faltas en las reglas ortográlicas.

(2i En el verso suele observarse la seuunda persona de ¡dural tan sólo con las terminaciones, v, gr.: Ay fremosinlia, se grado erfí'»=longi de vila ((uem atendedes 'Bcrnal de Bonaval). Los que me heit acompañado (Romancero del Cid). En este último pasaje se conserva la h.

4-V

CONJUGACIÓN

LATINA

KOMANCKADA

He{k) Has

Ha (c) Habernos (d) Habedes (e) Han (f)

MODEKNA

REGULARIZADA

eo {es

Hab.'^^ iemus

letis

' ent

He

Has

Ha

íleiiioaóliahonios

Habéis

Han

0

ledes \en

ía) Ey en gram vico ( Ayras Nmmes). Canta voz hey (Car- ta de venta de heredad y voz en San Jurjo das Marinas).

(c) No la a en si (Fuero Juzgo— lib. II, tít. I, ley IV). Ay mayor periglo (Id.) Vos non ha mester (Alfonso— IX),

(d) D' al a y e?/ios mayores cuydados (Ayi-as Nunnes). Nos habernos esplanado en qual manera conviene (Fuero Juzgo —libro XII, tit. III, ley XIII).

(E) De vivir el pouco gi-am sahovavedes (Ayras Nunnes).

(f) Todas las cousas que eles ajan et Jian (Carta do Fo- ro dos Cregos da Crimna). Ante an cura del mal (Fuero Juz- go—lib. II, tít. I, ley IV). Fernán Gil' a//¿ aqui amea(;ado (Al- fonso do Cotom).

Primer derivado. Este tiempo perdió en la segunda per- sona del singular las radicales latinas menos la h, y conser- vó la terminación. La die plural 9,e romanceó según las re- glas dadas.

LAT. ROM.

MOD.

REO'

Hab.^^ He

'{ete \ Habede (B)

1

He Habed

Hab.í«

led

(U) Avet misericordia (Fuero Juago— pról. -III).

-i8

Segundo derivado. Este tiempo es de los más irregula- res, pues, además de sujetarse en su modificación á las reglas generales, perdió en todas las personas de singular y plural la ¿> y la e, admitiendo en su lugar una y para formar articu- lación silábica.

LAT.

ROM.

MOD.

REO.

ieaní

[eas

Hab>«^ ica7nus

featis

eant

[a (A) [as

Hay.^« ^^^ ,^, •^ jamos (d)

fades (e)

' an (F)

[as

HayJ« -' tamos

jais

an

a

[as

Hab.'^

Minos

fades

an

(a) Prometo que viva... e que aya siervos cristianos (Fuero Juzgo-lib. XII, tít. III, ley XV).

(c) Dios haya sua alma (Tumbo negro de la Catedral de Santiago). Siempre aya gran renerecia (Partida 3.", tít. II, ley III).

(d) Ou cartas, que ajamos contra vos (Tumbo del Obispa- do de Mondoñedo). Ayamos en nos *forte fet (Fuero Juz- go-Pról.-IX).

(E) Et non o ajades acatado (Carta de la Sinagoga de Toledo á la de Jerusalem).

(F) Aya7i en si tres cosas (Partida 3."). Os Beys hajan por esto mercede (Carta do Foro dos Cregos da Crunna). Todas las cousas que eles ajan (Id.)

Pretérito imperfecto. Este tiempo se romanceó con- servando las radicales latinas y con el cambio de las desinen- cias eham, ebas, ebat, etc. en ¡a, ías, íamos, iades, ía?i, según lo ya sentado.

49

LAT.

ROM.

MOD.

KEQ.

eham \ehas

Hab.'^f«^ lebamus

lebatis

ehant

ía Vías

Hab>> (^) uamos

líades (e)

! ían (f)

ia

Vías

Hab-''> úamos

fiáis

ían

ía

Vías

Hab.'í«

uamos

fiades

ian

(c) En que anno, et mes, et dia había nascido v'Carta de la Sinagoga do Toledo á la de Jerusalem). Tal cosa que nos yo aiiia a dar (Partida 4.", tít. XI, ley XIII).

(e) Hahíades mala voluntade (Carta de la Sinagoga de Toledo á la de Jerusalem).

(d) Cosas que los omnes aviant mal usadas (Fuero Juz- go—Pról.) Los mezquinos non avian esperaucia (Id. Pró- logo-IV).

Segunda raíz. Este tiempo sufrió las siguientes modi- ficaciones: Cambió la a radical en o (hoy se convirtió en u) en todas sus personas. Sufrió la pérdida de la u. Mudó la i de la terminación en e en la x>rimera persona y en o en la terce- ra, ambas del singular. La tercera de plural permutó la u de la terminación en o, y la e de las radicales en ie.

LAT.

ROM.

MOD.

REG.

iUi

viiisti

e(A) \dste

Hob> (^) \imos

listides

\istc

i Viste

Hab.^^.^ nmos

listedes

Hab.'"^.*^ mimus

luistis

Hub.V

\imos

listéis

\ iierum

\ieron (f)

1 ieron

\ ieron

(a) De a nojar non oiive sabor (A.yras Nunnes).

(C) l)esi)ues que las ouo fechas (Partida 3.") Si ovo y al- guna fuerza (Fuero Juzgo lib. II, tít. I, ley V). Ouvo dous fiUos (Tumbo negro de la Catedral de Santiago). Mío Cid ouvc moyllor Lonna Ximena (Id.)

(f) No houvero vcrgouha (Ayras Nunnes). Ovieron sed en Horab (Fuero Juzgo-lib. XII, tit III, ley XV).

-60-

Primero y seg^indo derivados.— 1j^ primera y tercera for- ma del pretérito imperfecto de subjuntivo se lian romanceado con las mismas irregularidades que las personas del tiempo de que se derivan, que es el pretérito perfecto, ó sea la segun- da raiz, si bien sujetándose, en cuanto á las terminaciones, á las leyes generales.

LAT.

ROM.

MOD.

REG.

¡erem

\iera

iera

iera

eres

[ieras

ieras

leras

Hab.

eret eremus

Hob.h^^^í^) \ierainos

\ia-amos

Hab.

iera icramos

eretis

\ ¿evades

icrais

iérades

erent

\iera7i

Heraii

leran

(c) Que a morrer olivera por el entom (Gongal ' Eanes do Vinbal).

LAT.

ROM.

MOD.

REG.

tiissem

iese

¿ese

iese

uisses

ieses

[ieses

ieses

Hab.

uisset uissemos

Hob. r^^ (c) \iesemos (d)

Hub.^.f^

usemos

Hab.

iese iésemos

uissetis

iiesedes

leseis

ii'sedes

uissent

Heseti (f)

Hesen

'lesen

(c) Sin que neste tempo ovese victoria (Historia gótica de D. Servando). Se nom ouvesse medo (Tensón entre Bernal de Bonaval y Abril Pérez). Lo que oiiiesse menester (Parti- da 3.% tít. H.leyH).

(d) Con quien non ouiessemos tregua (Partida 5.-'', títu- lo IX, ley XIH).

(f) De los que ouieesen por fijado (Partida 3.°, títu- lo n, ley H).

Tercer derivado. Siguió la misma marcba en el roman- ceo que los anteriores

51

LAT.

ROM.

MOD.

REG.

n

iere

iere

iere

»

Vieres (b)

teres

teres

» »

^^^]iere (c) levemos

Hub

iere iéremos

Hab.

iere ii'' remos

»

ieredes

iéreis

ieredes

»

^leren

f

leren

leren

(b) Las cosas q. ouieres menester (Partida 4.*, títu- lo XXVII, ley III)

(c) Si non oíñere edad cumiDÜda (Partida 3.*, tít. II, ley II). Se peleja sobr ' ela ouver (Alfonso— IX), Si non oviere fiios legítimos (Fuero Juzgo— lib. III, tít. IV, ley I). Que over pascioneria (Id. Pról-X).

(f) Quando non ovieren ninguna cosa (Fuero Juzgo, li- bro I, tít. II, ley VI).

Terceka raíz. Se romanceó, según queda dicho al tratar de la conjugación regular, ó sea añadiendo al infinitivo haber las desinencias e, as, a, etc.; pero perdió aquél, por sín- copa, la letra e, como se observa en el cuadro.

LAT.

ROM.

MOD.

REG.

D

'r¿' (a)

^ré

eré

»

ras (b)

ras

eras

»

\re?nos{D)

Hab.

Hab. ^^''

n

rem os

eremos

»

\ redes

rcis

e redes

|ríín (f)

ran

HrCi^

(a) a mentir Ih ' averey (Pero Meogo).

(b) Avras ende loancia (Fuero Juzgo Pról.-IX).

(c) Habrá la pena (Fuero Juzgo lib. XII, tít. II ley VII).

(i?) Avremos dos gualardones (Fuero Juzgo— lib. XII, tít. II, ley I). ^

(b) Avran esperanza mas de veuzcr ¡(Fuero Juzgo— li-

62

brol. tít. II, ley VI). Ellos habrán la pcuaque fue establecida (Fuero Juzgo— lib. XII, tit. I, ley II)

Derivado. La segunda forma del pretérito imper- fecto de subjuntivo so romanceó de la misma manera que su raiz, pero añadiendo al infinitivo las terminaciones ía, ías, etc.

LAT. ]

ElOM.

MOD.

REG.

»

ría

ría

eria

»

rías

ñas

ierías

" Hab. »

ría (c)

riamos

ríades

Hab./^í^

\ riamos

riáis

Hab.H'''>

\eriamos

leriades

»

rían (f)

rían

^rian

(c) Nem pesar non averia (Pedr' en Solaz). Si lo fiziese, aviríe maior danno (Fuero Juzgo— lib. VI, tít. IV, ley III). Auría muy grand culpa (Partida 5.", tít. IX, ley IX).

(f) Aurian muy gran deshonrra enello (Partida 3.", ti- tulo II, ley III).

Gerundio. Cambió la e de la terminación latina en ie en el lenguaje moderno, pues en el primer romanceo se halla sin esta modificación, (1) v. gr.: Avendo de seer destruido ou- tra vegada (Historia gótica de D. Servando). Non auíendo entre ellos embargo (Partida 4.", tit. XIX, ley V),

Participio.— Mudó la ¿ en d; de habito, habido; v. gracia: Quantas pestilencias son ávidas (Fuero Juzgo— hb. II, títu- lo I, ley VI).

Por los cuadros anteriores bien se echa de ver cuan mal Ijai'ado salió el verbo liaberc de las inexorables garras del ro- manceo, pues que en algunas formas apenas se conoce su es- tructura latina.

(I) si hieii lio hubo alteración en las jetias do la teniiiiiacióii latina, ocurrió ol cambio do la a radical en uu en aljiunos pasajes, \ . >¿y.: K ouroul' a mayor parte ca todo ben merecía.

(Cantiga de Alfonso X).

53 - Ser (1).

El verbo esse, llamado por los filósofos verbo por excelen- cia, pasó tan modificado á nuestra lengua que, x)ara adquirir carta de naturaleza en ella, hubo de despojarse de parte de su conjugación, cuya desnudez cubrió con girones arrancados á la ajena; por lo demás los tiempos, que quedaron, pasaron así incorruptos al idioma castellano, si bien con las modifi- caciones generales. Tal es el verbo se7% cuyas variaciones y desinencias se explicarán en los paradigmas que siguen.

Infinitivo. -El infinitivo .secZere dio materia para formar el verbo ser, perdiendo la d de las radicales además de la omisión de la e final; después se convirtió en ser (2). Sirvan de ejemplo los siguientes: Si el furto pudiere seer provado (Fuero Juzgo— lib. VII, tít. I, ley I). Si el siervo pudiere se?- fallado después (Id— lib. IX, tít. I, ley IV). Le deue ser otor- gado (Partida 5'^, tít. XII, ley XI). Por seer assy com' en dis- ser (Tensón entre Bernal de Bonaval y Abril Pérez).

Gerundio— Se formó del de igual clase de sedare, per- diendo la d en el primer romanceo, como se nota en los si" guientes pasajes: En Santyago sende' albergado (Ayras Nun- nes). Seendo estranno (Fuero Juzgo— Pról.-X).

Después admitió en sii lugar una y para facilitar la voca- lización, según se observa en este ejemplo: Non sej/endo el ve- cino en la tierra (Fuero Juzgo lib. X, tít. III, ley IV).

Por último se convirtió en siendo, como se usa en la actua- lidad en el lenguaje castellano.

(1) Por más (|ue los cuadros del verbo anterior y los (¡ue en ol trascurso do esta obra pro[iondrenios no tienden ;i otra cosa sino á facilitar en simples ejerci- cios demostraciones comparativas para el exacto conocimiento do la irregularidad del verbo castellano, prescindiremos de regularizar éste y el verbo ir, toda \ez que á los primitivos ron)anceadores i)lu,uo zurcir el paradigma de sus conjugacio- nes con retales de tan diversa naturaleza sin temor á la censura de las generacio- nes venideras; ¡¡ero, como abundan en nuestro siglo los Zoilos y Aristarcos do niaciuiavélicas intenciones, |)rocuraronios evitar los crueles efectos de su furibun- da zarpa, sicpiiera sea esquivando el anatema que con denuedo y valentía fulmina en su célebre epístola el Principe de los poetas, cuando dice: Humano capite cer\icem pictor e((uinam Jungere si velit et varias inducerc plumas. (2; En los documentos antiguos es más frecuente la priniora forma.

54

Primera raíz. Se romanceó del tiempo correspondien. te del latino esse, del modo que á contiimación expresamos:

JjíL2)rimera persona conserva la s, cambia la u en o y perdió la m final. Para suavizar el mal efecto que produciria el soni- do largo y cerrado del monosilabo so, se le añadió otra o, que se sustituyó después con una y.

La segunda persona aumentó las dos letras latinas (es) con una e y una r.

Ija, tercera es la misma latina con pérdida de la t (1).

La j9r¿7»era de plural cambia las dos ues en oes.

La segunda toma como primera silaba la de las primeras personas (so) y muda la ¿ en fZ y la ¿ en e de su correspondien- te latina (2).

La tercera perdió la ¿ y cambió la u en o.

LAT.

ROM.

MOD.

REO.

Sum

SoO (A)

S02J

)>

Es

Eres (b)

Eres

»

Est

Es{G)

Es

»

Swnus

Somos (d)

Somos

l>

Estis

Sodes (e)

Sois

1)

Sunt

Son (F)

S07l

»

(a) Ca SOO cord* e leal (Affonso Eanes de Cotom). Soy mal rey (Eomancero del Cid).

(b) El mió fiio ¿por que eres engannado (Fuero Juzgo libi'o IV, tit. II, ley XIV).

(c) Atal es cuerno aquel que mata (Fuero Juzgo li-

li) Hallamos en el Fuero Juzgo la forma sei/e (del latino sedet), como se ve en este ejemplo; El que seye á la diestra parte (L. XII, tit. III, 1. XV.

(2) Parece haberse romanceado en esta forma: La segunda persona del verbo 'esse (cstis) se con\irtió primero en sedes por metátesis de In primera silaba y cambio de letras en la segunda: después permutu la primera e en o, originándose sodes, y por último mudó la e en i y suprimió la rf, dando margen al sois moder- no. Véanse los ejemplos del cuadro en los que se encuentran aquellas formas, gl bien la primera es de documento más antiguo que la segunda.

55

bro rV, tít. II, ley XIV). Que e orne homildoso (Carta de la Sinagoga de Toledo á la de Jerusalem). Ke no vale de Con- sogra (Historia gótica de D. Servando). El que yo frucho muy poiant (Fuero Juzgo— Pról.)

(d) Nos somo& tenudos de gualardonar (Fuero Juzgo libro V, tit. I, ley I).

(e) Sodes bornes de muita sapenga. (Carta de la Sina- goga de Toledo á la de Jerusalem). Sedes bem razoada (Pdr' Amigo). D' ella sois amado (Romancero del Cid).

(f) a todos los que son sobre térra (Fuero Juzgo— li- bro II, tít. I, ley III). Mucbos omnes sont de tan grant porfía (Id.-Pról.-IX).

Frimer derivado.— "EA imperativo se formó del propio tiempo del verbo sedera, perdiendo la e y la íZ radicales; en lo demás siguió las reglas de la conjugación regular.

r

LAT.

ROM.

MOD.

REG.

Sed.S^, ¡ete

Se Sede (b)

Se Sed

»

»>

(b) Seet obedientes a todos (Fuero Juzgo Pról. -IX).

Segundo derivado. El presente de subjuntivo se formó del mismo tiempo perteneciente al verbo sedere, sujetándose á las observaciones generales y perdiendo la e y la íZ ra- dicales.

Sed.

LAT.

eavii

leas

]eat

\eamus

\eatis

^eant

S.

ROM.

ca (a) eas (b) ea (c) ea??ios(D) eades (e) can (f)

S.

MOD.

ea ,_

eas

ea

\eamos leáis ^ean

REG.

(a) Sea después de mi muerte de los del fuego durable,

56

(Fuero Jiizí?o— lib. XII, tít. III, ley XV). Eu sc.ja voss ' orne esta vegada (Podr' Amigo).

(b) De noite seas trasffuraado (Johan Ayras).

(c) Sea sierva del seniior (Fuero Juzgo lib. III, tí- tulo II. ley IV). Maguer que seya tormentado (Id. lib. II, tít. IV, ley IV). Maldito seia (Alfonso XI). Seja maldito a sétima gearazon. (Carta de venta de heredad y voz en San Jurjo das Marinas).

(d) Non seamos tales como son las gentes non fieles, (Fuero Juzgo— Pról. -IX).

(e) Seades mansos et mesurados (Fuero Juzgo Pro. logoIII).

(f) Amos sean metidos en poder del primer marido (Fuero Juzgo -lib. III, tít. II, ley VI). Maguer que seyan de furto (Id.— lib. XI, tít. III, ley I).

Pretérito imjJci'fecto.—Aiuiqne hemos hallado en docu- mentos antiguos algunos pasajes (1) del romanceo del pretérito imperfecto del verbo sedere; sin embargo no se vulgarizó su empleo quedando relegadas al olvido tales desinencias.

El verbo ser tomó este tiempo del correspondiente del verbo esse casi incorrupto, por lo cual no consignaremos cuadro, y solólos siguientes ejemplos relativos al mismo: Por aventura era ja masceido (Carta de la Sinagoga de Toledo á la de Jerusalem). Nuestras leyes eran honestas. (Fuero Juzgo— lib. XIÍ, tít. II, ley I). En cuyo poder ante eran (Partida 3."— tít. 11, ley III).

Tercera raíz. Pocas fueron las modificaciones que sufrió este tiempo al romancearse del respectivo del verbo esse. Jjíi prÍ7Jier a 2)e7'sona de sinf/ular pasó incorrupta. La segunda cambió la i final en e, lo mismo que la tercera. La primera de plural muáó la íí en o. La segunda cambió la desinencia istis en ístedes. La tercera, además de la pérdida de la t, sufrió la permutación de la í¿ de la desinencia en o.

(1) Aoroncoii do Hoy que em Toledo lia (Poema da Cava) Sedia la fermosa, sen furto torcendü (Estovan Coelho).

67

LAT.

ROM.

MOD.

REG.

ii Vis ti

Fu. ji7?ms

jistis

i erunt

Fu.

Viste Me) \i7nos íistedes (e) [eron (p)

1* Viste

Fu. :^:

jimos listéis ' ero7í

»

I)

(a) Leixarom-me qual/z^y nado (Ayras Nurinea). Como eu m. mrz. filia q/o?/ do... (Carta de venta de heredad y voz en San Jurjo das Marinas). Escribano publico que fui presente (Foro del Monasterio de Arnoya).

(c) La raugier que fue sierva (Fuero Juzgo— lib. III, titulo II, ley IV). Presto foy a elles entrado et filhado (Poema da Cava). Como ansi foe (Historia gótica de Don Servando). Esta lee fo fecha eno sexto concello (Fuero Juzgo— Pról.)

(e) 'Kfostes vossa via(Ayras Nunnes).

(f) Los sanctos padres que fueron por todo el mundo (Fuero Juzgo— lib. XII, tit. II, ley I). Foron mandadas eunos otros concellos (Id.— Pról. -XV).

Primero, segundo y tercer derivado.— Jjdt.-^xh\ie,xü y ter- cera forma del pretérito imperfecto de subjuntivo y el futuro imperfecto del mismo modo, como derivados de la segunda raíz, conservan las radicales de dicho tiempo y las terminaciones de la conjugación regular.

LAT.

ROM.

MOD.

REG.

orem

¡ era

\era

ores

{eras

\eras

F.

oret oremus oretis ^orent

Fu.

)era (c) lí'ramos lérades (E ' eran

Fu

^era

'eramos ¡erais I eran

(c) Si nou foera o maldito Don Oppas (Historia gótica

58

de Don Servando). Hasta que fuera de dia (Romancero del Cid).

(e) Catado non persigadcs a o quo foradcs tidoR de muito honrar (Carta da la Sinagoga de Toledo á la de Jerusalem).

Fu.

LAT.

issem [isses \isset \issemus [issetis

issent

ROM.

Fu.

ese .eses jese (c) jésemos (D ' esedes

sen (f)

MOD.

Fu.

ese eses )ese

ícsemos 'éseis esen

REG.

(c) 'Non fuesse en U tierra (PartidaíS.*, tit. II, ley Vil). Como si fosse demandado (Fuero Juzgo— Pról.-I).

(d) Fuessemos tenudos de circuncisar nuestras carnes (Fuero Juzgo -lib. XII, tit. III, ley IV).

(f) Dineros que non fuessen de su señor (Partida 3.", título II, ley VIII). Ante que fose)i reys (Fuero Juzgo -Pról.-II).

LAT.

ROM.

MOD.

REG.

»

^ere

ere

i>

»

íeres (b) j ^eres

»

»

»

Fu. Yr (^), , ¡eremos (d)

Fu. ^^r

¡eremos

[éreis

»

i>

^éredes

»

1)

eren (f)

eren

»

(b) Mientre/ííeres mancebo (Fuero Juzgo lib. IV, tí- tulo II, ley XIV).

(c) y esto fuere mostrado (Fuero Juzgo— lib. III, tí- tulo II, ley V). Si man tiniente non fuer presto (Id. lib. IX, título II, ley IX). For cruel contra sos poblos (Id.— Pró- logo-III).

1

-59

(d) Mientre que formos todos de un corazón (Fuero Juzgo— Pról.-IX).

(f) Aquellos hermanos que fueren de un padre (Fuero Juzgo— lib. IV, tít. V, ley IV). Si non foren penados ídem Prólogo-XII).

Terceea eaiz. Nada tenemos que añadir á lo con- signado acerca del futuro imperfecto de indicativo y de la segunda forma del pretérito de subjuntivo de todos los verbos; tan sólo pondremos á continuación los cuadros relativos al que nos ocupa.

LAT.

EOM.

MOD.

REG.

»

))

»

ieré

\erás (b) C5 ¡era (c) ieremos ¡eredes \eán (f)

eré eras

[eremos eréis ^erán

» » »

0

1) »

(b) Non serás rey (Fuero Juzgo Pról.-II).

(c) Será^Q nuestro regno (Fuero Juzgo lib. V. tít. I, ley II).

(f) Los suyos serán más fuertes (Fuero Juzgo —lib. I, tít. II, ley VI).

LAT.

ROM.

MOD.

REG.

»

ieria (a)

lería

u

»

\erias

[erias

u

»

g ]eria (c)

g )er¡a

»

\eriamos{ii

\eriainos feriáis

»

»

¡eríades

»

1)

\eríaii (f)

erian

»

(a) Que leda que eu sería (Bcrnal de Bonaval).

(c) Tuerto sería que... (Fuero Juzgo - lib. VI, tít. V, ley XV). A cabaleria Christiaa serie nombre fasta deceseismil (Historia gótica de D. Servando).

60-

(d) Seriemos temidos de lo facer (Fuero Juzgo— lib. XII, tít. III, ley IV).

(f) Os que fugimos sericm dous rail (Historia gótica de D, Servando).

El idioma castellano adoptó como pasiva, desde que los primeros, albores de su origen alumbraron el mundo cientí- fico, la gótico-romana, ó sea la introducida en el romance formulada con el verbo aer y el participio pasivo, la cual fué escogida por los visigodos para hacerse entender lo mejor po- sible con los vencidos, pues aquellos talludos veteranos de la horda invasora, no hallándose ya en edad á propósito para decorar la tramoya de terminaciones consignadas en las conjugaciones pasivas, que tantas y tan repetidas palmetadas costó á los venes alumnos que se sometieron á la dura férula de los dómines de latinidad, prescindieron de la pa- siva simple, que comunmente usaban los romanos, optando por la compuesta.

Esta forma de j)asiva también se ve empleada en los clásicos de latinidad, pero solamente en los pretéritos per- fectos, pluscuamperfectos, futuro perfecto y futuro de subjun- tivo, y formulada con el verbo ser y el participio pasivo del verbo correspondiente, que le comunica idea de pasado, V. gr. fui amado, amatus sum ó fui, había sido amado, amatus eram ó fueram, habré sido amado amatus ero ó fue- ro, etc.; en los demás tiempos hay formas simples, según aparece en los paradigmas de conjugación latina.

El nuevo romance, al formar la pasiva con el auxiliar ser y el participio pasivo , faltó en algunos casos á las leyes de la Lingüística, uniendo un participio pasado á un tiempo de presente ó de futuro; mas como el uso es el juez arbitro de las lenguas, admitida así la pasiva, es buena en concepto de los filólogos, por más que repugne á la filo- sofía del lenguaje, aun cuando no introduce ambigüedad en el mismo. Veamos ahora como pasó esta forma de pasiva á nuestra lengua en cada uno de sus tiempos.

Queda expresado que en el idioma latino había dos clases de pasiva, una simple empleada en los presentes, pre-

61

iéritos imperfectos y futuro imperfecto, y otra compuesta que se usaba para los tiempos ya mencionados.

Formábase la pasiva del yretérito perfecto usando indis- tintamente el presente de indicativo ó el pretérito perfecto del verbo esse unido al participio pasivo del verbo corres- pondiente. V. gr.: activa, amavi; pasiva, amatxis suní ó ama- tus fui, verdadera aberración filológica que fundió en un solo tiempo el significado del presente y del pasado, pues el primer compuesto significa soy ó estoy siendo amado, y el segundo /z¿í ó estuve siendo amado. El lenguaje castellano enmendó este defecto llevando el amatus sum para la pasiva del presente romanceado con las palabras soy amado, y el amatus fui para la del pretérito iierfecto con las voces fui amado.

Usábase la pasiva del pluscuamxyerfecto empleando indis- tintamente el pretérito imperfecto y el pluscuamperfecto del auxiliar esse, unidos oXpiarticipio pasivo, diñi: había amado, amaveram; pasiva, amatus eram ó amatus fueram; pero en español el amatus eram sirvió para formar la pasiva de pretérito imperfecto romanceado en: era amado, y el amatxis /í¿e/-am para la ^e\ pluscuamperfecto, fuera amado (1).

El futuro imperfecto formó también su pasiva de una manera análoga á los tiempos anteriores; pero no deducida de la pasiva del futuro perfecto, sino formada de la palabra compuesta seré y del participio p^asivo, en esta manera: seré amado, pues, según queda dicho, el amaho de los lati- nos no se romanceó al castellano.

El pretérito perfecto de subjuntivo tiene en la activa la-

(l) Una de las particularidades (|uc lioiie la i'onjujjaoióii gallega es la do haber conservado incorrupto de la lengua latina, como tiLMiipo simple el pluscuamper- fecto de indicativo, ¡iiies que en otras lenguas ha desaparecido como sucede en castellano, francés, etc., sustituyéndose dicho tiempo por medio de una |)erifrasjs que viene á expresar la misma idea. Si bien es cierto ([ue en el lenguaje que hoy empleamos no existe dicho tiempo, ni por lo tanto su |)asiva, sin embargo en castellano anterior al actual existia tal pasiva en el pluscuamperfeito, según lo domuestran los siguientes ¡lasajes del l'uero Ju/.go: llévese untregar daquel á (juieii íuffcí riniiir^lada la cos;i (iib, II, lil. I, le\ \X.IY). Deven amos a\er danno, |)ürque el uno fuera ra/.on de muerle por su grado (Iib. VI, tit. V, le) IV . si aquel á (|u¡en íuera la cosa empcnnada primeramiente sopiera el enganno (Iib. Vil tit. V, ley VIH).

62-

tína el vocablo amaverim por (ejemplo) y en la voz pasiva amatiis sin ó amatus fuerim. El primero se romanceó al castellano en su equivalente sea amado para el x>fcsente del mismo modo; pero el amatus fuerim quedó sin valor en nuestro idioma, porque, debiendo ser aplicado al pretérito perfecto, carece de tal tiempo el castellano por no haber sufrido romanceo el amaverim de los latinos.

El pluscuamperfecto de subjuntivo, amavissem, tiene por pasiva amatus esseni ó amatus fuissem, la cual debiera distri- buirse entre este tiempo y el pretérito imperfecto del mismo modo; pero no sucedió asi, sino que quedó sin aplicación el amatus fuissem en el pluscuamperfecto, toda vez que no se romanceó este tiempo, y el amatus essem no se aplicó al pretérito imperfecto por haberlo hecho en las tres formas, amara, amaría y amase, las cuales constituyen cada una un tiempo con diversos significados, de manera que, habiéndose romanceado también del mismo modo el verbo ser, como hemos visto, claro es que las tres formas de éste han de formar la pasiva juntamente con el participio correspon- diente, asi tendremos: amara, pasiva fuera amado; amaría, pasiva sería amado; aunase, pasiva/¿íese amado-

Finalmente al amatus fuero seria de pasiva al amavero de subjuntivo, cuya pasiva pasó á formar en castellano la del fu- turo imperfecto del mismo modo: amare, pasiva fu£re amado.

Queda sentado, pues, que la pasiva, formada con el verbo ser y q\ participio pasivo, es de origen latino, toda vez que, según hemos visto, la empleaban nuestros dominadores los romanos además de la pasiva simple. Réstanos expresar la manera como la nueva lengua indica la pasiva en los tiempos no romanceados. Ya se ha dicho que en estos casos sustitu- yó las formas omitidas por medio del auxiliar haber y el participio pasivo del verbo que se conjuga; ahora bien, para formar la pasiva de dichos tiempos compuestos, no hay más que intercalar entre las dos partes el participio pasivo del verbo ser, del modo que señala el cuadro siguiente:

63

TIEMPO ACTIVA PASIVA

INDICATIVO

Prptpritn nprfprtn jHenmndo He sido amado.

Prctonlo pcriecto ÍHube amado Hube sido amado.

Pretérito pluscuamperfecto. . Había amado Habia sido amado.

Futuro perfecto Habré amado Uabré sido amado.

SUBJUNTIVO

Pretérito perfecto Haya amado Hava sido amado.

( Hubiera amado . . . . Hubiera sido amado. Pretérito pluscuamperfecto. .¡Habría amado Habría sido amado.

'Hubiese amado. . . . Hubiesi- sidoamado. Futuro perfecto: Hubiere amado. . . . Hubieresido amado.

Como complemento de lo que llevamos dicho menciona- remos algunos ejemplos: Son ya condapnados (Fuero Juz- go— Pról.-XII). Sea da^mado et penado con sos companne- ros (ídem). De todos seras temido (Romancero del Cid). Quan- to val la cosa q}ie. fue furtada (Fuero Juzgo ley VII, tit. I, lib. IV) Devese entregar daquel á quien fuera emprestada la cosa (ídem— lib. II, tit. I, ley XXIV). Foron mandas ennos otros concellos (ídem Pról.-XV). Los dichos de los testigos q fuere aduclios (Partida 5." tit. V, lib. XXXVI). Aquellos qiie foren aliados en estimal (Fuero Juzgo— Pról.-XII). Si tal dote como esta fuese apreciada (Partida 4." tit. XI, libro XXII). Deve ser guardada (Partida 5.", tit. V, li- bro XXXVIII).

, CAPÍTUlfO Y

Pérdida de lo» tiempos de oiiligacióii.

SUMARIO

Cómo se formaban en latín. Razón fonética en qué se fundó la nueva len- gua para rechazar tales tiempos de futuro. Circunloquios con que se sustituyeron. Indicativo: Presente. Pretérito imperfecto. Pretérito perfecto. Pluscuamperfecto. Futuro imperfecto. Subjuntivo : Pre- sente.— Pretérito imperfecto. Pretérito perfecto. Pluscuamperfecto. Circunloquios que traducen las perífrasis latinas amaturus ero y ama- turus fuero. Circunloquio que sustituyó al amaturum esse. Gerun- dio de obligación castellano. Cómo se forma la pasiva latina de los tiempos de obligación. Cómo se traduce en castellano. Ejemplos.

Había en la lengua latina una conjugación que se formu- laba con el participio de futuro en iirus auxiliado del verbo esse, cuyos tiempos eran todos de futuro con relación á las épocas de presente y de pasado relativas á la conjugación ordinaria ó de tiempos llanos.

Estos circunloquios son los llamados por los gramáticos tiempos de obligación, que no pasaron al romance castellano quizá por el áspero y estridente sonido de la r, que forma ar- ticulación silábica con el disonante de la cerrada u, pues nada de agi'adable y harmonioso tiene el sonido de amatu- rus, y por eso la lengua hija cerró sus puertas á tal vocablo, sustituyéndolos con infinitivos regidos do la preposición de (1) (cuya partícula le comunica idea de futuro) y con la

(1) En la .-iiitigíJüdad siiulu verse susliluidü esta preposición por la partícula a con el valor do miuólla, i-ouio puedo verso oii ilgunos de los ejemplos quo citamos.

66

anteposición á ellos del verbo haber (1), dilatado rodeo que encierra en su frase más suavidad y dulzura que el de los tiempos de obligación de la conjugación latina. He aquí aho- ra la manera cómo se instituyeron éstos en los tiempos ó res- pectivas épocas de la conjugación castellana.

Indicativo. Se formulaba el inesente de indicativo en-i tre los latinos con las palabras canaturus sum, tiempo que equivalía al futuro imperfecto de la conjugación llana; susti- tuyese en castellano con la perífrasis he de amar, equivalen- te á tengo de amar; ejemplos: Por decir que lo a de haber (Fuero Juzgo Pról.-VI). Nen los monimentos que an de venir (ídem).

El ¡pretérito imperfecto de obligación latino amaturus eram, pasó al castellano sustituyéndose con las palabras ha- bla de amar en la acepción de tenía de amar, v. gr.: Tal cosa que nos yo auia a dar (Partida 4.", tit. XI, ley XIII). Aquellos que avie7i a aver aquella manda (Fuero Juzgo— lib. II, títu- lo V, ley XIII).

Reemplazan al amaturus fui en e\ pretérito jperfecto cas- tellano las perífrasis hube de amar ó he de haber amado con el significado de tuve de amar ó tengo de haber amado; por ejemplo: Non la entregó al día que la ovo á entregar (Fuero Juzgo— lib. II, tít. I, ley XXIV).

Las palabras amaturus fueram formaban el pluscuam- perfecto, las cuales fueron sustituidas por la frase había de haber amado.

El futuro imperfecto se expresaba en latín con las voces amaturus ero, equivalentes en la nueva lengua á la expresión habré de amaró tendré de amar, v. gr.: A mentir Ih' averey (Pero Meogo). Yo me lo habré de hacer (La Celestina).

Por último, el futuro perfecto lo indicaban con el rodeo amaturus fuero, que se reemplazó en castellano con habré de haber amado (tendré de haber amado).

Subjuntivo.— Formaban los latinos el presejite con el amaturus sim, equivalente en castellano al rodeo haya de

(1) Alguna vez 3c lialla en su lugar el verbo s:r, por ojompio: nqucllos que ton de t^enir (Fuero luzgo— l'rol. XV).

67

amar (tenga de amar): Non ayana facer costa) Partida 3.", tít. XXII, ley VI).

D ' este corvo non posso escapar que d ' el non aja escarnho a tomar.

(Johan Ayras)

El pretérito imperfecto era el amaturus essem, represen- tado en castellano por cualquiera de las tres formas hubiera de aviar f habría de amar y hubiese de amar; sirva de ejem- plo: Que a morrcr ouvera por el (Gonc^al Eanes de Vinhal). Porque aurian a cotender sus parietes (Partida 3.* tít. XIV, ley XIV). Qaado oiiiese a to??iar al señor (Idem-tit. XXVIII, ley XLVI).

El amaturus fuerim de los latinos se tradujo al pretérito perfecto con la expresión liaya de haber aviado-

Cualquiera de los circunloquios castellanos hubiera de haber amado, habría de haber aviado y hubiese de haber aviado sustituye el amaturus fuissem de la lengua latina.

Finalmente el futuro imperfecto, hubiere de aviar, y el perfecto, hubiere de haber aviado, se corresponden con los mismos circunloquios de los futuros respectivos de indica- tivo amaturus ero y aviaturus fuero; v. gr.: Si por ventura non pudiere seer en el pleyto, e oviere de yr en otras partes (Fuero Juzgo lib. II, tit. III, ley X). Porque son muy luenne, e ovieren de dezir su testimonia a alguno. (ídem lib. II, tít. IV, ley V).

Infinitivo.— El aviaturuvi esse, futuro 'priviero de in- finitivo, se romanceó al castellano con las voces haber de amar.

Por último se ha formado en español un gerundio de obligación á semejanza de los tiempos que preceden, como se ve en el rodeo habiendo de amar.

Todos estos tiempos formulaban su pasiva en la lengua latina con el participio de futuro terminado en dus y el auxi- liar essc correspondiéndose en castellano con los propios tiempos activos en pasiva, como lo demuestra el siguiente cuadro:

-68-

IriEMPO

ACTIVA

PA'9IVA

Presente

Prctórito imperfecto Preti'rit) perfecto. .

Ídem

Pluscunniperf.'cto . Futuro imperfecto, . Futuro pcrfectu . . ,

Presente

Pretérito imperfecto

Pretérito perfecto. .

Pluscuamperfecto. .

Futuro imperfecto , Futuro perfecto. . .

Gerundio.

INDICATIVO

He de amar He de ser andido.

Habl.i de amar Hahia de ser amado.

Hul)e de amar Iluhe de ser amado.

F[i' di' lialier amado He do lial)er sido amado.

Ilabia de lial)er amado. . . Ilaliia de iial)er sid'i amado.

Hai)ré de amar. Hal)ré de ser amado.

Habré de bnber amado. . . llal)ié de haber sido amado.

SUBJUNTIVO

Haya de amar Haya de ser amado.

ilubiera, habría y hubiese Hubiera , habria y hubiese

de amar de ser amado. ^

Haya de haber amado . . . Haya de haber eido amado. Hubiera, habria y hubiess Hubiera, habria y hubiese

(le haber amado de haljer sido amado.

Hubiere de amar Hubiere do ser amado.

Hubiere de haber amado . . Hubieredehabersidoamado

INFINITIVO

Haber de amar Haber de ser amado.

Habiendo de amar Habiendo de ser amado.

Hallamos en documentos antiguos los pasajes, que cita- mos á continuación, relativos á la pasiva: Cedo a de ser destruida (Carta de la Sinagoga de Toledo á la de Jerusa- lem). Non quisseron volver a Jerusalem avendo de ser des- truido outra vegada (IdemV Ha de secr penado (Fuero Juz- go—lib. XII, tít. II, ley X),

CAPÍTUIfO VI R^MnaiiecM» «le Ion vei*l>oN ii*rofB^iilai*em.

SU MARIO

De dónde proceden y cómo se romancearon los verbos tener, poner, venir, valer y salir. Igualdad en algunas de sus irregularidades. Modificacio- nes que presentan en sus tiempos, raíces y derivados, y en el infinitivo, gerundio y participio. CuaLÜros v ejemplos. Romanceo de los verbos estar y andar. Qué tiempos irregulares se corresponden con los del verbo tener. Alteraciones que presentan en los demás. Cuadros y ejemplos.

Después de lo que queda dicho acerca de la conjugación, réstanos presentar algunos verbos que por su estructura especial no se acomodaron del todo en su romanceo á cada uno de los tres modelos de conjugación regular, cir- cunstancia que dio margen para que los gramáticos los con- siderasen en grupo aparte, denominándolos verbos irregu- lares.

Ya hemos visto las modificaciones que presentan los ver- bos haber y ser en su conjugación; procederemos ahora á la exposición de las de los demás, agrupándolos conforme á las analogias de su irregular estructura.

T<»iiei*.

Los verbos tener , poner , venir y valer sufrieron una alte- ración idéntica en la primera y tercera raiz y sus derivados, como luego veremos,

El infinitivo latino tenere, parecido en su significación y

-70

romanceo al hahere, pasó á nuestra lenj^ia prestando casi idénticos usos en las conjugaciones de los verbos. Tal es el verbo tener, cuyas modificaciones etimológicas vamos a con- signar.

Primera raíz. La primera persona de este tiempo se romanceó perdiendo la e, primera vocal de la terminación latina, y admitiendo una g en su lugar con el fin de bacer más suave el sonido de la n, que- sin esto formaría articula- ción silábica con la o final, resultando una desinencia de efecto desagradable.

La segunda y tercera persona de singular, así como tam- bién la tercera de plural, además de las alteraciones genera- les, se romancearon cambiando la e radical en el diptongo ie.

La primera y segunda de plural permanecieron inco- rruptas con las modificaciones generales.

LAT.

noM.

MOÜ.

iii:g.

60

.es

Ten.'^^ ¡emus

fetis

ent

Tengo (a) Tienes (b) Tiene (c) Tenemos (d) Tentdes (e) Tienen (f)

Tengo

Tienes

Tiene

Tenemos

Tenéis

Tienen

\es

Ten.*^ jemos

jedes

1 en

(a) Que yo tengo en las mis manos (Fuero Juzgo— li- bro XII, tít. III, ley XV). Tenlio que me faz deus gran bem (Ayras Nunnes).

(b) Si buena lanza tienes (Romancero del Cid).

(c) Aquel que tiene en su poderío ^Partida 3.*, tít. II, ley VII). Lo que Dios Padre tien en so poder (Fuero Juzgo Prólogo-VI).

(d) Non tenemos por derecbo (Fuero Juzgo lib. II, tí- tulo V, ley VIII). Asi como la abora temos (Archivo de la Encomienda de San Juan de Portomarín).

(e) Vos malamente tendes enemiga con el (Carta de la Sinagoga de Toledo á la de Jerusalém), Que tenéis aprisio- nado (Eomancero del Cid).

71

(r) Tienen alguna cosa (Fuero Juzgo— lib. V, tít. I, le}^ IV). Teñen algunas heredades (ídem). Porque i ustisa=^ tennen del e dereitura (Alfonso— X). Eano corazón tieneiit otra porfía (Fuero Juzgo Pról.-X).

Primer derivado. Este tiempo posee la particularidad de no admitir la irregularidad de su raiz; tan sólo pierde la terminación en el singular.

LAT.

ROM.

MOÜ.

REG.

TenJ^, \ete

Ten

Tmede

Ten Tened

Ten>,

Segundo derivado. Snfnó las mismas alteraciones que las de la primera persona de su raiz, como se ve en el cuadro.

LAT.

ROM.

MOD.

RKG.

\ea7n

íga (A)

\ga

\a

eas

\gas (B)

gas

\as

Ten. eat

Ten.Jí/« (c)

Ten Í7^

Ten.^

\eamus

)gamos{T>)

gamos

amos

\eatis

fgades (e)

gais

íades

\eant

^gan (f)

\gan

\an

(a) No me torne mas... ni las te)iga en el corazón (Fuero Juzgo-libro XII, tít. III, ley XIV).

(b) Que tu tengas oio a las manos dellos (Fuero Juzgo lib. IV, tit. II, ley XIV).

(c) Ni las tenga en el corazón (Fuero Juzgo lib. XII, tit. III, ley XIV).

(d) Nin que tengamos la feo do los cristianos (Fuero Juzgo— lib. XII, tit. II, ley XVI).

(e) Non mh' o tenliades vos por vilania (Ayras Nunnes). Tcnnades grande afincamento (Carta de la Signagoga ^q Toledo).

72-

(f) Maguer que la tengan luengo tiempo (Fuero Juz- go-lib. V, tít. I, ley IV).

Pretérito imperfecto.— En lo sucesivo no consigna- remos cuadro alguno del pretérito imperfecto, porque tanto en éste, como en los demás verbos no sufrió otras modifica- ciones que las de la conjugación regular ya mencionadas.

Segunda raíz.— Este tiempo siguió en su romanceo la misma marcha que su congénere del auxiliar haber; sin em- bargo, el cambio de la o radical en u se verificó más pronto en el verbo que nos ocupa.

LAT.

Tenu.

\it

\imus Hí^tis [erunt

RO.M,

ie \iste

Tov.io (c) \imos (d) iístedes vieron (f)

e iste

Tuv

te

REG.

\imos

físteis

ieron

Ten..

Mate

irnos ístedes ieron

(c) Lo que diz que el tovo (Fuero Juzgo lib. V, tít. I, ley V). De la heredad en quanto la tuuo (Partida 3.", títu- lo XXVIII, ley XLIV). Teve-sse por dessonrrado (Alfonso do Cotom).

(d) Toviemos por feo e por errado (Fuero Juzgo li- bro XII, tít. III, ley I).

(f) Tuuieron por bien de señalar tiempo (Partida 3.", tít. XXIX, ley I). Los préstamos que tovieron sus padres (Fuero Juzgo— lib. V, tít. I, ley IV). De como teveron todas las cosas en paz (Idem-Pról. XV).

Frimero, segundo y tercer derivado. La primera y terce- ra forma del pretérito imperfecto de subjuntivo y el futuro imperfecto del mismo modo, derivados de la segunda raiz, se han romanceado con las ihismas irregularidades que ella y de una manera análoga á los tiempos respectivos del ver- bo haber,

73-

LAT.

ROM.

MOD.

REG.

1 eren

iera (a)

¿eí-a

¿era

\eres

[ieras

[ieras

Ue/-as

Ten.%« . VK'ramos

fiérades

Ten ^^^'^^ ' leremus

rpQ^ Mera (c) Aeramos

Tuv '*.^^^ 'viéramos

feretis

liérades

rierais

erent

, ieran

[ ieran

\i6ran

(a) Se a podess' eu íi\h.Qx=^tevera m ' eude por bem andante (Joham Ayras).

(c) Si lo tuviera en su iuria (Fuero Juzgo lib. V, tít. I, ley V).

LAT.

ROM.

MOI).

RKG.

/ issem

iese

iese

dése

Usses

[iesse

ieses

yeses

Tenu.h'^^^^

nssemus

lissetis

Tov r.^^^^ ^^^ hcseirios

fiésedes

Tuv.%^^

iiesemos

liéseis

Ten.fe^^ \iesemos

liésedes

! issent

iesen (f)

' iesen

Hesen

(c) En quanto el la tuiiiese assi (Partida 3.', títu- lo XXVIII, ley L). Que'lo touuiese en su poderío (Id., titu- lo II, ley II). Que vos tevesse comigo (Pedr ' en Solaz).

(f) Tuuiessen las cosas en su poder (Partida 3 ", títu- lo XXIX, ley II). Non se toviesen a la letra de fuera (Fue- ro Juzgo-lib. XIII, tít. III, ley IV).

lAT.

ROM.

MOD.

REO.

»

/¡ere

ñere

/tere

»

iieres

Kiercs

ueres

» I)

Tov.r/'''(^)

TuvJ":'"'

y eremos

Ten.'^.''^'

uvremofi

n

li(''redes{E)

lii'rds

lirredes

t>

dieren (f)

Hcrcn

dieren

74-

c) Si tuuiese para si la escogencia (Partida 4.", títu- lo XI, ley XIX). Si los suyos toviere bien en paz (Fuero Juz- go—lib. I, tit. II, ley VI). Quien esse borgo toiier (Fuero de Caldelas).

(d) Pues que los fieles de Dios toviermoa en paz (Fuero Juzgo— lib. XII, tít. II, ley I).

(e) Mas fad o que toveredes por ben aguisado (Carta de la Sinagoga de Toledo á la de Jerusalem).

(f) Quando los tovieren a derecho (Fuero Juzgo— lib. I, tít. II, ley VI). Los huérfanos que tuuieren en guarda (Par- tida VII, tít. IX, ley IX).

Tercera raíz. Este tiempo sufrió la pérdida de la e en el infinitivo, como en su similar haber, é invirtió las dos consonantes. Posteriormente se deshizo la metátesis y ad- mitió una d entre la n y la r, con el fin de suavizar la voca- lización.

LAT,

RO.M.

ni' ñas

Ter

. v"i (c)

)ncinos fnedcs ^ nán (f)

Ten.

MOD.

^ dré

di'ds \drd

dremoü '(Iréis

drán

REG.

Ten.

ere [eras \erá

¡eremos c red es eran

(c) Terna mas pro que nuzimiento (Fuero Juzgo— lib. I, tít. II, ley IV).

(f) Los omnes se teman por meior armados (Fuero Juz- go—lib. I, tit. II, ley VI).

Derivado. Experimentó las juismas observaciones que su raiz (1).

(1) Algana vez suele verse usada esta forma sustituyendo al pretérito imper- fecto de indicativo, como se observa en: Non diría que la temía para si, nin que la daua al marido (Partida 4.*, tit. XI, ley XIX).

75

LAT.

ROM.

ma {nías rpgj, Vüa (c) ' itiíamos fníades nían

MOD.

(Iría 'ias

[dri

Ten '^^''''' idríamos

Idriais

\ drían

Ten

REG.

j eria

[erías

leria

f^

criamos eríades crían

(c) Si alguna dellas falleciese, non temía daño ala par- te que la fizo (Partida 3-% tít. XITI, ley IV).

Infinitivo. El presente de infinitivo perdió tan sólo la e final, siguiendo las leyes del romanceo, como se observa en el siguiente pasaje: Por tener el so pueblo en paz (Fuero Juzgo Pról.-III). En algunos documentos anteriores á este vemos además este infinitivo con la pérdida de la e y la n, V. gr.: Por ter a maleza cruenta sabudo (Poema da Cava), como aun se emplea hoy en gallego.

El gerundio también sufrió la omisión de la e y la n: Ten- do atimada a tat crueldade (Poema da Cava). Después, no sólo volvió á recobrar la n, sino que también cambió la e en ie, por ejemplo: En teniéndola (Partida 3.", tít. XXVIIIi ley XLIV). La primera forma es propia del lenguaje ga- llego.

participio pasivo conserva las radicales de su origina^ y á ellas añade la terminación característica, así: de tentó se formó tenido. En escritos antiguos se ve con tal desinencia y con la en udo, como lo demuestran las siguientes citas" Ningún pleyto non sea tenido fasta XV días (Fuero -Juzgo— lib. II, tít. I, ley X). Non sea temido de los entregar (ídem lib. II, tít. II, ley VlII). En el idioma gallego y en algu- nos documentos se ve romanceado con la pérdida de la n, bajo las formas que muestran los siguientes ejemplos: Man- dón mandadoiro como era teudo (Poema da Cava). A o que forades tidos de muito honrar (Carta de la Sinagoga de To- ledo á la de Jerusalem).

76-^

Pon ei».

Muy parecido al anterior en su romanceo ea el verbo po7iere,2)07ier, cuyas variaciones morfológicas y desinencias de su conjugación castellana vamos á consignar.

Primera raíz. Este tiempo tan sólo tiene la irregula- ridad de admitir una g después de la ti y antes de la o final en la primera persona de singular; por lo demás, pasó inco- rrupto á nuestra lengua, aunque con las mutaoionea ge- nerales (1). »

LAT.

ROM.

MOD.

reg.

1-

US

fitis unt

1 90 (A) Íes

^^^' jemos (D) ledes Un(F)

no

{es

feis en

0

{es

Pon.''^

ipmos

ledes

\en

(a) 'Esto pongo sobre mi (Fuero 'Juzgo lib. XII, títu- lo III, ley XIV) .

(d) Ponemos desaqui leyes propias (Fuero Juzgo— li- bro XII, tít. III, ley I) .

(f) ahí po7ie7i lazos a los omnes (Fuero Juzgo lib. II, titulo I, ley I).

Primero y segundo derivados. Sufrieron las mismas modificaciones que en el verbo que precede, como se obser- va en los cuadros y ejemplos que ponemos á continuación.

LAT.

ROM.

MOD.

REG.

Pon \' iete

Pon Ponede

1

Pon Poned

P--1:.;

(1) Los verbos de l.T tercera y cuaMa conjugación latina, cuya tercera persona de plural termina en «ufó tunt ó pierden la u ó la mudan en e, pueden verse en el puadro y en algunos de los que siguen correspondientes á los demás verbos.

77-

LAT.

Pon.

[a Vi

am

as

t

amiis atis ant

ROM.

MOD.

Pon

(¡a Uas ¥t(c) Ip^^

(¡amos (D)|

(jades (e)

ijan (f) i

REG.

Pon.

(c) Ante q^ejoonga la demanda (Partida 3.", tít. II).

(d) Pongamos tal sentencia (Fuero Juzgo -Pról.-IV).

(e) Que os Poñades quanto quiserdes (Carta de home- naje ai Obispo de Lugo).

(f) Pongan sennal (Fuero Juzgo libro X, titulo I, ley XIV). Ponan y a Cruz do Ospital (Archivo de la Enco- mienda de 8an Juan de Portomarin).

Segunda raíz. El pretérito perfecto se romanceó cam- biando la o radical en u (i) y articulando las radicales con las desinencias de la conjugación regular, en vez de las lati- nas í¿i, uisti, etc., á excepción de la primera persona de sin- gular, que finaliza en e, y de la tercera del mismo número, que acaba en o, en lugar de * é io respectivamente.

LAT.

Posu.

ROM.

MüD.

Pus.

\im()s (d) jish'dcs [icrnn (f)

Pus.

REG.

Pon.

(c) Puso a loe mares ftto (Fuero Juzgo— lib. XII. títu- lo III, ley XV).

(1) Esto rnnibio se verificó en el .si'i;iiiulo iiiiijíiiiul'o, como se ve en ol si^iiioii- te iiasaju. Poxvas inuyto boniTadanj^iUe na Eigresia (Despoblación de AviJ;i— XI).

78

(d) Después que nos esta ley pusiemos (Fuero Juzgo-^ lib. XII, tít. III, ley III).

(f) Eesomismo pusieron de lo que los maestros gauau (Partida 3.", tít. II, ley II). O costuiue de espanna que pose- ron antigameiite (Partida 4.», tít. XXVII, ley IV, texto ga- llego). •

Derivados.— Siguieron el mismo camino en su roman- ceo que la raíz de donde proceden.

LAT.

IIOM.

MOD.

REG.

/ eren

lera

iera

¡iera

^ercs

leras

icras

ueras

Pus.

)iera (c) \ié ramos

Pus

lera viéramos

Pon.^('/'^*

iie ramos

leretis

horades

liérais

lié vades

lerent

\ieran

i eran

Iteran

(c) La podría amparar, segud derecho, por tal defen- sión, si la pusiera ante si (Partida 5.", tít. V, ley XXXVI).

LAT.

ROM.

MOD.

REG.

1 issem

iese

j iete

, irse

Usses

, teses

Vieses

\ i eses

Posu.)''««^^

mseinus

Pus. h''' í^) uesemosifí)

Pus.

}iese \ié sernos

j tesemos

íissetis

sedes

liéseis

liésedes

' issent

1 tesen

1 iesen

iesen

(c) Aquel que la copro la pusiesse en... (Partida 5.*, títu- lo V, ley XXXVI).

(d) Non nos remembramos, que fasta en esaqui pusiese- mos penas (Fuero Juzgo— lib. V, tít. V, ley XVI).

79-

LAT.

ROM.

lerfí íieros

Pus. '/''•''

I remos

i é redes

ieren (f)

¡i

(c)

Pus.

MOD.

tere iieres }irre

I

jteremos ieren

Pus

REG.

tere iieres \iere jieremos fié re des

ieren

(c) Esso mismo seria, si el sieruo pusiere con alguno (Partida 3^, tit. II, ley VIH). O ponier pleyto o coto (Fuero Juzgo-lib. XII, tít. III, ley XVII) (1).

(p) En la guisa que los p)usieren (Partida 5.", titulo X, ley III).

Tercera raíz, Este tiempo también sufrió la pérdida de la e del infinitivo, si bien no experimentó la metátesis que se observa en los verbos tener y venir. Como ellos, admi- tió después una d.

LAT.

ROM.

MOD.

REG.

1) » » » »

Pon.^''«

iremos

¡redes

rún

dré Idrds

Pon ^^^''^ ^^^^•jdremos

'dréis

drán

eré íerás

Pon ^''''"

fe re des eran

(I) Como se en esU' último ojoniplo, hal)ia una teiiiloncia on la loiigua iiiio- va á rcf^ulaiizar los liompos ilo las coiíJiiLiaciones irro-^iilarcs. Ksto mismo podrá obsiTvaisu eu al^mio do los rjemiilos (|iu) siguen.

-80- DERIVADO

LAT.

ROM.

MOD.

REG.

1)

ria

; dria

eria

»

rías

[drías

erias

»

Pou.

na 7'iamos

Pon ^^"^ '\dr¡amos

Pon."^'!'^ U'nanws

»

riades

d riáis

leriades

D

w'ían

^drian

\erian

Infinitivo.— Pasó incorrupto, como se observa en el siguiente pasaje: Queramos poner las leyes (Fuero Juzgo lib. XII, tit. III, ley I).

El gerundio cambió la e en ie, v. gr.: Poniedo tal pleyto entresi (Partida 5.", tit. V, ley.XLII).

El jmrticipio pasivo, que es de los llamados irregulares, perdió la i y mudó la o en ue, asi de pósito se formó imesto, por ejemplo: Lo que non era hy puesto (Fuero Juzgo li- bro XII, tit. III, ley I).

Venir.

Primera raíz.— El romanceo de este tiempo fué idénti- co al del verbo tener, como lo prueba el cuadro que á conti- nuación ponemos por lo que respecta á las radicales. En las terminaciones siguió el modelo.

LAT.

ROM.

\vngo (a)

MOD.

RÉQ.

1/0

Ve nao

'o^

IS

Vienes

Menes

es

Ven- ;;„„.,

Viene (c) Venimos (d)

Viene Venimos

Ven./:

unos

itis

\enides

Venís

ides

\innt

Vienen (f)

Vienen

\en

81

(a) Dos parentes donde eu henho (Carta do Foro dos Cregos da Crunna).

(c) El otro obispo que viene después el (Fuero Juzgo libro V, tít. I, ley II). El poderío non vien si non de Dios (ídem— Pról.-IX) . Meu amigo que vem con el (Ayras Nunnes).

(d) Del linage onde venimos (Pról. de las Partidas).

(f) Las cosas qyxevenen della (Fuero Juzgo Pról. -IV), Vienen a la fe (Fuero Juzgo— lib. XII, tít. III, ley XIV).

Derivados. Suprime la e final como en los dos ante- riores en la segunda de singular del imperativo, y el subjun- tivo (presente) se formó de la primera de singular de su raiz.

LAT.

ROM.

MOD.

REG.

Ven. hte

Ven Venide

Ven Venid

Ven.S*' hde

LAT.

ROM.

MOD.

REG.

iam

ga

ga

'a

ias

(jas

gas

as

Ven. V*^

Ven.-'^^^(^)

Ven.-'^"

Ven. «

lamus

(/amos

¡gamos

\ ai nos

iatis

(jadcs (e)| |í/(f/6'

ladcs

iaitt

\(j(in (f)

\gan

yin

(c) En qualquier tiempo que venga (Partida 4.', tít. XI, ley XVIII). Aínda mh' a preíto venha (Eoy Paez de Bibela).

(e) Bien vengáis, Cid (Romancero del Cid).

(f) Vengan sobre mi (Fuero Juzgo lib. XII, tít. III, ley XV).

Segunda baiz. Así como los verbos tener y poner cam- biaron la vocal de las radicales en u en el segundo roman- ceo, el que nos ocupa mudó la c en ¿, y asi subsiste en la ac- tualidad. En cuanto á las terminaciones se romanceó lo mis- ino que ellos, apartándose de la conjugación regulafi-.

- 83

LAT.

ROM.

1',

Ustt

iste

VenJ^/

ímus

/HÍO.S

islis

/.S/ r (/(.'« (k)

crunt

\icron (f)

MOD.

VÍD.

iste

o

irnos

isteis

inieron

Ven,

REG.

t

iste

irnos

islcdcs

ieron

/

(a) Muyto vÍ7n eu mays leda (Bernal de Bonaval). Vi- nele á enderezar (La Celestina).

(c) Lo que vino sobre Abiron (Fuero Juzgo— lib. XII, tít. III, ley XV). Nom veio polo Sam Martinbo (Alfon- so IX). Nom veo mays cedo (Pay da Cana). Do linage de Lain Calvo vio Mió Cid (Tumbo negro de la Catedral de Santiago).

(e) Nem m' ar vehestes vos dizer (Fernao Fernandez Cogominbo).

(c) Vinieron por su grado (Fuero Juzgo lib. II, tit. II, ley VIII). Vinneron a conquerir Valencia (Tumbo negro de la Catedral de Santiago). Veironme agora dizer (Affonso do Cotom).

Derivados. Siguieron la irregularidad de su raiz en cuanto á las radicales.

LAT.

ROM.

MOD.

REG.

irevi

iera

iera

iera

ires

leras

leras

leras

Ven.

iret iremus

Vin.

lera iéramos

Vin.

iera iéramos

Ven.

iera' iéramos

iretis

ií'rades

icrais

iérades

irent

leran

leran

leran

-6á-

LAT.

ROM.

MOD.

REO.

issem

liese

iese

\iese

isses

\ieses

teses

iieses

Ven.

isset issemus

Vin ^^^^ ^^^ dc sernos (o)

Vin.fe^^ \iesemos

Ven h^^ ' késemos

issetis

jicscdcs (k)

¡iéseis

W'sedes

Hssent

■ieseii (f)

Uesen

\iesen

(c) Aquellos por cuya demanda les viniesse (Partida 3.", tit. II, ley III). Se vehess' o meu amigo (Bernal de Bona- val). Veniese a la sancta fe (Fuero Juzgo— lib. XII, tit. III, ley VII).

(d) En querer qxiesviniessemos (Pról. de las Partidas).

(e) ¡Oh, si viniesedes agora (La Celestina).

(f) Ante que los godos viniesen en la tierra (Fuero Juz- go—lib. X, tit. III, ley V).

LAT.

ROM.

MOD.

REO.

B

iiere (a)

1 iere

\iere

I)

\ieres

{ieres

\ieres

)) »

Vin.^.^^^(c) vif^remos

liéredes

Vin. h''^ \icremos

liéredes

VLcremos liéredes

»

\ieren (f)

1 ieren

1 ieren

(a) Quando veniere ante el trono del glorio juez (Fuero Juzgo— lib. XII, tit. m, ley XV).

(c) Aquel que venier depois (Fuero Juzgo— Pról. -IV). A cuya casa viniere el siervo (ídem lib. IX, tit. I, ley VIII).

(P) Los reyes que vinieren depues (Fuero Juzgo li- bro II, tit. I, ley II). Os outros que depois délos vieren (Car- ta do Foro dos Cregos da Crunna). Os mercaderes que viren doutras térras (Carta de homenaje al Obispo de Lugo).

TéECeea raíz. Se romanceó de igual modo que la co- rrespondiente del verbo tener lo mismo que el derivado.

-84

LAT.

ROM.

MOD.

REO.

» »

»

»

1 WÍ/.S

Yej, \wa (C)

jnt'mos(D) 'nedcs nán (f)

dré idrds

Ven.f"

'dréis drdn

eré i eras

Ven>''*'^

¡remos

' ere des

eran

(c) Verná de cabo con gloria (Fuero Juzgo lib.XIÍ, tí- tulo III, ley XIV). Verrá baylar (Ayras Nuiínes). Tiemx)o vendrá que... (Koruancero del Cid).

(d) Nin por nos albedrio viremos en consentimento da sua morte (Carta de la Sinagoga de Toledo á la de Jeru- salem).

A peor vendremos desta vez (La Celestina).

(f) a los reyes que vertían depues (Fuero Juzgo li- bro XII, tit. III, ley XXVII). Ou a que tempos se verran (Fernao Fernandez Cogominho). Vendrán contra el (Ko- mancero del Cid).

LAT.

ROM.

Ver

nía

\nias

\nia (c)

' ¡niumos

f nía des

nian

MOD.

iVeu

dría i drías \dria yiriavu ' d víais

(Irían

KEG.

Ven.

I erta ierias ]eria \e riamos

'ríades

rían

(c) Que non vernia antel juez (Partida 3.", titulo XII, ley IV). A sus reinos mal vendría (liomancero del Cid).

Infinitivo. Sólo perdió la e final como los demás pre- sentes de infinitivo; en lo demás no sufrió alteración, verbi gracia: Enos tiempos que ban de venir (Fuero Juzgo Pró- logo VII) (1).

(i) En algunns ocasiones se halla también olidida la «, como lo demuestra el pasaje quu sigue." As baicas novas viir pelo mar vJuvau Bolseiro). En cambio otras veces se halla aumentada, v. gr.: De Galiza o fezcra vennir (Alfonso X).

85

El gerundio cambió la e en i.

El participio tomó las radicales latinas, á las que agre- gó la terminación castellana, como so observa en el siguien- te pasaje: Non son aun venidos (Poema de Alexandre).

Valer*.

El verbo valere figura en el vocabulario de la lengua cas- tellana con las mismas irregularidades que los verbos ante- riores, como luego veremos-

El gerundio latino valendo se romanceó al español con el cambio de la e en ie.

El participio pasivo se formó añadiendo á las radicales del infinitivo la desinencia que le corresponde.

Pkimera eaiz. Tan sólo la primera persona de singU' lar perdió la e latina, y la sustituyó por una g al romancear- se el presente de indicativo.

LAT.

T

ROM.

MOD.

REG.

í'O

Valgo

Valgo

.es

Vales

Vales

Íes

Val r

Val (c)

Vale

Val. h

\cmus

Valemos

Valemos

enios edes ^en

le lis

Vali'tles

Valéis

\ent

Valen (f)

Valen

(c) En menos de lo q. vale la cosa (Partida 4.", tít. XI, ley XVI).

(f) En todos los pleytos valen los XXX annos (Fuero Juzgo— lib. X, tit. II, ley IV).

Primer derivado.— Suírió únicamente las alteraciones de la conjugación regular.

Segundo derivado. —Si bien es cierto que en el cuadro de conjugación del presente de subjuntivo figura la g de la pri- mera persona de singular de su raiz, no obstaoite, en algunos

pasajes de la antigüedad se encuentra regularizado este tiempo, véanse:

LAT.

ROM.

MOD.

UEG.

eam

loa

' ga

a

\cas '

[gas

Ujas Val. '(}''

as

Val. r^

Val. l^f'' (c)

Val. "" .

eamus

)gamos

¡gamos Igáis

amos

eatis

Igades

ades

eant

1 gan (f)

gan

\an

(c) Non le vala en nengun tempo (Fuero Juzgo lib. V, tít. I, leyV).

(f) Mandamos que valaii (Fuero Juzgo— lib. II, tít. I, ley I).

Segunda raíz. El pretérito perfecto de indicativo y sus derivados la primera y tercera forma del pretérito imperfec- to de subjuntivo y el futuro imperfecto, del mismo modo si- guieron el modelo de la conjugación regular.

Tercera raíz. Perdió, como los verbos anteriores, la e del infinitivo, y suavizó la articulación interponiendo la letra d. Igual particularidad presenta su derivado.

[LAT.

I ROM.

MOD.

REG.

»

-^ dré

eré

»

ras

idrds

eras

»

Val.

(c) remos

Val. t'^^

dremos

Val '^'■'^ eremos

«

redes

dréis

eredes

i>

^m«

^drdn

^erán

I

(c) Valdrá bien (Partida 3.", tít. XIII, ley V).

87

LAT.

ROM.

MOD.

REG.

»

ría rias

ídria

/cria [crias

Val. »

»

ría (c) riamos riadas

Val y^^^

' \driamos Idriais

Val. }''''!" \er1a7nos

leriades

»

^rían

^drian

ferian

(c) Non Ihi valrria dixer ay (Johan Ayras). Que valdría el casamieto (1) (Partida 4.", tít- II, ley X).

Salir.

Lo mismo que el anterior se romanceó el verbo salir, presentando idénticas irregularidades en sus primera y ter- cera raiz con los derivados.

Este verbo ha sufrido un romanceo muy parecido á loa verbos haber y tener en su segunda raiz, lo cual vamos á de- mostrar por medio de los tiempos de su paradigma.

Primeka raíz.— Este tiempo pasó á nuestra lengua con la admisión de una e inicial, la cual se encuentra en todas las formas de la conjugación y sin modificarse en las personas del mismo, á excepción de la primera de singular, que más tarde admitió una y después de la o final lo mismo que los verbos ser, dar é ir.

(\) Estay más palabras ya citadas, y otras (luo en lo sucesivo so consigna- rán, se leerán con una n supriniida que se anunciaba con una raya horizontal colocada sobre el vocablo.

-88

LAT.

ROM.

MOD.

REO.

st. .

0 OS

al

aiiniH atis ^ant

/o (A) yí's

Est. y (^^

mmoa ladrs (e)

Uis

ERt. ^"

.ft/no.s

jáis

dn

vas

Est. f latios

(a) Mal estozí en (Alfonso Eanes). Do esioij, á mi cabe- cera (Romancero del Cid).

(c) Non está bem (Tensón entre Pero da Ponte y Alfon- so Eanes).

(e) Estáis de mi querellosa (Romancero del Cid).

(f) Están con ellos cuemo deven (Fuero Juzgo -li- bro XII, tit. III, ley XIII).

Derivados. Nada ofrecen de particular; véanse los cua- dros y ejemplos:

LAT.

St. .y

¡ate

ROM.

Est. f , , ^

\de (b)

MOD.

Est. Y , lad

REG.

Est. % ¡adn

(b) Pol ' amor de deus estad ' em paz (Alfonso IX).

LAT.

ROM.

MOD.

REG.

67)1

['

e

B

.es

\és

es

l>

Rt

)et

Est.

V' (c)

Est. ^'

t>

\emus

iemos

\emos

»

etis

ledes

éis

»

ent

\

\^én (f)

\én

»

(c) Este sempr' en un estado (Alfonso X).

89

(p) Nin sus siervos non estén por babtizar (Fuero Juz- go-lib. XII, tít. m, ley III).

Segunda baiz. El pretérito perfecto, ó sea la segunda raíz, se romanceó con la desinencia uve, uniste, etc., que ya hemos visto adoptó el verbo tener, para lo cual cambió la e latina en y la ¿ en v de las radicales, y la caracteristica la mudó en la primera persona de singular y en las terceras de ambos números, sustituyéndola por una e, una o y por el diptongo ie, respectivamente.

LAT.

Stet.

1^ . Visti

)it

dmus

fistis

erunt

noji.

ustc Estuv.V(c)

117)108 ístedes ieroniF)

i\OÍU

e iste

Estuv

t

\imos listéis ieron

Est.

REG.

I"

e as te

lamos

'ustedes

aron

(c) Si estudo el siervo en otra casa (Fuero Juzgo— li- bro IX, tít. I, ley IV).

ÍF) Esteveron segundo suas razoes (Tumbo del Obispa- do de Mondoñedo). Por XXX annos estidieron libres (Fue- ro Juzgo— lib. III, tit. II, ley II). Assi cuerno estudieron antiguamientre (ídem lib. X, tit. III, ley I) (1).

Derivados. Siguieron las irregularidades de su raiz, pues además de la modificación de las radicales que toma- ron de aquélla, mudaron la característica en ie.

^l) El toxto del Liber Judioum y do otros códices es.^ritos en gallego muy an- terior, nos enseñan bien claramente la ruta indubitada que debió seguir el verbo estar en el romanceo de esto tiempo y derivados.

Del pretérito |)erfecto latino stetericnt se formaria sin duda alguna el castella- |no, primero cslidieron por cambio da la í en (i y de la e en ie; esta forma su metamorfoseó en ettudieron, y en la marcha claborativa do la lengua debii-ron eonverlirse en esteveroyi y eitiivieron. Los ejemplos mencionados nos presentan (pies desinencias,

90

LAT.

ROM.

MÜD.

REG.

arem

iera

lera

ara

st.

iares )aret ' ' \aremus laretis

[ipras

Esluv. '''''•« (C) üé ramos

liérades

Kst

\icras

ti Y ''/■'■" urruinos

lií'rais

Est.

aras \ira uiramos arad es

{ arent

\irran

1 iera n

aran

(o) Cual si estuviera finado (Komancero del Cid).

LAT.

Stet.

I issem

{■issi'S

)issi>t

iissenius

fissetis

1 issent

ROM.

ícse iieses

ii a sernos liésedes \iesen (f)"

MOD.

I tese iieses

Esliiv.*^!'"'^''

jcsemos

lesets iesen